Quiero y no puedo.

Burton estaba fuera. Así de claro. Batman Vuelve no fue el taquillazo esperado y muchos padres pusieron el grito en el cielo al ver la oscuridad de la cinta. Había que hacer algo, y se apostó por una remodelación de la franquicia hacia un lado más comercial. Joes Scumacher fue el encargado de realizar esta tercera parte, producida por Tim Burton.
Para los fans de Batman aquí comienza el declive de la saga. Fue la primera película de Batman que vi, y la habré visto decenas de veces. Tal vez por eso la recuerdo con algo de nostalgia. Pero ahora soy consciente de que las anteriores fueron mucho mejores, y que ésta no es tan buena como creía.

Reconozcamos una cosa, y eso sí se lo pido a todos los fans: el comienzo es bueno. No alcanza la carga dramática del de Batman Vuelve (el origen del Pingüino), pero es mucho más espactacular que el de Batman. Sin embargo, ya en este prometedor inicio se hacen patentes los dos primeros errores del guión: las ridiculeces obra de Akiva Goldsman (fue él, no necesitamos pruebas, FUE ÉL), patentes en el primer diálogo de la película ("¿Puedo persuadirle para que se lleve un bocadillo, señor?" "Ya comeré algo por ahí") el patético villano que es Dos Caras.
La trama es la siguiente: Batman se enfrenta a la ola de crímenes de Dos Caras mientras intenta mantener a flote su romance con la doctora Chase Meridian, enamorada tanto de Bruce Wayne como de Batman. Ade, Bruce deberá adoptar a un joven trapecista llamado Dick Grayson, cuyos padres han sido asesinados por Dos Caras, y enfrentarse a un segundo villano, Enigma, que intenta obtener todos los pensamientos de Gotham.
Pero, aunque el planteamiento parezca interesante, a medida que avanza la película nuestra perplejidad aumenta. En primer lugar, el héroe: Batman parece tener un conflicto de dualidad y de crisis de personalidad causado por los paralelismos entre la muerte de los padres de Dick y la de sus propios padres. Pero dicho conflicto no puede provocarnos empatía alguna porque simplemente no existe. La decisiones de Batman no atienden a ninguna razón lógica (¿por qué demonios dice que quiere dejar de ser Batman a media hora de que acabe la película?). También nos quieren hacer creer que nuevos y olvidados aspectos de la muerte de sus padres le hacen reafirmar su papel de justiciero, pero esto también es falso por los mismos motivos. Primer punto negativo: no hay un buen héroe.
Segundo, la chica: una psiquiatra obsesionada con Batman. A priori interesante, pero fallido. Si ya la confrontación en la psique de Batman es incompleta, el hecho de que una doctora la investigue le añade más confusión al asunto. Igualmente el romance es un mero pasatiempo, un pretexto para tener a una chica en apuros, una aventura amorosa muy mal explicada y muy caprichosa y cambiante.
Tercero, los villanos: pésimos en su totalidad. La dualidad y la esquizofrenia de Dos Caras aquí se pierden. Él solo es un ladrón que también aparenta tener doble personalidad pero que nunca la muestra; solo existe un Dos Caras, un Dos Caras patético y grotesco, un auténtico bufón. Y no hablemos ya de Enigma; otro payaso de peor categoría cuyos famosos acertijos solo se aplican en Bruce Wayne.
Cuarto, Robin: la presentación es buena, fiel al cómic, pero luego nos damos cuenta de que solo era una primera impresión. No aguanto a ese niñato macarra y chulo, de actitud guay y pedante. Simplemente no lo aguanto. Sobra.
Y quinto, el factor Goldsman: para mí, él es el artífice de todo esto. ÉL es el causante de que el guión de, a veces, vergüenza ajena. Él pone en boca de los villanos absolutas sandeces. Él hace que el final totalmente irreal y patético, cuando en los dos primeros tercios se intenta, aunque no se consigue, mantener un mínimo de seriedad. ¿Por qué él? Porque en la siguiente entrega, Batman y Robin, es el único guionista y se repiten una y otra vez los mismos errores de ésta.
A pesar de sus buenas intenciones e ideas no son nada si se quedan en pretextos poco o nada dibujados. Se quiere mantener el tono adulto de las anteriores entregas, pero se falla al querer hacerlo demasiado complejo a la vez que demasiado fantasioso y no saber aunarlo.

