Hay cuatro escenas que me encantan de El Rey León: el comienzo, la escena de la estampida, el reencuentro entre Simba y Nala, Simba hablando con su padre y el final. Sin duda, esta última es mi favorita, y por eso mismo le dedico un post que encabezará un "reportaje" continuo, que actualizaré durante todos los meses que dure el blog y a mi propio ritmo.

El heredero rechazado reclama su puesto legítimo en el trono. Sube a la Roca de la Vieda, símbolo de la realeza y de su propia vida, paso a paso, lenta y majestuosamente, con dudas pero sabiendo romperlas y afrontarlas a cada movimiento. El Padre desde el Cielo le hace recordar su lugar, la verdad. Y Simba reafirma su poder, su condición, su destino. Y el Ciclo de la Vida sigue su curso...

Sin apenas palabras, apoyándose en la fabulosa Banda Sonora de Hans Zimmer y en las canciones de Elton John, la obra maestra de Disney pone punto y final de forma majestuosa. Sí, Obra Maestra. Con todas las letras.