
Los fabulosos y sangrientos delirios de un director genial.
Tim Burton es de los mejores directores actuales. Lo sé, los hay muchísimo mejores, pero si a él le incluyo en esta calificación es porque logra siempre hacer las películas que él quiere contando siempre con el apoyo de grandes estudios (y cuando no lo hace fracasa, véase su remake de El Planeta de los Simios). Burton tiene un peculiar estilo, y el que este esté presente en toda su filmografía ya nos indica que tiene que ser un director muy respetado para poder aplicarlo a cada película y que no le manden al cuerno por ello. Y que encima continúe a pie de cañón,, rodando lo que a él le gusta sin importarle su éxito (que por suerte siempre es alto). Y sin duda esto se demuestra totalmente en Sweeney Todd: es una película con todo su particular y oscuro estilo, su actor fetiche (Jhonny Depp), su idolatrada esposa (sí, otra vez...) y en ella vuelve a caer en su ládico sádico que ya mostrase en el 99 con Sleepy Hollow, solo que esta vez este sadismo se convierte en gore puro y por poco no le ha caído la censura de la productora. Por suerte, el campeón de Burton ha salido venciendo. Y encima con su primer musical.
Benjamin Barker era un maestro barbero casado felizmente y con un precioso bebé. Pero un envidioso juez, Turpin, logra detenerle y arrestarle por un crimen que no cometió con para quedarse con todo lo bueno que tenía. Tras 15 alos de destierro, Barker vuelve, para encontrarse con que su mujer se suicidó y su hija está encerrada en casa del juez. En ese momento jura vengarse: cambia su nombre por el de Sweeney Todd y no descansará hasta pasar el cuello del juez por su cuchilla.
Bajo esta sencilla premisa se desarrolla un argumento igual de sencillo. No olvidemos que esta película está basada en el musical de Broadway del mismo nombre. Y cuando digo musical digo MUSICAL. Ni película con canciones ni ópera, MUSICAL. Con un 85% de canciones. Y la historia va en esas canciones. Así que si no estás dispuesto a leer subtítulos durante dos horas, esta peli no es para ti. Como buen musical que se precie, su complejidad argumental no es mucha. Un musical debe mantener entretenidos y pendientes a los espectadores, y para ello necesita números musicales interesante y una historia sencilla. Por ello, el desarrollo de la historia de la película está perfectamente diseñado para que nadie se pierda, todo va muy "fluído" y no resulta nuevo en un principio. Y, como ya he señalado, prácticamente toda la historia está narrada en las letras de las canciones, por lo que éstas cobran más importancia de la que tienen al principio.
Pero entonces llega el momento más esperado: el ver a Sweeney cortando cuellos mientras canta. Y entonces descubres que ahí está la originalidad del texto. Ahí está lo nuevo y lo llamativo. Ahí está la gracia. Ver a Sweeney cortando cuellos con un sadismo inusual y una crudeza muy explícita es algo que ha tocado muy de lleno a la sociedad estadounidense, y también a la nuestra. Y, perdonadme si sueno sádico, siempre podemos disfrutar de esos momentos. Disfrutar de la locura de Todd y la Sra. Lovett. Disfrutar de una historia sin pretensiones. Disfrutar de unas amenas letras de contenido ácido y mordaz (impagable la escena en la que la pareja selecciona a sus futuras víctimas de la calle según su supuesto sabor). Ésta segunda mitad de la película derrocha frescura y mucha y “agradable” mala leche, solo recomendada para estómagos fuertes.
Pero no todo iban a ser alabanzas. El musical original dura tres horas, que el guión resuelve en dos. Y aunque el resultado final es muy bueno, nada se puede hacer ante lo que es obvio: el resumir una hora del musical no hace sino dañar el resultado final. ¿En qué sentido? Pues doy dos ejemplos: en primer lugar, la historia de amor entre la Sra. Lovett y Todd. Aunque Lovett ama a Todd, éste a ella no. Pero fue comenzar la película y surge ese amor en un instante. En la historia entre Johanna y el marinero lo entiendo (un tópico que no queda nada mal, por cierto), pero aquí no. Se insinúa vagamente que Todd y Lovett se conocían previamente, pero ello no queda explicado en ningún momento. Y, en segundo lugar, el final, aunque perfecto, falla en un detalle. No puedo explicar cuál es, pero que toda la sala se quedase durante los créditos significa o que les gustó mucho (y no creo que hubiese unanimidad en las veinte personas que estábamos allí) o que esperásemos desesperadamente una escena tras los créditos que explicase el mayor cabo suelto de todos.
Un guión redondo, que bebe de las fuentes del teatro y promete lo que da. Quedan asperezas por pulir, y eso juega mucho en su contra, pero no por ello iba a perder un más que digno aprobado.