Muchos odian a Elliot Goldenthal por su BSO de Batman Forever. Lo cierto es que, tras el fabuloso trabajo de Elfman en las películas de Burton era casi imposible superarle. Y Goldenthal no lo consigue. Su BSO es más acorde al nuevo estilo de la película, pero no por ello es mejor. Sin embargo, y a pesar de que la nueva fanfaria de Batman es demasiado heroica para el superhéroe, no es una banda sonora como para echar pestes de ella. Aun así, se repite muchísimo durante toda la película y llega a ser cargante. Son dos horas de música continua que llegan a cansar al personal.
Doblaje correcto donde cabe, cambiando por completo el reparto de actores hasta para Alfred y Gordon. Me llama mucho la atención el hecho de que el doblador de Robin, Daniel García, vuelva a actuar en The Dark Knight con un papel totalmente diferente: el terrorífico Joker.

Y me aventuro a decir otra "barbaridad": ya he dicho que creo que el comienzo es bueno y que la BSO no es tan mala. Ahora voy más allá: Schumacher hace un trabajo competente el la dirección. A pesar de que a las escenas de acción les falte algo (micro escenas, algo más de ritmo) son entretenidas y tienen más garra que las de Batman y Batman Vuelve, en parte debido a que Batman en esta película tiene un traje más estilizado, alejado de la armadura estática de Keaton. En el resto del trabajo Schumacher se aleja de lo orfecido por Burton (lo sé, las comparaciones son odiosas entre un genio como aquel y este director) pero no por ello deja de ofrecer un resultado final solvente y efectivo tras las cámaras.
Pero el resto no acompaña. Tenemos a Val Kilmer, el peor Bruce Wayne de todos gracias a su inexpresiva actuación y un mejorable Batman al que le sienta como un guante el traje. Tommy Lee Jones y Jim Carrey dan vida a dos patéticos, burdos, odiosos, vomitivos villanos gracias a sus sobreactuadas e histriónicas actuaciones: si a Jack Nicholson le funcionó en su papel del Joker ello es llevado en los nuevos villanos a un extremo inaceptable. La palma se la lleva el insufrible Carrey (que solo en El Show de Truman ha conseguido que crea en él). A Nicole Kidman la prefiero en su etapa actual, aunque no de pie con bolo a la hora de elegir proyectos. Y Chris O'Donnell... dejémoslo, porque si ya de por sí su personaje es ridículo su actitud macarrilla es como para matarle.
Y, por último, lo peor y más odioso de toda la producción: la dirección artística. ¿Dónde está la oscura Gotham de Burton? ¿Dónde está lo gótico, lo siniestro? Todo es neón y más neón, colores fosforescentes (odiosa la escena de lucha entre Robin y la panda de delicuentes), edificios gigantescos y estatuas más propias de ciudades como Metrópolis. Por momentos se intenta imitar el estilo anterior (en escenas como la salida de Arkham o el hecho de que salga humo de las alcantarillas), pero no es suficiente. Y los trajes... Dios... ¡¿Pezones?! ¡¿En el bat-traje?! ¿Quién tuvo la "brillante" idea? ¡¡A la hoguera!!

Decepcionante, muy decepcionante esta tercera entrega de la franquicia Batman. Buenas bases no hacen nada si se tiene un diseño de producción tan pésimo, un guión incapaz de mantener el interés y villanos sin gancho. Muy pocas cosas salvan a esta película de ser mala, quedándose es muy mediocre. Por desgracia, dos años después se descubrió que la cosa podía empeorar, hasta límites insospechados...

Lo mejor:

-La propia figura de Batman, más estilizada; NO EL TRAJE.
-El comienzo, salvando a Dos Caras y las "geniales" aportaciones de Goldsman.
-Un típico entretenimiento descerebrado, poco falto de impactantes y sorprendentes trucos visuales y que busca el efecto fácil. Para ver, entretenerse y olvidar.

Lo peor:

-Actuaciones. Todas. Y los aborrecibles Tommy Lee Jones y Jim Carrey.
-La pésima y hortera dirección de vestuario y escenarios: pezones, neón, colores brillantes... ¿quién cobró por esto?
-Personajes muy mal tratados y profundizados.
-Las escenas de amor, faltas de sentimiento y vida.
-La escena desde que Robin roba el batmóvil hasta que aparece Batman: ahí uno ve que algo no va bien...

TOTAL: