
Va a ser que no.
Hace dos meses, cuando escribía mis predicciones para los Oscars, ponía de gran triunfadora a Slumdog Millionaire. No la había visto, pero su éxito abrumador en festivales y entregas de premios me hacían preveer que culminaría su gran carrera aplastando a sus rivales en la noche de los Oscars.
Así fue, y Slumdog Millionaire ganó nada más y nada menos que 8 Oscars, privilegio de unos pocos films (entre ellos la excelente My Fair Lady y Amadeus) a los que ahora Slumdog hacía sombra.
Ante tal éxito, cabía esperar un peliculón, una de las mejores películas de la década que ya da sus últimos pasos. Y una vez vista, ni me pongo a alabarla ni a destrozarla. Solo me pregunto por qué una cinta tan irrelevante como esta ha sido tan sobrevalorada por críticos de todo el mundo.
Y no estoy diciendo que sea una mala película, sino que no veo en ella la grandeza por ningún lado. Grandeza que, en teoría, le debería sobrar.
Tiene sus virtudes, desde luego, y el principal es que no tiene ninguna pretensión. Más bien parece que todo este éxito le ha venido por sorpresa. Slumdog en ningún momento tiene aires de academicista, como sí le pasa a Frost / Nixon (gran película, pero se nota a distancia que lo que buscaba era reconocimiento de la Academia desesperadamente), no cuenta ninguna historia que pueda interesarles, no tiene ningún elemento destacable que la haga despuntar sobre el resto.
Muchos señalan que precisamente esta sencillez es la que la Academia ha pretendido premiar, tras haber recompensado a películas pequeñas en años anteriores como Pequeña Miss Sunshine y Juno. Pero una cosa es la sencillez y la sinceridad, que tenía Juno ya que pongo ejemplos, y otra es la sencillez por la sencillez, el no tener mucho que contar.
Slumdog ha pasado como una película de superación, de esfuerzo, de drama, de dolor... pero no he visto nada de ello en la película que me llegue. Sí, en la película vemos como Jamal sufre a lo largo de toda su vida en busca de su amor perdido, pero en ningún momento me emociona. A pesar de ser una película independiente, pequeña y sencilla, cosas que la Academia suele tener en cuenta, no tiene encanto. No tiene un alma potente, que conecte con el espectador. O, al menos, eso me ha parecido.
En una película puedes tener la mejor BSO posible, una dirección completa y excelente y una realización general sobresaliete, pero si el guión, por muy completo que esté, no transmite ninguna emoción, la película pierde mucho.
Tampoco es que el resto de apartados tengan un nivel muy alto: ni la BSO, machacante, pero con momentos brillantes; ni la dirección, en la que Boyle me marea con un estilo videoclipero que me resulta cansino. En comparación con sus competidoras en los Oscars, películas como Benjammin Button o WALL-E superaban por completo a esta, en mi opinión.
Total, que tenemos a una injusta ganadora de los Oscars. No pienso ponerme en su contra, porque también sería injusto, pero una película tan simple y correcta como esta no merece tantas alabanzas. El año pasado hubo películas mejores, no digo ya sobresalientes, que están bajo la sombra de Slumdg Millionaire, una película que hubiese entrado en el montón de no ser porque los críticos y académicos estadounidenses la han puesto en un altar inmerecido.
Sí, es buena, pero no tanto.
Si esta es la mejor película del 2008 que me devuelvan el dinero, porque esa afirmación es una estafa.
TOTAL: 




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