Imaginación al poder.

LIGEROS, PERO IMPORTANTES, SPOILERS.

Comenzaré diciendo una cosa: Hellboy (2004) me gusta, pero tampoco le veo como una de las grandes del género, aunque sí supera a la media habitual. Esta secuela, a pesar de que no estaba entre mis más esperadas del año, prometía bastante. El resultado final ha quedado bien en conjunto, pero con un par de detalles mejorables. Lo que sí queda claro al terminar de verla es que esta película es Guillermo del Toro desatado, en estado puro.

Tras los sucesos de la primera entrega, la relación entre Selma y Liz se ha consolidado. Sin embargo, el príncipe Nuada, habitante del mundo fantástico despreciado por los humanos, decide usar al temible Ejército Dorado para acabar con la Humanidad. Hellboy, Abe, Liz y el recién llegado Johann Krauss tratarán de detenerle. Es inevitable: tras The Dark Knight las cosas no serán iguales. Pero, ¿por eso tengo que mirar mal a esta película, porque no llega a su nivel? ¡No! Es más, preveo que va a pasar mucho tiempo antes de que vuelva a ver en cines una película tan divertida como ésta... El guión se mueve sin pausa ni concierto entre la solidez y el titubeo. Por momentos es brillante (el comienzo es excelente, por muy repelente que sea el Hellboy niño), pero por otros no. No se busca la complejidad, sino encontrar una historia que permita la existencia de un mundo fantástico donde meter a los personajes y mucha acción, pero sin que llegue a covertirse en un producto descerebrado. En toda la película, como voy a señalar constantemente, se observa mucho mimo por parte de Guillermo del Toro hacia ella. Esto se aplica también al guión. Es serio y hasta terrorífico cuando se lo propone, pero también explota aún más sus posibilidades cómicas. Esto es un acierto hasta cierto punto.


Por momentos parece que el guión es solo una excusa para mostrar el repertorio fantástico.


Llegamos al primer punto negativo: la comedia. Bien dosificada pero excesiva en otros momentos. Hellboy, un diablo con malas pulgas en la primera, sigue siendo un demonio con malas pulgas en la segunda, pero esta vez más blando. Y escenas como Hellboy y Abe cantando borrachos no debieron existir jamás (sigo sin entenderlo: ¿por qué esa manía de hacer que los superhéroes canten o bailen en el cine?). Liz sigue en el mismo tono de la primera, aunque su papel es más principal (no viene a cuento que diga que se va a ir cuando no lo hace, ahora que lo recuerdo). Abe sale muy bien parado, metiéndole de lleno en una historia de amor. El villano, Nuada, carece de la fuerza estética de, por ejemplo, Kroenen (fabuloso), y tampoco tiene mucha garra argumental. Es, por decirlo de algún modo, una excusa para que Hellboy y compañía se enfrenten a algún peligro. La premisa (su odio hacia los humanos) es buena, pero el resultado final me ha decepcionado un poco; aunque, eso sí, como enemigo es formidable. Johann Krauss es enigmático, pero sus motivos no están nunca muy claros; demasiado tópico el que, sin venir a cuento, les de autorización para que intenten curar a Hellboy. Ahí llega otro problema que no me quedó muy claro: queda muy forzado el hecho de que Nouda les deje la situación del Ejército Dorado para que ellos vayan a su encuentro y les de la pieza de corona que le falta, sabiendo que allí podrán hacer que Hellboy reviva. Esta rara situación solo atiende a una razón: la de provocar un enfrentamiento final con luchadores en plena forma. Y eso, así, no se hace. Y, para acabar con el cúmulo de fallos, un tercero: escenas que solo sirven para que se produzca un desfile de criaturas fantásticas. Toda la escena del elemental me sobra de principio a fin (y el momento estelar de la Big Baby es decepcionante), y el momento en el que Nouda aparece y le dice un par de palabras a Hellboy me parece casi de risa. Comprendo que se quiera dar un conflicto a Hellboy, que se quiera hacer ver que ambos, villano y héroe, tienen algo en común. Pero no me convence. Volviendo a lo que decía, otra escena que sufre del mismo problema es la de Ángel de la Muerte, una excusa para dar a entender el carácter apocalíptico de Hellboy, curar su herida (ya he comentad antes que esa situación me parece mal llevada) y presentar durante muy poco tiempo a tan singular personaje. Pero, ¿es mal guión? No, pero tiene muchos puntos débiles. Derrocha imaginación, pero necesita revisiones. Algunas de las novedades se quedan en meras anécdotas, y otras reciben un tratamiento estupendo. Es un guión divertido, repleto de fantasía y situaciones espectaculares. Pero no podemos negarle sus fallos.

