
Olvidaos de que el Dr. Manhattan sea "el relojero" del cómic...
En el comic Moore creaba un número tan complejo y exquisito que era una delicia poder disfrutarlo, decifrarlo. Sí, contaba el origen del Dr. Manhattan, pero de un modo tan sutil y complejo que parecía de verdad que, como el personaje, podemos ver todo el Tiempo simultáneamente. Moore nos contaba todos los aspectos de la vida de Manhattan pero fragmentándolos y mezclándolos unos con otros de forma que el conjunto quedaba milimetrado y estudiado como la maquinaria de un reloj. El Dr. Manhattan comienza a relatar su historia, pero no la relata porque la está viviendo en ese momento. Al mismo tiempo comienza a extasiarse ante la sutileza y precisión del Espacio.
La película no se arriesga nada en este momento. Se centra únicamente en contar lo más superficial del cómic: el origen del Dr. Manhattan. Pero nada más. Durante ocho minutos vemos su origen, casi cronológicamente, cuando en el cómic esto no era así. Y se obvia toda la complejidad del original, toda su potencia, toda la magia que lo convertía en una obra maestra.
Lo sé, era IMPOSIBLE trasladar todo el número a la pantalla. Pero perfectamente se pudieron haber arriesgado: utilizar más los flashbacks, saltos temporales, akgún momento que nos muestre la personalidad de Manhattan más allá de su historia... Pero prefieren dejarlo como está, como una narración simple y ordenada de un personaje en concreto. Al ritmo de la fabulosa música de Phillip Glass, eso sí. He de reconocer que momentos como la primera aparición de Manhattan tienen una fuerza enorme, punto a favor. Pero en otros, como obviar el detalle del padre relojero que le obliga a estudiar ciencias y tira los engranajes por el balcón, punto en contra. Aunque bueno, aún faltan escenas de esta parte; de hecho comienza con un corte tn brusco que solo puede responder a un corte durante el montaje impuesto para reducir la duración. Quizá mejore...
Billy Crudup como Manhattan cumple dentro de lo que cabe, como un actor que se pasa todo el rato siendo un muñeco de CGI. En ese aspacto, los efectos especiales dan una de cal y otra de arena: por momentos son bastante buenos, pero no me puedo explicar que en otros canten tanto. Sobre todo en lo referente al Dr. Manhattan y a Bubastis; el CGI por momentos es falso a más no poder, y no es eso lo qe espero de una película de 150 millones de dólares. Tampoco los mejores efectos de la historia, pero algo sí más correcto.
Manhattan en general no está mal, pero dista mucho de ser el dios entre mortales del cómic. Y aburre hasta a las ovejas, cosa que en el cómic no ocurría, aunque la culpa de esto es del soporífero doblaje. Y de que es más inmutable de lo que debería. No es el relojero, no se abarca toda la profundidad del personaje, un ser omnipotente cuyo ensaiento abarca más de los que puede abarcar un simple mortal. Aquí solo podemos ver a un ser que puede hacer lo que quiera con lo que quiera y que puede ver el futuro, pero no me da la sensación de que este sea el Manhattan que es capaz de ver hasta la más mínima pieza que forma parte de la estructura física del mundo. Este es un Dr. Manhattan bastante light, pero tiene un atractivo a su estilo, aunque no sea el mismo atractivo del que nos "enamoramos" los lectores al conocer al personaje en el cómic.
El palacio de Cristal mola, eso sí.
Y pasamos a casi el Ecuador de la película: se acercan importantes novedades y puntos de inflexión en la trama, momentos emocionantes dentro de la película.
Es decir, se acerca el momento de Rorschach.
El quinto número del cómic presentaba una estructura similar, y es que todas las viñetas se presentan en una posición simétrica: coged el número y mirad las páginas primera y última, seguida pasando hojas y veréis como la distribución de las viñetas coincide hasta llegar a la página central. Toda una curiosidad y un logro en la estructura del cómic que en la película no nos podían ofrecer. Aquí nos queda claro que cine y cómic son dos medios diferetes.
Esta "aterradora" simetría no puede pasarse a la gran pantalla, y no se me ocurre algún recurso que pueda imutarla siquiera. Si pasamos a la parte argumental, lo cierto es que el trabajo sigue en la mdia de los anteriores: decente.
Las dos visitas de Rorschach a Moloch se reducen a una, pero no tengo nada en contra. Es más, se mete entre medias el asunto de Pyramid para que todo tenga sentido. Todo correcto. Moloch me gusta, es uno de los personajes mejor adaptados y saber transmitir todo el terror que siente cuando Rorschach le intimida. El Navío Negro no aparece. El asesinato de Veidt me gusta... salvo porque Matthew Goode sigue sin gustarme. No impone, no tiene fuerza, no es ni Veidt ni Ozymandias. Y ver a ese pseudo-Ozymandias relatar su origen de manera tan mediocre mezclándolo con una cutre historia ecológica que casi parece sacada de un manifiesto hippie, pues me deja revuelto. No, las cosas no se hacen así. Y ya desde ese momento vemos que Veidt no es trigo limpio: ¿no han podido rodar esa escena para que sea menos OBVIO que le mete la cápsula de veneno en la boca?
Tras esto, Rorschach vueve a entrar en escena y es detenido en una escena que me da todo lo que esperaba de ella: un vigilante luchando como un perro rabioso por no ser detenido, empleando todos los recursos que encuentra para ello. Los dos policías tienen un papel ínfimo en la película, pero igual ocurre con el resto de secundarios; no me molesta eso particularmente ahora, pero sí más adelante.
No me deja insatisfecho esta parte.
Llega el momento triunfal de Rorschach, por fin.
En primer lugar, Jackie Earl Haley es, de lejos, el mejor actor de la película y la mejor elección posible para el personaje; me atrevo a decir que esta es una de las actuaciones de cómic más remarcables de los últimos años. Y no, no es comparable al Joker de Ledger como muchos señalan, pero sí que deja muy satisfecho al fan del cómic y al cinéfilo. Verle en pantalla es VER a Rorschach, personaje que todo el mundo tiene como protagonista del cómic, aunque no lo sea: de hecho, este es un acierto de la película, que da a cada personaje un tiempo determinado y justo para que todos estén a la misma altura y no haya ninguno más importante que otro. Su actuación de Rorschach se disfruta por completo, es el rey absoluto de la función (de esta gran broma pesada). Junto al Comediante, Rorschach es un gran personaje interpretado más que convincentemente. Jackie Earl Haley es de los pocos que se toman esta película en serio en cuanto a interpretaciones.
En segundo lugar, todo el sexto número, donde se nos contaba el origen de Rorschach, es resumido en unos minutos obviando uno de los aspectos principales del mismo: la historia del psiquiatra. El sexto número nos explicaba el origen del vigilante y de cómo esa terrible historia era capaz de trastocar las ideas y la vida personal del psiquiatra que quería ayudarle. En la película el papel del psiquiatra es mínimo, y tampoco nos dice nada. De hecho, el psiquiatra originariamente era el protagonista de dicha historia. Me da mucha pena que la película tenga que suprimir la vidas de la multitud de personajes secundarios del cómic para centrarse en lo principal y ahorrar tiempo. Era previsible y de esperar, pero me sigue dando pena porque ello era una parte importantísima del cómic. Y la película no puede dárnoslo.
Aparte de eso, toda la historia de Rorschach sigue tieniendo la misma tensión y el mismo horror del cómic. Absolutamente horrible, sengriento y terrorífico. Solo falta que se explique por qué Rorschach decide ser un vigilante para que el no-lector lo entienda. Habrá que esperar para ver si ese detalle se ha rodado.
El abismo te devuelve la mirada. Rorschach, en sus diez minutos propios, demuestra por qué es el mejor. Todo el momento sabe crear una tensión que anima a seguir viendo la película.
Lo malo es que el abismo es ocuro, tétrico y frío. Al igual que el resto de la película, que a partir de aquí empieza a flaquear.
PD: Según me señala Ozymandias en los comentarios, sí se ha usado la estructura simétrica en el cine, concretamente en la película Sin Perdón, de Clint Eastwood. Perdón por la errata. Lo único que cabría preguntarse es si esa herramienta hubiese quedado bien en Watchmen.


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