Éste es el auténtico flar-lar-lar

¿Y eso qué es? Nada. Una percha colgada de un tazón de desayuno.

¿Y qué es Crepúsculo? Una película de consumo muy rápido, pensada con el único objetivo de hacer la mayor caja posible y endilgar a una masa homogénea de parroquianas histéricas (respetable, eso sí, porque yo también soy friki y he sido protagonista de situaciones similares) que alcanzan el Cielo con los tráilers (por no ser muy mal hablado) y que se derriten con la mínima foto del guaperas de turno, en este caso el rompecorazones (por suavizar el adjetivo) Robbert Pattison.

Y sí, también hay chicos fans de este fenómeno de masa que me ha causado tanto rechazo como curiosidad, porque no he visto nada así desde Titanic y El Caballero Oscuro.

Sí, yo también fui un parroquiano histérico que se puso enseguida a la cola de El Caballero Oscuro con la gorra, la camiseta y el monedero de la película, y que pagó tres veces para verla en el cine, y que estuvo el primer día en el Centro Comercial para comprar el DVD, y que se deshacía con cada nuevo trailer que era capaz de ver más de diez veces seguidas. No tengo lugar para las quejas.

Eso sí, Crepúsculo es la confrimación, una vez más, de que los blockbusters de corte adolescente pre-o-post pubertad son el pan nuestro de cada día y el plato fuerte para los estudios de hoy. La era del consumo ha llegado también al cine.

Y que coste que muchas de esas películas se disfrutan (Transformers, por ejemplo); pero lo de Crepúsculo ya clama al cielo, y es que esta película solo tiene sentido si la vemos desde la perspectiva de unos estudios que han visto la legión de admiradoras/es de la saga de libros y han querido explotarlo haciendo películas porque sí a un ritmo alarmante, que me lleva a temer por el futuro de los blockbusters malos que llegaban cada años a nuestras pantallas en verano o en invierno pero que como mínimo te gustaban por entetenidos. Esta nueva maniobra comercial me parece abusiva, trata al espectador como consumidor sin más y lo menosprecia a un individuo con una entrada por la que ha pagado. Y nada más. Solo dinero y más dinero, por lo que vamos a tener que ir viendo como películas tan rápidas e insulsas pasarán por nuestras carteleras con muchísima gloria (taquillera, eso sí). Hollywood ha descubierto en los vampiros/ bolas de discoteca un filón inagotable que no sólo calificaría de taquillazo, sino de explosión hormonal. Y es que ese es el consumidor potencial actual, así que dale lo que quiere que te pedirá más y más sin fijarse apenas en el resultado. Si encima tampoco te exige demasiado, menos esfuerzo y la misma taquilla que por un resultado mejor.

Y Crepúsculo podría pasar la prueba si fuese mínimamente entretenida, si tuviese algo que la hiciese interesante. Pero no es así.

Tiene la suerte de que me la imaginé mucho peor, por fortuna se ha salvado de una quema aún más sangrante.

Pero no puedo aceptar que los blockbusters típicos, tan descerebrados como divertidos, que me habíoa dejado con una buena sensación de entretenimiento por muy simple que fuese cuando salía del cine, tengan como nuevo exponente una película tan poco emocionante como Crepúsculo. Todo en ella es tedioso, para nada creíble, hueco, vacío. Ninguno de los personajes me transmite empatía, ninguna de las situaciones es realmente emocionante (salvo la discusión de Bella con su padre y el baile final). Todo lo que ocurre en la película me da igual, me es totalmente indiferente.

Y no solo es porque el guión tenga fallos (esas insustanciales conversaciones que tienen lugar en la primera parte de la película son imperdonables: ganas tenía de que Bella comenzase a atar cabos por sí misma es vez de actuar como una tontaina), o que ninguno de los personajes nos muestra una personalidad convincente (¿por qué en ningún momento me parece que Edward quiera morder a Bella?), sino porque la desastrosa labor de dirección acaba con las posibilidades emotivas de la historia. No hay ritmo, no hay ganas. Y los mismo se aplica al reparto, en el que Kristen Stewart se lleva la peor parte con una actuación en la que directamente pasa de todo, adquiriendo gestos y poses aburridad e inexpresivas, carentes de emotividad. Robert Pattison se salva de la quema, aunque aún le falta mucho por andar y muchas tabalas que pisar.

Y no solo reparto y dirección dañan la película, sino que la BSO se vuelve tan constante que cansa. Y, una vez más, no transmite nada.

El mito vampírico no ha acabado tan destrozado como creía, pero que una máxima tan elemental como que el Sol mate a los vampiros quede masacrada de esa forma es ya sacrílego: el sol los vuelve bolas de discoteca andantes, el vampiro queda en ridículo. Puedo aceptar que sean "vegetarianos", abstemios o lo que sea, pero cosas como ésa no las puedo pasar.

Al final Crepúsculo no se hace aburrida, no destroza un mito y queda como un blockbuster más. Pero innecesario y, lo que es más importante, falto de todo espíritu. Ese espíritu esel que le han buscado los fans, pero no solo ellos/as son los espectadores: muchos como yo no conocemos Crepúsculo, y la película tiene que llegarnos a nosotros también. Y o no se ha hecho el esfuerzo porque no se ha sabido, lo cual es grave, o porque no se ha querido porque la taquilla estaba ya asegurada con la legión de fans, lo que ya es vergonzoso.

Dios mío, rezo para que los blockbusters no sigan el mismo camino: Crepúsculo puede pasar, por ser el primero y , por sí mismo, ser una película inofensiva. Pero todo el hype que arrastra puede acabar con una decena de películas fáciles y rápidas, y entonces mi paciencia se acabará y no habrá segundas oportunidades.

En fin, que en Navidad llega Luna Nueva; acabaré viéndola, si mi querida amiga Ana-kato me invita a ver el DVD, pero solo con la esperanza de que ese futuro negro no se hará realidad. Esperaré.

 

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