Danny Elfman no firma esta vez la BSO, y para muchos fans de Burton es una auténtica pena. Pero Stephen Sondheim no lo hace nada mal, y sabe darle a la música una espectacularidad que literalmente emociona. Si bien algunos acordes suenan raros, escuchar las notas principales de la película y disfrutar de canciones como “Johanna” (o toda aquella con Depp cantando) no tiene precio. Las voces de todos los actores sorprenden por su calidad. Alcanzan registros sobresalientes y logran adaptarse plenamente a la película.
Y es en la realización donde Burton suelta su lado más salvaje y oscuro, mostrándonos su personalidad más retorcida y oculta. La increíble mano de Burton tras la cámara es encomiable, más siendo su primer musical. Sabe dónde ponerla, dónde conseguir mayor efecto. Y aquí se agradece; el que un director a la hora de rodar decida buscar el golpe de efecto más perfecto tras la cámara y no el más tópico es inusual y estupendo.
Ahora bien, un aviso: si no os gusta el cine del que (para mí) es uno de los genios del cine fantástico, no os acerquéis a verla. Porque Sweeney Todd es Tim Burton al 100%. Escenarios oscuros; sombras; contrastes entre el rojo, el blanco y el negro; arquitectura deprimente y gótica; vestuario ruinoso y polvoriento; maquillaje de caras pálidas y ojeras de veinte días... Sonará a déjà vú, pero hay que admitir que Burton sabe repetirse y que nunca canse. Y, como ya he repetido antes, este Burton es el más sanguinolento de toda su carrera. Su lado más malvado y retorcido se hace presente en sus dos horas, y más en la última hora final. Todas las escenas de Todd en acción son de lo más explícitas posible, Burton las rueda de forma que suframos más y Depp lo hace con gusto y saña. Litros y litros de sangre inundarán la pantalla, llegando a salpicarla. Un toque gore brutal que esta película necesitaba a gritos. Y sí, sufrí con estas escenas. Pero a la vez producen un impacto hipnótico en el espectador, y os juro que acabaréis recordándolas y alabándolas. Ah, otro aspecto. Si la habéis visto, ¿no parece por momentos que estñáis viendo la obra de teatro? Escenas como el final, con sus inesperados giros, me hacen pensar más en un montaje teatral que en una película. Para mí, genial.
Otra vez más Burton se ha sabido rodear de un reparto estelar, y nunca ha estado mejor. Jhonny Depp lo borda: canta mejor de lo que esperaba, logra no parecer histriónico y se mete de lleno en el papel del siniestro y solitario Sweeney Todd. Gestos, entonación, movimientos... O ya está loco o se lo hace solo para sus papeles. Depp es un actor brutal, y otra vez lo vuelve a demostrar. Boham Carter, lña más criticada, logra sorprender a propios y extraños. No canta mal y, por primera vez en mucho tiempo, actúa verdaderamente bien. El resto cumple. Pero la pareja principal eclipsa la pantalla.
Y, para ser un musical, el resultado no está mal. Muchísimas canciones nos encontraremos en un reparto irregular (como cabe esperar), con un precioso sentido del ritmo y una agilidad de desarrollo envidiable. Como fan de los musicales que soy he disfrutado muchísimo con este. Pero también le he visto una carencia muy importante: ¿y las coreografías? No pido bailes complicados, ni piernas saltando ni brazos en alto, pero una coreografía de ruidos de platos mientras los clientes degustan las “deliciosas” empanadas de Lovett me hubiese encantado. Este musical solo se centra en canciones, dejando las coreografías en segundo (o tercer) plano.
Burton no defrauda. Fan suyo desde hace años me declaro (incluso desde antes de saber que dirigió Batman) y no puedo sino afirmar que es un director libre para hacer lo que quiera, un artesano del cine de autor. Y Sweeney Todd es el máximo exponente de su forma de ver su mundo. Sangre a borbotones, oscuridad deprimente, sentimentalismo, ironía, ira, actuaciones brillantes, canciones memorables... Todo es perfecto en una película que sufre de dos asperezas considerables en su guión reducido de su versión teatral a la fuerza y la esperada inexperiencia de Burton en el género (aunque se defiende fenomenalmente). Huelo una película de cult desde lejos, y se llama Sweeney Todd. De lo mejor de su filmografía sin duda. Si continúa mejorándose a cada película vamos a tener buen (buenísimo) cine para desguatar. Degustar, como las empanadas de la Sra. Lovett, “las peores de todo Londres”...
Lo mejor:
-Burton 100%.
-Depp y Boham-Carter; una pareja escalofriante y genial.
-Que es un musical nuevo y fresco, y en esta nueva Era Dorada del género se exigía.
-Toda la realización, en todos los aspectos.
-La BSO y sus canciones para el recuerdo.
-El precioso final.
-Escenas sorprendentes por su arriesgada anormalidad.
