
Me está pareciendo curiosísimo.
Antes del verano, el mundo entra en alerta: aparece una nueva cepa de la gripe en México.
La gripe, llamada ahora Gripe Porcina o Gripe A, se extiende a psos gigantescos, y en pocos días alcanza EEUU, España, Reino Unido y prácticamente todos los continentes.
Salta el miedo.
Y yo me aterrorizo de pensar que esta gripe pueda llegar a España. Efectivamente, llega.
Pero hasta en tiempos tan inciertos como estos me estoy maravillando por la gente; esa maravillosa masa de individuos con capacidad para pensar por sí mismos y amparados por el grandioso derecho de la libertad de expresión.
Y resulta que no nos lo tomamos en serio.
No dejamos de oír por todas partes que "llegará la Semana Cero", "un 35% de la población enferma", "200.000 muertos", "vacunas obligatorias"... Pero, sinceramente, ¿le estamos haciendo caso?
No; es la primera vez que veo que a una noticia de urgencia la estemos dando la espalda, ¡y más a una pandemia!
Por eso me pongo a pensar... ¿dónde está el error?
Y antes de ponerme a pensar en que la gente es inconsciente, tengo en cuenta otras opciones.
Porque señoras y señores, yo no me trago del todo lo de la Gripe A. Y lo digo habiendo sufrido toda la semana pasada uno de los síntomas gripales y haber comprobado, de primera mano, que los médicos están diagnosticando catarros, diarreas, dolores de cabeza y demás como tal, y no como gripes.
Lo digo después de ver cómo las clases del instituto están quedando vacías poco a poco, cómo todos estamos cayendo enfermos.
Lo digo después de comprobar los datos que indican que esta enfermedad produce hasta menos muertes que una gripe normal. Sí, porque hasta ahora no sabía que la gripe mataba. Gracias a la libertad de expresión he descubierto un dato que, ¡sorpresa!, no nos han comentado de manera oficial. Hasta que ahora ha salido por medios "extraoficiales".
Porque estoy hasta las narices de toda la parafernalia del miedo en los medios y en los Gobiernos.
Porque no soy el único que no se traga que al mes de aparecer la enfermedad aparciese una vacuna de la que desconfían hasta médicos.
Porque no creo en teorías de la conspiración y de muerte de millones, pero sí sé que hay que tener cuidado con farmacéuticas y que se está sacando un negocio brutal de esta pandemia.
Porque se está aterrorizando a la población. Este otoño está siendo muy fuerte la incidencia de las enfermedades estacionales (como he señalado más arriba y todos podemos comprobar), pero está cundiendo el pánico.
Porque me parece increíble el modo en que estamos pasando de todo esto; directamente desconfiamos del Gobierno, de la OMS, de los políticos, de los médicos.
Y es que estamos en medio de una crisis gigantesca. La gente está harta. Y encima nos viene una gripe nueva. Surgen las primeras voces escépticas, y la gente está en su pleno derecho de desconfiar. Y más si presentan datos que, como mínimo, hay que tener en cuenta.
No puedo dejar de pensar en que estamos llegando a un punto de pérdida de valores, de desconfianza hacia el propio Sistema. ¿Alguien hablaba de la Crisis del 29? ¿Desconfianza hacia el capitalismo democrático? Perdonadme si soy agorero, pero esa pérdida de identidad llevó al auge de los nacionalismos radicales, y todos sabemos muy bien en qué acabó la cosa.
Y sí que tengo pánico a que la Historia, como siempre, se repita.
Al igual que tengo miedo a una más que segura mutación del virus de consecuencias nefastas. Y lejos de toda teoría de la conspiración.
Y doy gracias de que al menos exista información libre y opiniones sin coaccionar en Internet, la verdadera fuente fiable, si se busca y usa bien, por el simple hecho de que hay una pluralidad de opinión que no encontraremos en políticos, medios de comunicación ni expertos.
Y coño, que hay cosas más importantes de las que hablar: más niños mueren al año de hambre, de SIDA (¿alguien lo recuerda ahora?), en guerras. La educación está por los suelos. Y el paro llega al 20%: casi 9 millones de parados, 9 MILLONES.
Las vacunas están ya aquí. Y yo siento tanto miedo por esta enfermedad como reparo y desconfianza. Y se supone que vivimos en el Estado de plena confianza al Gobierno. Que ahora mismo la gran mayoría neguemos vacunas y hablemos a viva voz de nuestra desconfianza me da que pensar...