
Sorprendente valentía
Distrito 9 (los traductores de este país son incomprensibles: ¿y ahora por qué puñetas no se traduce el título?) es, lo aviso desde ya, la propuesta más interesante, original y satisfactoria que he encontrado en este año (sí, la igualo a Déjame Entrar y a Los Mundos de Coraline).
Aún queda esperanza para el cine, damas y caballeros.
Pero no, no es un películón. Y no le hace ninguna falta. Esta película tiene todas las virtudes que una cinta comercial necesita.
Tiene coraje, originalidad e inteligencia. Y lo más importante: calidad.
Aparte de una buena historia, mucha mala leche, efectos especiales sorprendentes, un tramo final de acción pura, cierta crítica social, actuaciones decentes y un ritmo endiablado.
Es decir, Blomkamp le ha puesto un buen par a la hora de hacer esta película: realizador novato, poca promoción, ambientada en Sudáfrica en plan apartheid, criticando a multinacionales y ofreciendo unas dosis de brutalidad y violencia enormes, como hacía siglos que no veía en una película decente de acción. Pero afronta todo ello dándonos un resultado final que justifica y ensalza toda esa valentía. Un film tan arriesgado como Distrito 9 la necesitaba, y vaya si se agradece. Seamos sinceros: ver crítica social en un film de ciencia-ficción / acción con detalles de documental y que sin tapujos pone a parir nuestra humanidad y el papel de las multinacionales es algo tan poco usual que uno se encuentra con una agradable sorpresa al ver esta película. Y si encima la aderezas con una nada gratuita, desagradable e inofensiva violencia cinematográfica (que, después de todo, es la única con la que se puede disfrutar) que realmente echabas de menos, pues entonces mejor. Distrito 9 te hace sufrir, te golpea una y otra vez con un conjunto de escenas y sucesos que consigue justificar el espectáculo de tiros, golpes, sangre, vísceras y cierta escatología sexual.
Acompañado de un planteamiento tremendamente original que responde a esa valentía anterior. Toma el tópico de los alienígenas y le da una vuelta completa; lo que veis en el primer trailer es lo que hay: alienígenas refugiados en Sudáfrica. Y aquí Blomkamp toma las riendas y nos cambia totalmente el mundo: sin salir de Sudáfrica, y con pocos elementos y explicaciones, nos queda claro que el mundo tal y como lo conocemos pega un giro en el momento en el que esa gigantesca nave nodriza aparece sobre Johanessburgo. Y crea un mundo nuevo: la vida de los aliens, sus relaciones con los humanos, la prohibición de tener crías, la explotación que sufren por parte de la MNU, el tráfico de armas, su relación con una sociedad tremendamente supersticiosa, la prostitución entre especies, la creación de nuevas armas alienígenas devastadoras, las revueltas, los grupos pro-derechos alienígenas... Todo queda perfectamente explicado y tiene su sentido, explicación y lugar en el momento dado. No veréis que un arma aparezca de la nada, sino que nos la habrán presentado antes, aunque sea de refilón; igualmente, tampoco veréis que el comportamiento de los aliens sea ilógico, porque previamente nos los han presentado con toda claridad. Esto se llama buen guión: todo tiene sentido antes o después. Y siempre desde esa originalidad que nos ofrece nuevas sorpresas a cada momento; una buena prueba es la enorme multitud de cámaras y diferentes formatos con los que está narrada y rodada la historia. Un lío, sí, pero necesario y curioso.
Y jamás, jamás os tomará el pelo. Si queréis buscarle falta de lógica o sacarle detalles, bienvenidos. Pero que sepáis de antemano que da lo que promete, y como he dicho antes, nunca se saca soluciones de la manga, sino que las obtiene de un guión que, si bien peca de demasiado adrenalínico, hay que reconocer que tiene excelentes ideas que sabe llevar a buen puerto con enorme acierto. Esta no es una película que se dedique a dejar al espectador con la boca abierta con imágenes espectaculares y la regla de que "todo vale". Este es de los pocos blockbusters de los últimos años que tiene calidad y un buen trasfondo por detrás de las imágenes espectaculares y la acción final. Y, encima, no es una superproducción.
Eso le honra muchísimo. Con apenas 30 millones Blomkamp crea una película tremendamente entretenida, con una buena historia en la que abundan los detalles y las explicaciones que dan forma a un mundo nuevo y en la que no falta la crítica social y las emociones, apoyada en efectos especiales que quizá canten a veces, pero que en otras consiguen un nivel de realismo impresionante, y en un tramo final con acción truculenta, realista, trepidante y genial.
Es que menuda maratón de hostias en el final. He de reconocer que si el drama social planteado en la primera mitad se desarrollase más ahora estaría hablando de una obra maestra, porque tiene potencial como para hacer un relato tan profundo como Blade Runner, y no exagero. Por desgracia, Blomkamp renuncia a ello en favor de la acción. Pero menuda acción. Un tramo final de peleas continuas, con un ritmo endiablado, constantes giros de trama y sorpresas siempre justificados, violencia nada gratuita, efectos especiales al servicio de la historia, una enorme mala leche, emoción continua y todos los cabos sueltos que se unen en un desenlace abierto a una secuela. Y que NO ABURRE. Eso es lo fundamental. Además, tiene los elementos suficientes como para que uno flipe (¡esa armadura, por Dios XD!). ¿Pegas? Que Blomkamp es un culo inquieto: sabe dar ritmo y qué escenas rodar, pero cuando se pone tembleque, marea al personal. Si a ello se suma que el guión va a toda leche (como ya he dicho antes) y que el montaje tampoco deja ningún respiro, pues estamos apañados. Contención, por favor.
Una vez termina la espectacularidad, ¿qué nos queda? Una grata sorpresa. Para un cinéfilo ocasional, una buena inversión. Para un amante de la acción, un tramo final con una calidad que no hemos visto en mucho tiempo. Para un cinéfilo, el recomendable debut de un director de spots y cortos ocasionales experto en efectos especiales. Para todos, una enrtetenidísima película que es buena por definición: buena música, buena historia, buen guión, buenos efectos especiales, buenas actuaciones, buena crítica social. Distrito 9 es lo que muchos esperábamos: una buena película. Y viniendo de un género como es la ciencia ficción, que últimamente necesitaba representantes dignos, bienvenido sea. No me muero por ver el Distrito 10 (¿futura secuela?), pero Blompkamp y Jackson me han sorprendido gratamente con esta entretenidísima y sorprendente historia.
Sí, la humanidad da asco. Y el cine de este verano también lo ha hecho, más que en otros años (solo dos excepciones remarcables, y ya dije cuáles eran). Pero siempre nos queda la esperanza, que nos recompensa. En este caso, la recompensa y la sorpresa han merecido la pena.
TOTAL: 




PD: El protagonista, Wikus Van de Merwe. WIKUS- VAN DE MERWE. El alien, Christopher. Venga ya...