-Todos los momentos en los que Depp pone en sus manos una cuchilla (sangre incluída).
Lo peor:
-Al reducir una hora la duración ciertos aspectos del guión no terminan por cuajar.
-La falta de coreografías, a pesar de que el ritmo es magnífico.
-Que no triunfe en un público poco acostumbrado a los musicales, y que se esté infravalorando en algunos sectores de la crítica.
TOTAL: 





20 feb 2008 | 04:31 PM
ana-kato
Alberto, tio... al final m van a dar ganas de ver la peli! te odio! XD.
que el otro dia en francés entre tu hermano y tú casi me matais... que mareo... XDDDD.
creia que me daba algo...
Un kiss! tamañana!! ^^
25 feb 2008 | 08:43 PM
Melisa
TOTALMENTE DE ACUERDO!!!!
ESTA PELICULA ES IM-PRE-SIO-NAN-TE!!!
ESCENOGRAFIA, VESTUARIO, LAS ACTUACIONES, LAS CANCIONES ORIGINALES DEL MUSICAL, EL FINAL!!! TODO CON EL SELLO DE BURTON.
BUENO, ME DESPIDO, UN BESO
QUE BUENO ES ENCONTRAR OTRO FAN DE TIM:)
6 abr 2010 | 12:56 PM
Will
BUeno... es una opinión más, pero te confunde tu fanatismo hacia Burton.LA adaptación en para cine del musical es una auténtica bazofia infumable. Aunque es bueno en lo que hace, no es, como tú dices, un genio. Porque para mi genios son los que saben reciclarse, los que saben cambiar y seguir teniendo éxito. El de Burton, no obstante, radica en una cartera de fans que están entre excéntricos pseudogóticos, quinceañeras con problemas de identidad y por supuesto, los menos, los que como yo esperamos ver algo nuevo de Burton, pero siempre desde el burladero porque no pienso meterme en una película en la que o me voy a dormir o voy a salir indignado. Burton trabaja así, como ya tiene fans imbéciles que sabe le van a seguir pase lo que pase, pues no le da importancia a cambiar de género. EL " hace lo que le gusta y sigue teniendo éxito" no es sino otro signo de timo. A la mayoría de los fanáticos de Burton os da igual lo que haga, porque siempre váis a idolatrarlo hasta tal punto de que hay quien se viste como los personajes de sus películas. Pero en fin, allá ellos. A lo que yo voy es que precisamente esos fans deberían de despertar y decirle a Burton que no intente tomarnos más por tontos.
Sigo a este director desde Manostijeras pasando por sus Batmans y ya digo que hace falta un Pescado Grande que nos refresque ¡POR FAVOR! La vista.
En resumen, Burton es un timador que va a lo seguro sin arriesgar ni un ápice. Su éxito se basa en la cartera de fanáticos que no ya lo siguen como director sino como estilo de vida. Cada uno puede hacer lo que le salga de la bisectriz pero yo no pienso darle más dinero a un payaso.
6 abr 2010 | 03:56 PM
reven-entertainment
Pues lamento discrepar contigo, Will. Sí, me encanta el cine de Burton, pero ni soy un fanático, ni un imbécil, ni un quinceañero neogótico, ni un falto de identidad ni nada. Joder, siempre el mismo tópico...
Sigo la carrera de Burton desde hace tiempo, y me faltarán pocas películas suyas por ver. Me encanta su primera etapa (que al parecer culmina con Ed Wood, que aún tengo pendiente), una etapa realmente prometedora y que nos dejó una joya en Eduardo Manostijeras.
Luego reconozco que comienza a decaer (tengo la suerte de no haber terminado de ver El Planeta de los Simios9, pero ahí estaba Big Fish.
Después, comienza la comercialización, y duele admitir que este director se vende a sí mismo: lo que comienza como una visión única acaba convirtiéndose en un producto. Pero me encantó Sweeney Todd. Y dos años después sigo recordando su banda sonora, el papel de Depp, la ambientación y la genial historia. Burton trabajó sobre un material fabuloso.
Me parece como mínimo cuestionable, y como mucho una falta de respeto, tildar a todo aquel admirador de Burton de flipado gótico depresivo falto de personalidad, que aceptaremos todo cuanto haga. Me da cierta mala espina la nueva Alicia, porque parece más de lo mismo. No me atrae su remake de Frankeenweenie, la noticia de La Familia Adams en 3D me decepciona, Dark Shadow me parece la sobreexplotación de la fórmula. Pero ahí sigo, defendiendo mi admiración por un director que ha demostrado que puede, que ha dado muy buenas películas y del que siempre espero que me vuelva a sorprender, como lo hizo hace tiempo. Por lo menos comenzo demostrando tener personalidad, luego se dio cuenta de que esa personalidad vendía y comenzó a decaer. Pero mantengo la esperanza.
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