"El Comediante ha muerto".

Así termina el primer número de Watchmen. Una frase firme y rotunda, que viene a confirmarnos lo que será el eje de todo el cómic: la muerte de uno de los héroes enmascarados de particular universo de Watchmen.

El Comediante es uno de los personajes más complejos, llamativos y queridos del cómic creado por Alan Moore y Dave Gibbons. Y lo curioso es que es difícil encariñarse de un tipo así: generalmente la gente suele quedarse con el carisma de Rorschach, o la impasibilidad de Manhattan, o la inocencia de Búho Nocturno. Pero creo que no me equivoco al afirmar que el Comediante es el personaje que todo lector del cómic tiene siempre en cuenta, el vivo reflejo del contexto en el que se desarrolla Watchmen.

¿Que quién es el Comediante? Pasad y leed, porque en este artículo pienso resumiros la violenta, sangriente y triste carrera del único "héroe" que vio el lado cómico de la vida...

SPOILERS

El Comediante es uno de los primeros héroes que aparecen en el universo Watchmen. Ya con 16 años se alistó en el grupo de los Minutemen, los justicieros enmascarados de la Edad de Oro. Y ya desde entonces demostró que su psicolgía era potencialmente peligrosa. Aparte de su inusual violencia y mal carácter, hubo un hecho que trastocó toda su carrera en el grupo: intentó violar a Sally Jupiter, la Espectro de Seda original (y madre de Espectro de Seda II, personaje principal de Watchmen de la que ya hablaré más adelante) y compañera del grupo. La dureza con la que realiza esta violación es frenada de golpe por el misterioso y violentísimo Justicia Encapuchada, pero Sally nunca olvidó esa humillación.

¿Por qué esa violación? Porque puede. No quiero sonar machista, pero el Comediante sabe que tiene fuerza, sabe que puede dominar a quien se lo proponga, y decide aprovecharse de la única mujer del grupo con la que puede hacerlo (Silueta, la otra fémina, era lesbiana, algo que sus compañeros podían intuir). Cuando Sally responde y le araña comete un grave error, porque entonces él no se detendrá hasta demostrarla que es superior, que puede hacerla lo que le venga en gana.

Justicia Encapuchada interrumpe afortunadamente este suceso, y le ocasiona al Comediante una fractura en la nariz que perdurará durante el resto de su vida. A partir de ese momento Comediante juzga venganza: años después Justicia Encapuchada desaparece debido a la obligación de testificar frente al Comité de Actividades Antiamericanas. Al mismo tiempo un forzudo de circo desaparecido aparece muerto. Muchos creen que ambos eran la misma persona.

¿Qué nos quiere decir Moore con estos sucesos? Primero, que el cómic no se va a cortar ante nada. Todo lo relatado aparece en el número 2. Es decir, ya desde el comienzo Moore nos cuenta sin tapujos una violación, y nos presenta a un auténtico cabrón como personaje.

¿Por qué actúa así el Comediante (Edwar Blake en la realidad)? En el cómic no se habla de maltratoa físicos, infancia traumática o demás tragedias. Lo único cierto es que ya desde joven Blake disfrutaba con la villencia, se creía lo suficientemente fuerte como para dominar a quien se interpusiese entre sus decisiones, se creía con poder para hacer lo que quisiese, y quien intentase impedírselo sufriría. Tarde o temprano, pero sufriría.

Como el matón de colegio que se niega a crecer y madurar, que se hace adulto en una espiral de violencia sin fin.

El Comediante abandona el grupo, pero no su carrera como Vigilante. En los años 60, tras la aparición del Dr. Manhattan (un ser todopoderoso del que hablaré en dos meses), el Comediante no ha abandonado su actitud. Es más, el mundo no le ha dejado hacerlo.

Cuando se intenta crear un nuevo grupo de héroes, él asiste a la reunión pero solo para realizar una rotunda afirmación: ¿de qué sirve ser un vigilante?

Blake ha terminado por descubrir que el heroísmo no sirve de nada. Podrán atrapar a todos los yonkis, prostituas, camellos, ladrones y asesinos que quieran, pero eso al final no servirá de nada. No, porque EEUU tiene problemas más graves que atender y que no pueden resolver un puñado de cuarentones disfrazados como imbéciles.

¿Cuál es ese problema? La amenaza atómica. Aunque el Dr. Manhattan sea usado como arma coartadora frente a los soviéticos, ello no significa que EEUU haya dominado a su enemigo rojo. La situación se caldea cada vez más y más, y cuando estalle nadie estará a salvo. Blake lo sabe, sabe que nadie podrá evitar el cataclismo. Sabe que su propia función como vigilante es una estupidez, que los héroes son una patraña y que su propia función dentro de los mismos es prescindible.