Danny Elfman firma la BSO. Correcto trabajo para un compositor al que puede exigírsele más. Su BSO es magnífica por momentos, y en otros acentúa equívocamente la comedia:dicho defecto también se aplica en el uso de ridículas canciones con el mismo objetivo. Por momentos escucho y disfruto con el Danny Elfman de siempre. Su trabajo no pasa de correcto, pero es bueno de todos modos. Sobre el polémico asunto del doblaje, tengo algo que decir. José Mota no me desagrada como Abe Sapien; tenía miedo de que al oírle hablar me pareciese ver a Asno disfrazado de Abe Sapien, pero por suerte no ha sido así. El problema está en Santiago Segura (curioso cameo en la subasta), que no me acaba de convencer como Johann Krauss; su doblaje me es demasiado cómica, no me lo llego a tomar en serio.


Una película llena de fantasía, imaginación, buen hacer y profesionalidad, pero a la que no podemos negarle sus falllos.


¿Sabéis cuáles son los mejores directores del panorama actual? Aquellos que hacen el cine que quieren y como quieren y cuentan con las respuesta y el beneplácito del público y la crítica. En ese grupo metería a Tim Burton, Christopher Nolan, Steven Spielberg, Clint Eastwood, Ridley Scott... Y también a Guillermo del Toro. Este director es de los últimos artistas del cine, y por momentos me recuerda a Tim Burton. Se preocupa por sus películas hasta en el más mínimo detalle, cuida todos los aspectos y las hace suyas totalmente. Y lo mejor: hace el cine que a él le gusta. Y el público responde. Su labor en esta película es excelente. Su labor en la dirección es impecable, experimenta donde puede y desprende energía. Hay que mencionar las excelentes secuencias de acción: Del Toro no cae en la más usual práctica de dejar que la cámara tiemble. Toda la acción aquí es fabulosa, trepidante y muy bien rodada. Ron Perlman, detrás de todo el maquillaje, es otro de esos actores que, dentro del género de superhéroes, demuestran haber nacido para encarnar a determinado personaje: en su caso, un inigualable Hellboy. Selma Blair muy flojita en su papel, pero puede salvarse. Doug Jones de nuevo bajo toneladas de maquillaje, desenvolviéndose con el mismo como si hubiese nacido con él. Luke Goss convence, y por momentos su villano mola (a pesar de que no lo aprovechen lo suficiente). Lo mejor de la película es, sin duda, su impresionante dirección artística. Del Toro se libera, da rienda suelta a su retorcida imaginación y la plasma con gran efecto: secuencias como el mercado fantástico o la pelea final tienen un podería visual fabuloso. Toda la película derrocha imaginación pura y, en ocasiones, nada tópica. Se apoya sobre buenos efectos digitales, un excelente maquillaje y un colorido vestuario.

Esta secuela de Hellboy es justo lo que me esperaba. Más colorida, luminosa y blanda que la primera, pero suple el carisma de aquella con muchísima más imaginación. Equilibra virtudes y defectos. Entreteida de principio a fin, no se convertirá en una de las mejores películas de superhéroes ni en una de las secuelas más famosas; no es una película relevante, pero sí muy divertida. Perfecta para el verano, el cine de acción poco profundo (que no descerebrado) que muchos esperaban.

Lo mejor:

-Ron Perlman como Hellboy, demostrando por qué él fue la mejor elección. -El poderío visual e imaginativo de toda la cinta. -Los momentos de acción, en especial los protagonizados pos las piruetas de Nouda. -Entretiene lo suficiente como para no lamentar haber pagado la entrada. -Una película repleta de esfuerzo, mimo y ganas, como pocas se ven actualmente.

Lo peor:

-Un guión que flaquea en muchos puntos clave. -La escena de Abe y Hellboy cantando borrachos: bochornosa.

TOTAL: