
Las apariencias engañan
El mes pasado hablé de esta película en mi pre-crítica. Ayer, tras varios días de vacacciones, he podido verla.
Supe de la existencia de Equilibrium buscando por Internet. La película tenía a su favor el hecho de que fuese inédita en España, así que se ganó mi interés. Busqué por Youtube y encontré muchos vídeos dedicados al Gun-Kata, el arte de combate que se usa en la película. Pensé, al ver las idas de olla que ví en esos vídeos, que la película sería auténtico cine cutre con algunas frikadas para recordar. Pero me equivoqué.
Porque, aunque la idea de una sociedad fría, de corte fascista y que prohíbe el sentimiento la hemos visto hasta la saciedad (Matrix, 1984, Blade Runner, V de Vendetta, Hijos de los Hombres...), aquí está muy bien llevada.
Por cierto, a partir de aquí todo van a ser SPOILERS del argumento.
Preston (Christian Bale) es un clérigo, un agente de la ley cuya función es vigilar que ningún ser humano sienta gracias a la aplicación de la droga Prozium. Su frialdad y perfección en las misiones es temeraria. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando es él quien olvida tomar su propia dosis de Prozium?
Tras la introducción, donde Preston se ve obligado a asesinar a su propio compañero ya que ha comenzado a sentir, surge el quid de la historia. Preston rompe por error su frasco de Prozium y no puede reponerlo. En ese momento comienza a tener primeros indicios de sentimiento. Estos indicios se muestran de forma gradual y consiguiendo que nos enganchemos a la historia. A partir de ahí se muestran escenas bellísimas tanto visualmente como en el contenido: Preston arañando el cristal para poder ver el amanecer, pasando la mano por un pasamanos para poder sentir algo, ordenando de nuevo su escritorio, llorando al escuchar música y disfrutando de una bola de nieve... El verdugo, el agente más frío de la nueva sociedad, se ha vuelto humano.
Y así la historia continúa. La propia carga dramática se hace más compleja y profunda, al intentar Preston aunar el hecho de que sienta con su propia reputación y su labor como clérigo). Hay escenas de acción, que no desentonan en el conjunto ya que la historia narra cómo un hombre entrenado para ser un perfecto luchador se enfrenta al sistema. Se permite incluso a sugerir una relación de amor entre Preston y una mujer detenida por conservar obras de arte (lo que da lugar a una de las escenas más emotivas de la película durante la incineración).
Pero, justo cuando la película ya ha conseguido tu atención y ha sabido crear una historia absorbente y muy bien construída, comienza a cojear. Preston pretende unirse a la Resistencia, pero ni sus motivos ni la propia Resistencia están bien desarrollados (tal vez por la falta de tiempo). A medida que se acerca el tramo final, y aunque todavía conserva momentos excelentes (la ya mencionado incinaración), el guión alcanza casi el fracaso. Se intenta crear una sorpresa final que se hunde estrepitósamente por ridícula y sin sentido. La acción se vuele ya disparatada y excesiva. El conflicto desaparece y se vuelve una excusa para que Preston mate al Líder. Y la película acaba: el resultado final sigue siendo bueno, pero algo no va bien.
Una idea muy trillada que da lugar a un guión calculado y muy bien elaborado, con la dosis justas de amor, acción y drama. Pero luego acaba por volverse demasiado ruidoso, estrepitoso y excesivo, surrealista e imposible. Sin duda unos veinte minutos más, lo suficiente como para llegar a las dos horas, habrían venido genial para rematar las pocas tramas que no quedaron bien resueltas; pero bien es cierto que también el eliminar las paridas de la acción final hubiese sido mucho mejor.
La BSO cumple con una música casi electrónica pero que no escasea en coros y ritmos perfectos para las escenas de acción. Al no existir doblaje para España la película se mantiene en VOS.
Kurt Wimmer comienza su carrera con un trabajo efectivo en las escenas alejadas de la acción, ya que cuando comienza a rodar estas falla. Todos los momentos de acción abusan de los disparos sin blanco fijo, los mismos agujeros en la pared, la fantasía desorbitada, el montaje acelerado, las coreografías poco originales y, en resumen, el poco carisma que desprenden. Casi parecen concseiones con tal de buscar la comercialidad del proyecto.
Las actuaciones son todas correctas. Christian Bale se desenvuelve con Preston, un personaje que va desde la inexpresividad hasta los arrebatos de sentimiento y que Bale consigue dominar.
Los efectos especiales, aunque canten un poco, cumplen y muestran un mundo frío y desolador.
Aunque a priori parece una película descerebrada, no lo es; por lo menos, no hasta los minutos finales. Ofrece una historia elaborada que bebe directamente de muchas fuentes. Su condición de estreno inédito la hace aún más interesante. Lástima que al final los excesos estropeen lo que pudo ser una brillante película de ciencia ficción pero que se queda en una buena película de ciencia ficción.
Lo mejor:
-Por su profundidad, el plano de Preston arañando el plástico de su evntana para ver la luz del Sol.
-La acción bien comedida de buena parte de la cinta.
-La propia actuación de Bale.
-El guión, mucho más de lo que aparenta.
Lo peor:
-La sub-trama de la Resistencia, que no termina por ser creíble.
-La acción final: burda, irreal, excesiva...
-Que aún no haya llegado a España y tengamos que verla por medios como el Emule.
TOTAL: 





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