Sin embargo, y como buen Comediante, sigue adelante: en un mundo sin sentido, lleno de violencia y caos a punto de explotar, él se reirá el último. Mientras tdo el mundo intentará vanamente luchar contra la violencia, el será parte de ella, le dará la cara y se burlará de su prepotencia. No abandonará su actividad. Su papel será ejemplar, recordado y admirado, porque solo él tuvo los cojones de aceptar el chiste cruel que era el mundo y de devolverle los mismos golpes, de adecuarse al chiste y hacerlo propio.

Vietnam es la confirmación de sus ideas. Allí solo encuentra una carnicería inmunda. Allí se siente como en casa. Odia el lugar hasta la médula, pero se enfrenta a ese horror como únicamente sabe: luchando con crueldad. Es en ese momento donde asistimos a la escena más cruda del cómic: Blake mata de un disparo a la vietnamita que él mismo ha dejado preñado, después de que ella le haya cortado la cara con una botella rota.

En ese momento Blake ha quedado totalmente deshumanizado para el lector.

Pero vemos una especie de culpa en él. Cuando Manhattan le reprocha su actuación, Blake solo se dedica a echarle en cara que él no ha hecho nada para impedirlo. Como un niño pequeño, deslizando la culpa a otros (aunque tenga razón).

Los disturbios del 77 le convierten en un agente del gobierno estadouniense, pero él no es un patriota en el sentido estricto. Defiende a su país de modo casi fascista, pero sabe que el sueño americano es un imposible, y que EEUU está condenado a desaparecer por su necedad.

Y así parece que continuará su carrera, hasta que descubre lo que nunca imaginó: el fin de la violencia que adoró y parodió es posible.

El plan de destruir Nueva York como si fuese obra extraterrestre acabará con millones, pero garantizará la paz. Cuando Blake lo descubre, se derrumba. Frente a un viejo y asustado Moloch, un Comediante borracho llora.

El Comediante, el hombre que ha violado a cuanta mujer a deseado, que ha matado a embarazadas y a niños en Vietnam, que ha ridiculizado el conceptó de héroe, llora por lo que está a punto de ocurrir.

Porque su mundo de violencia, el único en el que ha creído y por el que se ha comportado de una manera brutal, es endeble y puede morir. Se comportaba como un salvaje en respuesta a un mundo que también era salvaje, bajo la creencia de que nunca dejaría de serlo. Si resulta que la única máxima de toda su vida va a desaparecer, ¿qué sentido tiene su vida entonces?

No, el Comediante nunca será lo mismo, y un misterioso asaltante (que luego sabremos que fue Veidt) lo matará arrojándole por una ventana, en el hecho que da comienzo al cómic.

El héroe de guerra, el personaje más inmoral de Watchmen, el hombre que tomó la violencia como máxima, recibe el castigo por sus actos.

Y, aun así, siempre demostró que, en el fondo, era humano: no tuvo la oportunidad de disfrutar de su hija Laurie, ha sido despreciado por todos, ha visto como su vida estaba equivocada. El mundo también le ha dado la espalda, motivo de más como para responder de la misma manera.

Y el hombre que llevaba clavado un smiley en el traje, el hombre que aparentaba ser el típico tío duro, el mosntruo humano para muchos, muere triste, solo y abatido. Ha sido derrotado. Ha sido humillado. Ha sido destrozado.

El Comediante. Uno de los personajes más complejos de Watchmen, el reflejo de los vigilantes corrompidos. Pero, ¿es que en Watchmen hay algún vigilante perfecto? El Comediante refleja el lado oscuro del heroísmo, la justificación y personificación de la violencia. Mientras que el resto de héroes son como niños que no han crecido, que necesitan su traje y sus aventuras para vivir con sentido, lake no necesita pamplinadas de esas. Un hombre de ideas nihilistas: nada tiene sentido, así que riámonos de ello.

Lo malo que que finalmente descubre que el chiste del mundo no tiene ninguna gracia.

La Película: es interpretado por Jeffrey Dean Morgan, en una caracterizacion perfecta. Solo falta ver si su actuación acompaña.

El título: Amigos Ausentes es el segundo número de Watchmen. En él diferentes héroes van al funeral del Comediante y recuerdan sus momentos junto a él. Mientras, Laurie va a vivitar a su madre Sally a California. Finalmente, Rorschach hace aparición triunfal e interroga al antiguo villano Moloch por su supuesta participación en la muerte de Blake, pero saca poca información. U número que nos va preparando para el potentísimo tercer número.