Año 2005. Una calurosa tarde de junio. Una sala de cine. Y yo sentado, viendo Batman Begins y disfrutando con lo que Nolan nos ofrecía. Un Batman diferente, una trama fascinante y unas actuaciones fabulosas. Y, finalmente, una ya mítica escena: Gordon le informa a Batman de que hay un nuevo criminal en Gotham, al que le gusta también la "puesta en escena". Un criminal que siempre deja en el lugar del crimen la misma carta. Un comodín, el Joker. Batman promete ocuparse de él. Y se lanza al vacío, extendiendo su capa y planeando sobre la ciudad.

Se encienden las luces de la sala. Me levanto de la butaca. Y me dirijo al amigo con el que fui a ver la película, dicéndole unas palabras que nunca olvidaré:

"¿Y quién será Joker? Porque superar a Jack Nicholson es casi imposible?"

Y quién será Joker... Unas palabras que hoy, y tras los acontecimientos que han ocurrido en estos tres años, han cobrado una importancia que ignoraba a mis 13 años.

Tenía razón. La actuación de Nicholson en Batman era legendaria. Para esa secuela de Batman Begins se necesitaba a un actor que los tuviese muy bien puestos para enfrentarse a la gran responsabilidad de enfrentarse al tío Jack. Y así, un año después, la incógnita fue resuelta. Durante ese año nombres como Paul Bettany, Crispin Glover, Steve Buscemi o Johnny Depp fueron los rumoreados como los elegidos para el papel del payaso criminal. Pero a principios de agosto de 2006 salió un nombre: Heath Ledger. Y muchos nos llevamos las manos a la cabeza: "¿Heath Ledger, el vaquero gay de Brokeback Mountain, es el nuevo Joker? ¿Es una broma? No lo puedo negar, yo también pensé lo mismo. No nos imáginabamos a Ledger con un aspecto similar al de Jack Nicholson. Ilusos nosotros... En abril de 2007 comenzó el rodaje de The Dark Knight, título que nos desconcertó por no llevar el sobrenombre de Batman en él; pero nosotros no sabíamos entonces la gran aventura que íbamos a vivir en 14 meses.

Era mayo. Un fake del nuevo aspecto de Joker había estafado a media red. Entonces una página siniestra nos propuso un juego: darles nuestro e-mail para activa un código que nos daría un píxel de la imagen del aspecto de Joker-Ledger. Podía ser un fake, pero no lo creíamos. Teníamos a Joker. Por fin. Y era totalmente diferente a lo que imaginábamos: oscuro, psicópata, perturbado... Un cambio que a muchos tampoco convenció. Pero lo mejor estaba por llegar. En julio la ComicCon de San Diego me deparó una de las mejores experiencias que he podido vivir como internauta: la Warner preparó un juego en la famosa convención, un juego de pistas comandado por "Joker" a través de su página whysoserious. Un juego en el que participamos tanto los asistentes a la convención, en EEUU, como los internautas, en todo el mundo. Un comunidad codo con codo descifrando pistas, pegada a la pantalla del ordenador durante horas esperando recibir la recompensa. Y ésta llegó en forma de teaser trailer. Un teaser que nos supo a poco, pero con el que tuvimos que conformarnos.

Así la publicidad viral continuó con una actividad nueva: vestirse como Joker y mandar tu foto. Aún lamento no haberlo hecho. Pronto surgieron multitud de webs virales que crearon una ciudad en la que Batman se movería, webs con una vida y actividad propias. Pero queríamos más, queríamos ver al Joker en movimiento. Por fin, nuestras plegarias fueron escuchadas.

En diciembre, teníamos un trailer.

No puedo olvidar la de veces que lo vi en un solo día, cómo temblé de emoción al terminar de verlo por primera vez. Me aprendí las frases, los movimientos... Y me maravillé con lo que Ledger nos mostraba en solo 2 minutos. Ya auguré un Oscar para él. ¡Iluso yo, a meses de su estreno! E imbécil, muy imbécil. Ledger nunca recogería el Óscar aunque hubiese sido nominado.

