Hay cuatro escenas que me encantan de El Rey León: el comienzo, la escena de la estampida, el reencuentro entre Simba y Nala, Simba hablando con su padre y el final. Sin duda, esta última es mi favorita, y por eso mismo le dedico un post que encabezará un "reportaje" continuo, que actualizaré durante todos los meses que dure el blog y a mi propio ritmo.
El heredero rechazado reclama su puesto legítimo en el trono. Sube a la Roca de la Vieda, símbolo de la realeza y de su propia vida, paso a paso, lenta y majestuosamente, con dudas pero sabiendo romperlas y afrontarlas a cada movimiento. El Padre desde el Cielo le hace recordar su lugar, la verdad. Y Simba reafirma su poder, su condición, su destino. Y el Ciclo de la Vida sigue su curso...
Sin apenas palabras, apoyándose en la fabulosa Banda Sonora de Hans Zimmer y en las canciones de Elton John, la obra maestra de Disney pone punto y final de forma majestuosa. Sí, Obra Maestra. Con todas las letras.


27 mar 2009 | 09:06 PM
iuliana
por que te gusta tanto? Si solo es un final!
27 mar 2009 | 10:45 PM
reven-entertainment
¿Solo un final? Para mí es algo más. Me emociona muchísimo, tiene una fuerza a mi gusto sobrecogedora, y el mensaje y la energía de la escena por su animación y su BSO resumen todo lo mejor de una extraordinaria cinta.
No veo por qué hay que despreciar a los finales: normalmente tienen lo mejor de las películas.
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