
Hoy, cinco de noviembre, puedo decir que el mundo ha estado un poquito más unido que nunca.
Creo que hoy muchos hemos tenido en la cabeza un dato a priori sin importancia: "Hoy es cinco de noviembre".
Y para los que sabemos del tema nos viene siempre a la mente la misma rimilla: "Recuerden, recuerden, el cinco de noviembre; conspiración, pólvora y traición. No veo la demora y siempre es la hora de evocarla sin dilación".
Puede que miles de personas la hayamos recitado hoy.
Otros se habrán conformado con echarse un vistazo al cómic (mierda, yo no).
Otros habrán visto la película (¿cuánto hará que no la veo?)
Otros se habran puesto a dirigir cual orquesta la explosión del Parlamento inglés al son de la Obertura 1812 de Tchaikovski (sí, yo lo he hecho).
Es hasta gracioso: hoy todos nos hemos sentidos más unidos por el anarquismo que nunca.
Hoy, un terrorista anarquista enmascarado que no duda en matar, maltratar y realizar actos de terror justificándolos por una venganza personal y por los crueles actos de un gobierno futurista distópico y fascista, bajo una apariencia de luchador por la libertad y la tolerancia, ha estado en cabeza de todos.
Y sí, no oculto mi admiración por V, el villano, el vengador, el héroe de folletín, el terrorista, el libertario, el anarquista, el amante, el culto, el bohemio, el cruel, el planificador, el siniestro, el sensible, el frío, el visionario, el ingenuo, el esperanzador.Y no, no soy partidario del anarquismo.
Y profeso mi total admiración hacia Alan Moore, capaz de crear no solo a un gran personaje, sino a todo un símbolo. Y a David Lloyd, por reflejar esa distopía de un modo tan perfectamente frío.
Y también mi admiración por el cómic, esa obra maestra del octavo (¿o era noveno?) ARTE, con mayúsculas, seguramente el mejor estudio del anarquismo visto desde un punto de vista que lo justifica totalmente y a través de unos personajes que reflejan con toda perfección, y sin renunciar a mordaz y cruel sátira, el contexto social y político de una Inglaterra de los 80 que amenazaba con convertirse en un Estado fascista. V de Vendetta es, sin duda alguna, una de las obras más crueles, desesperanzadoras y brutales que nos ha dado el cómic. Y que no me venga nadie con cosas como "lucha por la libertad", "el fin justifica los medios": justifica el anarquismo violento y armado, el asesinato y ls actos terroristas. Y, sorpresa, finaliza con un mensaje tan utópico que trastoca todo el mensaje anarquista anterior y lo transforma en una historia sin fin, tal y como aparece en la última viñeta, una carretera sin fondo. Al final descubrimos que el mismísimo V, el símbolo, no el hombre, reniega de usar la anarquía para gobernar y decide que el pueblo decida por sí mismo. No solo el cómic justifica la violencia anarquista, sino que defiende el lado creador y "amable" del anarquismo propiamente dicho: sin leyes, pero con un orden implícito. Eso, señoras y señores, no es ya un cómic. Es uan declaración de principios, es un estudio que poder comentar durante páginas, es lo que crea obras maestras: profundidad.
Sí, admiro totalmente el que es mi cómic favorito. Y la película, que no estaba mal y que inició esta admiración hacia un cómic que prefiero antes que el film. Y recomiendo ambos: la elícula es un interesante análisis político, pero el cómic va más allá.
Así que os deseo un feliz cinco de noviembre. Estallar el Parlamento solo creará una respuesta igual de violenta, pero quién sabe si no iniciará algo más potente como es el deseo del pueblo. Y bueno, si el personaje de V directamente es capaz de evitar a los brazos de la justicia, pues normal que le admiremos más. Es algo que tienen los "villanos": se llama encanto, magnetismo. Me encantaría ser un V particular y defender mis ideales, convertirme en ellos. Eso sí, me ahorraría las bombas.
Feliz día de Guy Fawkes a los británicos. Feliz día a los vendettamaníacos. Disfrutad de vuestras venganzas personales, y hasta dentro de un año, en el que volveremos a volar los Parlamentos actuales al ritmo de la Obertura 1812.
Au revoir.