Era 22 de enero. Escribí en el foro una noticia relativa al teaser de Star Treck XI. Parecía que iba a ser una noche corriente. Un comentario en el foro trastocó esa noche. Heath Ledger había sido encontrado muerto en su apartamento. Tardé unos momentos en reaccionar. No era posible. Poco antes estaba vivo, y yo había disfrutado de aquel trailer como un enano. ¡Si hacía poco habían puesto una película suya en la televisión! Busqué en Internet, con la vaga esperanza de que fuese una obra pesada. No fue así. Heath Ledger estaba muerto. La noticia fue como un mazazo. Nunca había sido fan de Ledger, pero durante un año había sido Joker. Había oído hablar de él, había sido el centro de todas las noticias que leía de la película. Él me había cautivado con el trailer, con su caracterización como el archienemigo de Batman. Y había muerto. Si para muchos niños al morir George Reeves había muerto Superman, ahora al morir Heath Ledger había muerto Joker.

Cambió la publicidad. Todo el marketing se centró en el personaje de Harvey Dent. Creíamos que no volveríamos a ver a Joker en un póster, en un trailer. Hubo juegos, y muy divertidos (como aquel en el que Dent te pedía fotos o vídeos tuyos en los que apoyases su campaña), pero echábamos de menos el sadismo del Joker.

Por fin, volvió. Ledger ya no estaba, pero sí Joker. Y una enorme serie de juegos consiguieron volver a enganchar a cientos de fans. Ya empezábamos a impacientarnos. Demasiados juegos, demasiada publicidad... ya comenzábamos a hartarnos. Hubo un tercer trailer, pero queríamos ver la película. El marketing se desató, aparecieron clips y trailers sin descanso. Hasta las webs y pósters aparecieron retocados por el Joker. El estreno en EEUU se acercaba. Muchos ya no aguantábamos...

Por fin, para los estadounidenses y latinoamericanos, el 18 de julio llegó. Y se desató el fenómeno. Récord de copias, de recaudación en un fin de semana, de recaudación en un mes, de recaudación en un día, de recaudación mundial... la Warner se bañaba en dólares (y aún sigue). Y la crítica acompañó: éxito a todos los niveles, primer puesto en IMDB, 94% de críticas positivas en RottenTomatoes... Un fenómeno mediático que nunca había visto, desde sus principios hasta el final, una película que haría historia.

Muchos señalaban que era exagerado, que una sola película no podía mover tanto, que se le pasaría pronto. Pero The Dark Knight resistió y hasta mejoró. Las críticas mejoraban, los números subían. Era casi imparable.

Cierto que hubo más desastres. Murió un especialista, murió Ledger, Bale fue detenido por presunta agresión a su madre y su hermana, Morgan Freeman tuvo un accidente grave a principios de este mes. Y se ha empezado a forjar una leyenda de maldición en torno a esta película. Pero eso no le ha impedido triunfar, y a día de hoy tanto Nolan como la Warner se bañan en dinero.

La pregunta que ronda por las cabezas de todos es: ¿es para tanto esta película? ¿Merece la pena?

Llevo todo el día nervioso, no os lo podéis ni imaginar. Y ahora, tras tres años de espera, estoy en mi casa, frente a mi ordenador, escribiendo estas palabras: este es el momento que más esperaba del año. Ahora todo ha ocurrido tan rápido que no sé por dónde empezar.

Seguro que muchos os preguntáis: ¿toda esta historia que nos has contado sirve para algo, es para tanto?

Lo único que quiero contando todo lo anterior es que os hagáis una idea del fenómeno que ha sido esta película. Un fenómeno que no se reduce solo a una campaña viral. No, The Dark Knight va más allá.

En primer lugar, es una grandísima película.

Continúa.