Refrescante.

Soy aficcionado a los musicales, ¿lo sabíais? Este sub-género teatral me apasiona, y si tengo la oportunidad de ver uno, lo hago. Sin embargo, uno no puede ir a Madrid constantemente para disfrutar de los últimos éxitos de la Gran Vía, y muchos de esos musicales tardan años en ir de gira (y suerte si pasan por aquí). Por ello, siempre agradezco el hecho de que se hagan películas musicales: de este modo, puedo verlas en el cine y en el DVD todas las veces que quiera.

El año pasado ya pudimos disfrutar de Hairspray (o, por lo menos, yo disfruté como un enano). Este febrero Sweeney Todd asaltó nuestras pantallas. Y faltaba el musical de la temporada veraniega: Mamma Mía!

Al terminar la proyección me saltaron a la cabeza tres preguntas:

¿Por qué la vida no es como un musical?

Es algo que siempre me he preguntado: el hecho de que en los musicales uno comience a cantar, todos le sigan y al instante cincuenta personas bailen al unísono la misma coreografía crea una magia fascinante. Diversión pura, mejor dicho.
Con Mamma Mia1 esto se repite: por un lado, las inigualables canciones de ABBA (grupo al que seguiré más de cerca después de esto). Canciones con ritmo, llenas de emoción (mucha alegría y juerga, tristeza, melancolía...), que ocupan de por sí toda la atención. Y, en este caso, interpretadas correctamente por un grupo de actores de buena categoría: Meryl Streep en primer lugar, atreviéndose en un musical y saliendo indemne en el intento, lo que sube su estatus y refirma su talento. Pierce Brosnan, actor que nunca he tragado pero que no molesta. Colin Firth y Stellan Skarsgard en papeles convincentes. Y una pequeña sorpresa, Amanda Seyfried en un papel jovial y simpático.
Todos ellos, ante todo, son actores de cine. No esperéis estupendas voces para nada. Cada uno hace lo que puede y salen bien parados. A aquel entendido de música le parecerá esto una aberración, y no le culpo aunque no coincido. Porque si viendo a estos actores (la mayoría cincuentones) cantando como pueden, bailando a su propio estilo y divirtiéndose, yo comparto con ellos esa diversión, entonces no me quejo de nada.
De eso se trata, ¿no? De divertirse.

¿Por qué no he visto este musical en teatro?

Eso es lo que más me duele. Salí y tuve esa sensación molesta.
A medida que la proyección avanzaba era capaz de imaginarme cómo quedaría lo que veía en un escenario. Como es noral, quedaba genial.
Un musical de teatro es una experiencia ante todo: música, teatro, baile... una unión de artes. Al pasarlo a cine el musical pierde parte de su encanto: agradezco que se hagan películas así, como ya he dicho. Pero eso no le quita importancia al asunto. Mamma Mia! da a entender en todo momento que está pensada para el teatro, que en cines perderá.
Por eso no puedo sino sentirlo; por momentos el filme me pareció algo insulso, algo "flojo" (nótense las comillas). Las relaciones y los sentimientos de los personajes tienen solo 100 minutos para desarrollarse, cuando en la obra original tienen tres horas. ¿Veis la razón?
Además, este musical cojea en la dirección en los momentos clave, se nota a primeras que la directora es una primeriza. Eso le hace perder la gracia.
Por eso me encantaría verlo. ¿Podré? No lo sé. Supongo que esta vez me tocará esperar...

Y por último, ¿cuándo podré ver en cines el musical Hoy no me puedo levantar?

Puedo vivir sin la película We will rock you, sin Fama. Pero ese grandísimo musical merece una película que refleje toda su esencia. Y perdón por el paréntesis.

Entretenida y divertida, he de decir. No es el musical perfecto, ni tampoco me entusiasma, pero el buen rato que pasé viéndolo y las risas que me eché no tiene precio. Recomendada si disfrutáis de este género y os sentís con ganas de diversión.

Lo mejor:

-Sobre todo, la BSO.
-Ver al trío de cincuentonas bailar sin descanso.
-Una genial Meryl Streep (y no tiene mala voz).
-Los créditos finales (por favor, QUEDÁOS A VERLOS).
-Prfecta película para el verano.

Lo peor:

-Se notan las carencias; este musical seguro que funciona mejor en su medio original.

TOTAL: