Sin duda el nombre de Watchmen no le sonará a la mayoría de la gente. Conozco a personas que me
preguntaban qué significaba Watchmen, que qué interés tenía un cómic sobre "Hombres Reloj". Sin embargo, para todo aquel que se considere mínimamente aficcionado al cómic, ese noveno arte tristemente incomprendido, la lectura de Watchmen es obligada, y el desconocimiento del mismo es equivalente al castigo más cruel que los fans sean capaces de imaginarse (ahora mismo me viene a la cabeza el método Rorschach utilizado por Rorschach en el bar de Happy Harry en el primer capítulo ).
Watchmen es considerado por muchos como el mejor cómic de la historia. Y para un servidor es uno de los mejores que ha leído (V de Vendetta sigue estado en la cima, aunque estos Vigilantes le están quitando puntos a cada re-lectura). Y mira que tiene cosas que aún no me cuajan, pero Watchmen tiene un atractivo poderoso e inigualable.
Desde la propia trama se presenta como algo diferente a lo normal en el género. En el año 1985, EEUU vive en superioridad frente a la URSS. Y no es para menos, puesto que para su gobierno trabaja un ser que podría definirse como el átomo mismo, un ser totalmente inmortal y prácticamente invencible y omnipotente: el Dr. Manhattan. Llamado así por la Operación Manhattan, que dio comienzo a la bomba atómica de Hiroshima, Manhattan se ha convertido en una fuerza al servicio del gobierno estadounidense, convirtiéndose así en una fuerza persuasiva contra los comunistas. Sin embargo, las tensiones entre ambos bloques cada día aumenta, aunque ninguno se atreve a atacar puesto que Manhattan está presente.
En este mundo, los avances tecnológicos promovidos por Manhattan han permitido la creación de nuevas tecnologías: el coche eléctrico, el transporte aéreo por zepelines y otras mejoras antes imposibles son una realidad. En este mundo vivían antaño héroes enmascarados, personas que, escondiéndose bajo un disfraz ajustado y colorido y antifaces combatían el crimen del bajo mundo. Sin embargo, sus acciones no fueron suficientes y, a causa de una huelga de policías que acabó en una ola de violencia, fueron prohibidos por el Gobierno.

Entre estos héroes se encuentran Búho Nocturno, alias de Dan Dreiberg, admirador del Búho Nocturno de la Edad Dorada, los años 40, y que añora los tiempos en los que era el héroe pero se ve incapaz de afrontarlos de nuevo; Espectro de Seda, alias de Sally Jupiter, hija de la primera Espectro de Seda, heroína e icono sexual de los años 40, y que odia su doble identidad; Ozymandias, alias de Adrian Veidt, filántropo multimillonario propietario de la poderosa firma Veidt, que vivió una temporada como vigilante enmascarado; el Comediante, soldado de la Guerra de Vietnam, misógino, violador, bebedor... un hijoputa en toda regla, y agente del gobierno de EEUU, y con cuyo asesinato se inicia el cómic; y Rorschach, el vigilante enmascarado que se negó a retirarse y que aplica violentísimos métodos y su sistema de deducción para conseguir respuestas.
Cuando el Comediante es asesinado por un asaltante misterioso, Rorschach comienza a investigar y cree que hay una conspiración para acabar con los antiguos vigilantes. Poco a poco este asesinato comenzará a involucrar a todos los demás compañeros de profesión, y nada volverá a ser como antes.
Así, a grandes (grandísimos rasgos) es la trama de Watchmen. Y me estoy quedando corto.

Porque nos encontramos ante uno de los cómics más complejos de la historia. Son más de 400 páginas realmente asombrosas, donde circulan ante nuestros ojos superhéroes de toda la vida pero desmitificados brutalmente (un mastodonte de cómic, y en la fabulosa Edición Absolute aún más). Olvidaos de héroes nobles, valientes, luchadores incansables, invencibles. Los Vigilantes son solo humanos, seres de carne y hueso, con personalidades propias, complejas y perfectamente definidas. No os extrañéis si el cómic trata el tema de las relaciones de pareja, el lesbianismo, la violencia machista, la prostitución, las drogas, la muerte, etc, con una dureza intencionada. Desde un principio Watchmen apuesta por la realidad social, aun a pesar de desarrollarse en un ambiente totalmente irreal.
En este cómic nos encontramos ante una sucesión de prodigios narrativos y artísticos, uno detrás de otro. Puedo citar el hecho de que no haya onomatopeyas, o bocadillos de pensamiento (algo ya visto en V de Vendetta). Pero me dejo mucho más; el montaje, la composición, el encuadre... Por momentos el cómic deja de ser un cómic, traspasa las fronteras del papel y se vuelve real, casi hasta cinematográfico. Pero en realidad Watchmen no tiene con una película ni para atarse la suela de los zapatos.
Si os animáis con su lectura os sorprenderá su tamaño, pero también su elaboradísima complejidad. Pocas veces los personajes se desarrollan de un modo tan convincente y fantástico en un espacio limitado. Podremos simpatizar con unos o con otros, pero está claro que todos nos reflejamos hasta en los más repulsivos. Como ya he señalado antes, la figura del superhéroe tradicional se desmitifica, Alan Moore se burla de ella y la parodia.

No me preguntéis qué demonios tiene en los dedos, porque no tengo ni puñetera idea.
¿Y quién ese Alan Moore? Pues el guionista y creador de esta obra, y de V de Vendetta, y de From Hell, y de La Broma Asesina, y de ¿Qué ocurrió con el Hombre del Mañana?... este guionista británico ha creado obras maestras, dotándolas siempre de una originalidad absoluta y capaces de tergiversar y modificar al completo el propio género al que pertenecen. En V de Vendetta introdujo a un héroe propio de los pulps y del género superheroico y lo colocó en una Inglaterra fascista, produciendi así un guión inmejorable, rico en matices y muy crítico políticamente. En La Broma Asesina toma a un héroe conocido y s su némesis (Batman y Joker) y los enfrenta a un dilema de dualidad fascinante. En La Liga de los Hombres Extraordinarios demuestra un total conocimiento de las novelas victorianas y mezcla en una sola obra personajes de todas ellas, personajes lejos del lujo y la alegría victoriana, personajes viles y rastreros. En Watchmen coje el manido y nada prometedor género de los superhéroes y le da una vuelta completa, ofreciéndo personajes incapaces de conectar con el mundo, marginados, necesitados de su doble identidad reflejo de su propio sentimiento infantil de vivir aventuras y ser más que un hombre, pero que se dan de bruces con la propia realidad: ningún disfraz puede ocultar el hecho de que siguen siendo pobres, simples y mortales humanos.
Alan Moore se ha convertido así en uno de mis guionistas favoritos. Sin embargo, leer el horrible Volumen 2 de La Liga de los Hombres Extraordinarios me ha hecho alejarme de sus últimas obras.

Dave Gibbons es el dibujante. Y no puedo imaginarme a otro en lugar de él. En serio, si Moore es el alma, Gibbons es el cuerpo. Su inconfundible y limpio estilo, heredero de la Edad Dorada pero mucho más estilizado, encaja perfectamente con la atmósfera de Watchmen: presenta un mundo familiar pero irremediablemente extraño. Los personajes cobran vida propia, los rostros adquieren una expresividad pasmosa, la acción es sobria, la violencia explícita, la habilidad para construir decorados continuos en el tiempo y en el espacio se palpa a cada momento.
No he leído nada más de Gibbons, salvo el estupendo cómic que realizó junto a Alan Moore en el que Mongul hipnotiza a Superman con una planta alienígena. Superman realizado por los autores de Watchmen; genial.
Me he pasado un buen tocho describiendo las alabanzas. ¡Pero también hay errores!
Y no voy a entrar en detalles, porque para eso ya tengo once meses más, pero sí he de decir de Watchmen es que no me gusta el final. Sí, es el final perfecto, pero el tratamiento exagerado que le dan a cierto personaje lo veo fallido y casi absurdo.
Cuando uno termina de leer Watchmen acaba alucinado. Seguramente te guste, tal vez no, pero no deja indiferente. Es tal su complejidad que cada nueva lectura te descubre detalles que te habían pasado desapercibidos al comienzo; y lo juro, A CADA NUEVA LECTURA. Y con ello el cómic acaba por gustar más y más. He de confesar que la primera vez que lo leí me dejó a cuadros, incluso algo decepcionado. De hecho, en mi antiguo blog escribí un artículo en el que relataba esa primera lectura, en el que decía:
Por desgracia, no nos encontramos ante un guión perfecto. La historia, ambientada en una América alternativa donde EEUU gana la guerra de Vietnam y Nixxon es presidente por tercera vez, donde la amenaza de la bomba atómica comunista siempre está presente, es apasionante. La narración es fluída y muy bien desarrollada. El montaje es sublime. Lamentablemente, el espacio es corto. Podría haber sido más larga, más desarrollada, más potente. 12 números no son suficientes. Una de cal y otra de arena.
A día de hoy mi opinión ha variado, pero es básicamente la misma: quiero más Watchmen, y quiero que ese personaje sea tratado con justicia.
Como quería decir, uno acaba de leer Watchmen y piensa: " con la cantidad de películas de superhéroes que se hacen, es imposible que vaya a hacerse una de este cómic. ¡Es algo imposible!"
Pues hete aquí con que ya hay una película.

Zack Snyder prometía con El Amanecer de los muertos (que no he visto), y conquistó con 300 (que he visto, pero no encumbro). 300 podrá ser todo lo mala o buena qu queráis, pero una cosa es indiscutible: es espectáculo puro y una adaptación estupenda del cómic. Snyder sabía lo que quería y lo que tenía entre manos, y lo trató con todo el respeto posible. Y le salió bien la jugada, crítica y comercialmente.
Por eso mismo, la noticia de que se encargaba de la siempre retrasada adaptación de Watchmen nos alegró a muchos. Ahora, con muchos avances vistos y carpetas llenas de fotos, puedo afirmar sin equivocarme que Watchmen: La Película será una adaptación perfecta en lo estético, y Dave Gibbons así lo confirma. Hay planos ya vistos que son idénticos a los del cómic.
¿Pero y lo argumental?
Snyder ha rometido que la película durará 3 horas, y que el montaje del director que saldrá a la venta en DVD durará más de 4. Eso nos da la casi seguridad de que será, como mínimo, una adaptación decente.
Lo malo es que con Watchmen solo puedes pedir una adaptación magistral. Y eso, lo mires como lo mires, es imposible.
Bueno, la película tendrá una calificación R en EEUU (lo que la restringe a menores de 17 años). Alan Moore nunca ha tenido tapujos en mostrar temas comprometedores y polémicos en sus obras: por todos sus lectores es conocido su uso de temáticas como el sexo, la violencia y las drogas, con una realidad pasmosa. Eso la película promete trasladarlo de forma fiel.
El problema está en que tenmos 400 páginas en las que unos personajes extraordinariamente complejos se desarrollan. Y una película de 3 horas que lo intenta. Los primeros pases de prueba anuncian un estupendo apartado estético, pero demasiada prisa en el argumento. Y eso jugará en su contra: no puedes contar Watchmen a ciento por hora.

El presupuesto de la película ronda los 100 millones de dólares, y la Warner tendrá que compartir beneficios con la Fox a causa de unos litigios de los que ya os hablaré. El caso es que es una apuesta arriesgada. Otros pases anunciaban que la acción será un aspecto minoritario en la película, que se centrará sobre todo en los diálogos y en los sucesos. ¿Será eso suficiente? Personalmente, espero Watchmen como agua de mayo, pero me preparo para un batacazo a la hora de calificar la adaptación del guión. ¿Y será un éxito? Tal vez en el primer fin de semana, pero en cuanto se vea que no es una película de superhéroes al uso se acabó,. O a lo mejor me equivoco y el público pedía a gritos algo diferente.
Alan Moore ha renegado de la película sin leer el guión (no me extraña su desconfianza, porque otras adaptaciones de obras suyas han sido unas bazofias). Dave Gibbons ha ayudado en lo que ha podido. Cientos de fas están en vilo. El Ciudadano Kane de los cómics salta a la gran pantalla. Como eí una vez, si es buena se lleva tropecientos Oscars. Si falla en algo, será una mierda. Snyder juega con una navaja de dible filo.
Puedo aceptar algunas escenas flipadas, que rayen lo friki, lo comercial y lo excesivo en cuanto al tema de la acción, porque es lo normal en una película con una mínima pretensión de comercialidad. Pero si fallan en lo argumental falla todo el conjunto. Quién sabe, a lo mejor mis expectativas tan altas son recompensadas. O tal vez no.
En fin, que después de todo este resumen queda clara una cosa: nos os habéis enterado de nada y os estáis haciendo un lío. Y os comprendo, pero no puedo resumirlo mejor. Así que os animo a que lo leáis. A que le descubráis. A que lo disfrutéis. Y a que vayáis al cine a esperar lo mejor o lo peor, aunque para mí irremediablemente ya es la película del año.
En serio, merece la pena dejarse atrapar por el fantástico mundo de Watchmen.
A partir de ahora, analizaré cada personaje del cómic y el mundo de Watchmen, junto a pequeños artículos que hablen de la película. Sirva este post como introducción a lo que serán doce meses metido de lleno en uno de mis cómics favoritos, como una presentación y breve resumen de lo que analizaré en doce meses.
El título: "A medianoche, todos los agentes..." es el del primer número de Watchmen, el primero de doce (de hecho, Watchmen significa Vigilantes, pero tabién podemos buscarle similitudes con Hombres Reloj: doce números-doce horas, el Reloj del Apocalipsis omnipresente en la obra, la aficción de Manhattan por los relojes...). En él se presenta de manera simple y concisa a los personajes y el mundo donde se desarrollará la historia. Poder disfrutar de Rorschach, desde la primera viñeta el personaje más magnético de todos, al mismo tiempo que se presentan las cartas de lo que será la historia del cómic, ya sean sucesos, frases o personajes (aunque se guardan un as en la manga) es un logro. No es un comienzo ni un número que enganche (eso no tardará en llegar), pero ya tendrá tiempo de mejorar.


29 ene 2009 | 03:46 PM
Swi
"un ser totalmente inmortal y prácticamente invencible y omnipotente"
Lo siento pero sólo se me ha venido un personaje a la cabeza: Alucard XD
Me gustan ese tipo de personajes, por un lado ya sabes que no va a morir y quieres saber cómo se las arreglan para cargárselo, y por otro lado, me gustan porque suelen ser tremendamente egocéntricos, con la manía de sonreírle a la muerte constantemente.
Como siempre, no me lo he leído entero, pero ya sólo por la presentación, tendré que buscarme los comics y esperaré a tu crítica de la película para verla.
Hale, un saludo ^^
29 ene 2009 | 04:24 PM
reven-entertainment
Pues siento desilusionarte, pero Manhattan dista mucho de ser un personaje egocéntrico que sonría a la muerte... es más, a él le importa un pito la muerte, la gente y la vida: solo le importan sus queridos átomos... xD
El cómic seguro que en cuanto se estrene la película se pondrá a la venta en masa. De todos modos, yo lo comp´re en Todolibros, y en El Corte Inglés había. ;)
29 ene 2009 | 06:54 PM
Alberto Q.
Sobre el personaje de Manhattan... NO SE pierdan el capítulo del relojero!!! (que trata su origen).
Me parece magistral (como toda la novela gráfica, por otra parte).
Saludos
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