Hay un viejo dicho que aquí se cumple a la perfección...

Muchos, hasta la llegada de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, consideraban a esta película como la peor de la trilogía. Y yo no voy a ser quien les contradiga. El que hasta los propios creadores casi renieguen de su obra dice bastante.

No es que la película sea mala, sino que después de esa gran obra que fue En Busca del Arca Perdida este pierde mucho. Y, si la analizamos individualmente, pierde igualmente.

¿Por qué? Porque todo lo bueno que tenía la primera parte aquí se intena emular pero de un modo muy descafeinado. Pero no es eso lo único negativo de la cinta: por desgracia hay más.

En esta ocasión, Indiana vivirá en la Indiana una aventura en su búsqueda de una piedra mágica que el culto Thugee ha robado a un pueblo. En su aventura le aompañarán Tapón, un simpático niño chino, y Willie, una cabaretera algo (¿algo?) histérica.

Ya desde el comienzo vemos que la cosa va mal. No por esa introducción musical (que está bastante bien, pero se encuentra fuera de lugar), sino por lo que ocurre a continuación. Una escena más propia de James Bond que de Indiana Jones, con un Indy vestido con traje blanco, copas envenenados, villanos a los que solo les falta un gato entre sus brazos y secuaces con metralletas y trajes de chaqueta. Vamos, una escena de mucha acción pero a la que solo le falta un tema de corte 007. Willie, como si nada, acaba dentro del grupo, y a continuaciónocurre una de las escenas más irreales de toda la saga: los tres cayendo de un avión a una montaña en una lancha inflable, para después llegar a una cascada de la que también caen. Y luego nos quejamos de Indy 4.

Por suerte la película recobra el interés en cuanto aparece el escenario en el que se desarrollará la película: la India. Sin embargo, pronto aparece otra de las peores bazas: la violencia. Desde la escena del ritual hasta la de Indy poseído por Kali todo en una sucesión de escenas morbosas, donde el sadismo acaba por cansar y estremecer, donde toda la violencia se vuelve desagradable hasta decir basta. Y es totalmente innecesaria: ¿villanos arrancando corazones? ¿Tapón recibiendo latigazos? Morbo por el morbo.

No quiero parecerme a estos ultradefensores de la infancia que consideran que hasta un beso entre una pareja es ofensivo para los niños, pero esto lo veo fuera de lugar. Es una oscuridad deprimente, alejada del optimismo propio de Indy. En todas las películas hay algo de gore y escenas algo desgradables, es verdad. Pero en esta película se lleva a un extremo innecesario.


Lo peor de la película es esa sensación de malestar, de desasosiego que te deja un elemento crucial en esta historia: su innecesaria y morbosa violencia.


Y lo peor todavía no ha acabado. Si la escena del avión no era suficiente, todavía hay más momentos en los que el guión se flipa todavía más. Por poner dos ejemplos, el hecho de que el fuego se convierta en el único recurso para despertar a los esclavos de Kali (y, por consiguiente, que siempre haya una antorcha a mano cuando hace falta despertar a uno), o el que Indy use al final un hechizo que nadie sabe de dónde ha sacado para hacer que las piedras ardan. No hablemos de la escena del vagón, donde mi incredulidad fue en aumento al mismo tiempo que algunas situaciones me sacaban sonoras carcajadas (como ese vagón que sale disparado por los aires al chocar contra un soldado): toda la escena e s un sinsentido, los tres protagonistas perseguidos por varios vagones llenos de indios apiñados de los que solo se ven las cabezas. Desternillante, de verdad.

Indy en esta película es mucho más blando de lo que en realidad es. Parece un héroe novato. Tapón, eso sí, es de lo mejor de la película: si Indy debe tener un sucesor, que sea él. Miradle cuando cruza los dedos tal y como hace Indy con su sombrero puesto, o cuando pega al príncipe al unísono con Indy. ¿Veis lo que digo? Willie es la chica de la saga más odiada. Lo cierto es que resultar se tan histérica que peude llegar a cansar, pero en el tono deprimente de la película su presencia es refrescante, y las risas están aseguradas. Mola Ram, por desgracia, resulta ser un villano hueco y poco aprovechado. No tiene un objetivo detrás, sus intenciones no dejan de ser planas y sosas.

A final, te queda claro cuál es el auténtico espíritu de Indy: aventura pura, donde quede en descubierto su carácter de héroe, donde acabe consiguiendo (aunque sea a medias) su objetivo, humor en buenas dosis y una historia que se tome a sí mismo en serio. Y entonces te das cuenta de que El Templo Maldito no cumple esto; el Indy auténtico aquí se diluye, solo lo vemos en pocos momentos (la llegada a Pangkot, la pelea en las minas, ese estupendo final y, en definitiva, en todas las escenas con unmínimo de acción bien establecido).

John Williams vuelve a dar vida a la BSO. Su trabajo aquí es realmente encomiable, pero carece de la garra qe tenía, por ejemplo, la BSO de la primera parte. El doblaje, en este caso, es correcto.


En el plano técnico la situación cambia a mejor, pero ello no quita los errores del flojo guión.


Spielberg depura aún más su técnica, y el resultado final es prácticamente de sobresaliente. Hay errores, cómo no (lo precipitado de la pelea contra el guardián grandote de la mina, los errores de continuidad de la salida de la gruta), pero son minucias comparadas con el buen acabado de una dirección solvente.

En un principio Harrison Ford parace también desanimado a la hora de encarnar de nuevo a Indy, pero luego nuestras dudas quedan fuera de lugar: vuelve a demostrar que solo el es digno de llevar la tarea de interpretar al famoso Dr. Jones. Jonathan Ke Qua, al que veríamos otra vez en la genial Los Goonies, ofrece aquí toda la simpatía que puede dar. No es, por suerte, uno de esos niños repelentes a los que el celuloide nos tiene acostumbrados. Kate Capshaw (que tras el rodaje se casaría con Spielberg, dando lugar a uno de los divorcios más caros de la historia) resula ser una convincente actriz, y lo cierto es que su papel de histriónica lo borda.

Flojilla película. Es la película de Indiana Jones que más veces he visto, pero anoche me decepcionó mucho. Luego nos quejábamos de Indy 4, pero había otra película que también era demasiado irreal, que también se flipaba bastante en ocasiones, que no supo dar lo que se esperaba. Fue El Templo Maldito. Un guión desangelado lastra toda una estupenda realización, donde el espíritu Indiana Jones pierde puntos enteros. Vale que entretiene, pero ¿a qué precio?

Lo mejor:

-Tapón, uno de los mejores secundarios de la saga.

-El plano final: los niños vuelven, Indy se queda con la chica, la misión se da por cumplida y Raiders March suena a todo volumen.

-Los momentos de humor; aflojan un poco la opresora atmósfera de la película.

-Aunque pocos, todas las escenas de aventura y acción valen su peso en oro.

Lo peor:

-Comienzo fmuy flojo, que no capta el interés y no parece pensado para una película de esta saga.

-Demasiado auto-paródicaen ocasiones muy frecuentes. El humor es bueno, pero no en demasía.

-Se flipa demasiado, reconocedlo (avión, piedras que arden, antorchas en cada lado, escena del vagón).

-Sádica, oscura, violenta... Desagradable, a fin de cuentas.

TOTAL: