
Batman según Tim Burton.
SPOILERS
Batman fue un enorme éxito en 1989. Lanzó al estrellato a Tim Burton y aumentó aún más la fama de Batman, mientras Superman agonizaba. Tras rodar su magnífica Eduardo Manostijeras, Burton se encargó de la segunda parte de Batman. En esta ocasión el héroe se enfrentaría a dos villanos, el caricaturesco Pingüino y la sensual Catwoman. El tiempo ha convertido a esta película en una cinta de culto, pero ¿merece tanta ovación? En mi opinión, no.
Tras la derrota de Joker, la ciudad de Gotham se prepara para disfrutar de unas Navidades felices. Sin embargo, un ser deforme parecido a un pingüino (Danny DeVito) saldrá al exterior e intentará convertirse en alcalde. Por otro lado, la secretaria (Michelle Pfeiffer) del déspota Max Shreck (Christopher Walken) se convierte en Catwoman para vengarse de su jefe por asesinarla. Batman (Michael Keaton) deberá enfrentarse a estos dos criminales, aunque se sienta atraído por Catwoman.
Sin embargo, y a pesar de que esta sinopsis pueda paracer interesante, en pantalla uno choca de bruces contra la realidad: no es un buen guión.
¿Por qué? Los personajes no son malos: el Pingüino es simplemente un ser vengativo y rencoroso, Catwoman es la sexy villana cuyo aspecto ya ha pasado a ser sinónimo de masoquismo, Shreck es el típico cabrón multimillonario ajeno a la ley, Batman el héroe siempre presente. ¿Entonces?
Si en Batman uno de los fallos es que llegaba a ser ridícula por completo, aquí el problema se agrava. El guión tiene tramas demasiado absurdas (los pingüinos con misiles, el intento de Oswald de ser alcalde, la resurrección de Catwoman, el circo asesino, el absurdo plan de la planta eléctrica, Max Shreck llamando la atención de Oswald con ¡un pescado!...) o sacadas de la manga (¿cómo conoce Batman el plan de los pingüinos suicidas?) que rompen con la seriedad que debería tener un film de este tipo. Cierto es que hay elementos muy curiosos: el plan del Pingüino de secuestrar a los primogénitos de Gotham, la historia de amor entre Batman y Catwoman y su doble personalidad... Por desgracia, no están bien desarrollados; el romance entre Catwoman y Batman es demasiado rápido y confuso, el plan del Pingüino no resulta creíble, la doble personalidad de los personajes es un simple pretexto...
Todo ello junto a vergonzosos diálogos que recalcan pésimamente en la sexualidad y en encontrar una gracia que nunca llega. Y, a pesar de que las premisas inciales de los personajes son atractivas, durante las dos horas de película el débil guión hace acto de presencia. Ya sea por culpa de las flojas tramas donde se ven involucrados, o por los pésimos diálogos que mantienen, o porque sus acciones no tiene lógica alguna o resultan innecesarias para la trama (¿a cuento de qué viene destruir el almacén Shreck si luego vuelve a esrtar como antes?), los protagonistas acaban siendo pasto del libreto.
Pero, por fortuna, finalmente el tinglado se arregla: los minutos finales, aunque no tengan la solidez que deberían porque las bases fallan, resultan preciosos. Me refiero, claro está, a la muerte del Pingüino y al final de Catwoman: ambos momentos se ven libres de toda la parodia del guión completo y conmueven al espectador. A pesar de que la relación entre Catwoman y Batman no cause empatía, a pesar de que el Pingüino no cause pena a la gente durante toda la película. El final de la película está cargado de emoción y tristeza: Batman, a pesar de haber encontrado a la mujer que podría haberle comprendido, se resigna a vivir solo de nuevo. El Pingüino, abandonado por sus padres, es "enterrado" en el agua por su única familia: los pingüinos del zoo.
Es una pena: premisas interesantes son destruídas por el burdo guión, que lleva la ridiculez a extremos vergonzosos. Toda aquella buena idea se queda solo en el principio, no llega a evolucionar. Es un guión muy desaprovechado, basado solo en borradores de ideas.
Si la BSO de la primera entrega era maravillosa, esta no se queda atrás. Danny Elfman llega incluso a superarla con unos temas perfectamente adecuados a la trama. Debido al propio guión, la música adquiere un carácter circense, mezclado con los temas juguetones y melancólicos de Catwoman, los temas heroicos de Batman y los siniestros del Pingüino.
Tim Burton debió confiarse demasiado en el éxito de la primera parte: la Warner le dio total libertad, y ese fue, en parte, un gran error.
Burton aquí se desata. Los personajes lo hace suyos y los convierte en monstruos: el Pingüino, un humano enano y gordo en el cómic, es aquí un ser deformado, un auténtico pingüino humano. Catwoman, una ladrona en el tebeo original, cambia para convertirse en un icono sexual obsesionado con la venganza. Toda la película se desarrolla en los días de Navidad, y por ello Gotham cambia drásticamente. La ambientación es mucho más oscura que en la anterior: Anton Furst, debido a una enorme depresión que le llevó al suicidio, no pudo encargarse de nuevo de la realización de la ciudad, por lo que Gotham parece cercana a la anterior pero increíblemente alejada a la vez. Gotham pierde parte del encanto de la primera entrega y se intenta usar a la ambientación navideña como excusa.
Las actuaciones, sorprendetes. A pesar de que el carisma de Joker no podía imitarse, DeVito y Catwoman interpretan lo mejor que pueden a los desangelados personajes. Ambos vuelcan todo su sentimiento hacia ellos: DeVito realiza el papel de su carrera con el Pingüino, dándole la frialdad y el tono siniestro que precisaba. Pfeiffer, impresionante dentro de su uniforme de cuero de Catwoman, se mete por completo en el papel, y nos ofrece a una Catwoman loca y desesperada, a la vez que infantil. Michael Keaton vuelve a enfundarse el manto del murciélago con el mismo talento que en Batman.
Sin embargo, Christopher Walken realiza una pésima actuación, totalmente inexpresiva; me entristece esto viniendo de un buen actor como es él. Mucha gente alaba a su personaje, pero ni el personaje es bueno ni su actuación.
Mención aparte a los efectos de maquillaje y los efectos especiales, supervisados por el recientemente fallecido Stan Winston. Si DeViito ya poseía el físico perfecto para el papel, el maquillaje remata la faena.
Burton se excede con la secuela de Batman y la convierte en una película tan personal que ya no parece parte de la saga del héroe enmascarado. Los fans de Burton adoran esta película, pues es la mejor muestra de los fascinantes delirios del director. Los fans de Batman, en su mayoría, se sienten defraudados por el guión que solo toma personajes del cómic a los que luego moldea según los designios del director. Batman Vuelve es una secuela más aburrida que la anterior, con un guión chapucero pero una realización sorprendete y, en ocasiones, superior a la de Batman.
La película fue un éxito mucho menor que Batman, y Joel Schumacher fue elegido para la tercera parte. El resto forma parte de la historia de los bodrios del cine.
Lo mejor:
-Las actuaciones de DeVito y Pfeiffer como el Pingüino y Catwoman.
-Los efectos especiales, el maquillaje, el vestuario...
-La BSO de Danny Elfman.
-La escena final: de los mejores y más emotivos de la saga.
-Algunas frases: "El muérdago puede ser peligroso si se come, pero un beso bajo el muérdago puede ser mortal", "Paz a los hombres... y a las mujeres...", etc.
-Tim Burton desfasado, para lo bueno...
Lo peor:
-... y para lo malo; no parece una película de Batman.
-El vergonzoso, desprovechado y flojísimo guión.
-La pésima actuación de Christopher Walken.
-Ciertos momentos ridículos que nos hace presagiar la vergonzosa ¿comedia? que serían las dos secueas siguientes.
TOTAL: 



2 mar 2009 | 04:14 AM
EBER
Me parece injusto como fue maltratada esta secuela por la critica, a mi me parece maravillosa con esos Pingüino y Catwoman sacados de la cabeza de Burton, la música de Danny Elfman, la canción de Siouxsie and the Banshees (que nadie los conoce) y la carga emocional y psicologica en cada personaje.
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