Otra de las espinas que tenía vlavadas con respecto al blog, hablar de libros. Hace tiempo preparaba una
crítica a Harry Potter y las Reliquias de la Muerte con la que pensaba comenzar un apartado de Literatura. Al final no acabó en nada.
Y hoy día tampoco quiero crear una nueva categoría dedicada a libros, pero sí tener un hueco para hablar de ellos. Por eso mismo comienzo esta serie de pequeñas críticas con un libro que he terminado hace apenas dos días: Un Mundo Feliz.
Junto a 1984, de Orwell, y Farenheit 451, de Bradbury, Un mundo feliz, de Huxley, es una de las tres distopías literarias más famosas del siglo XX, y para muchos las pioneras, las bases de todas las que vinieron después. Desde que en clase de filosofía, hace meses, vi que podía leerme 1984 para trabajo de fin de curso, me lo tomé como una excusa perfecta para leerme ese libro que tanto me llamaba la atención. Rebelión en la Granja, también de Orwell, me había gustado, así que mis expectativas con 1984 eran muy altas.
No voy a extenderme mucho: sólo deciros que fue un libro queme fascinó y del que hice un trabajo del que me siento muy orgulloso (y del que angelillo puede deciros mucho más ya que él lo corrigió :D) y del que pronto colgaré algunas reflexiones; tardaré en volver a leerlo, eso sí, porque la sensación de desasosiego que me dejó pudo conmigo.
Una vez leída la primera de las tres distopías, fui a por la segunda. Lamentablemente, mi opinión final no es tan entusiasta como con 1984. De hecho, no es buena.
Un mundo feliz me ha decepcionado mucho. Más que nada, porque no me ofrece lo que espero de una visión de un futuro imperfecto. A saber, un mundo tan detestable que llegue a odiar. El primer problema es que acabo el libro y llego a pensar que el mundo ideado por Huxley es, en muchos sentidos, mejor que el nuestro. ¿Realmente es esto una distopía?
Comienza estupendamente: el recorrido por la fábrica de decantación y fabricación de seres humanos me parece uno de los más soberbios que haya leído nunca. Huxley engancha mientras explica, sin perder detalle, todo el proceso de creación de seres humanos en hornadas, como simples productos. Poco a poco va presentandonos a los personajes principales, hasta llegar a un final de esta primera parte magnífico, mientras intercala diálogos y situaciones en tiempos y lugares diferentes sin perder el sentido y la consistencia.
Sí, es un comienzo arrollador y magnífico. Pero luego se pierde en una historia que no cuenta nada. No hay auténtica crítica, no hay horror hacia una sociedad que destruye la libertad. No hay elementos terroríficos, que nos hagan despreciarla: ¿por qué en ningún momento se nos habla de las supuestas condiciones esclavistas de los Deltas y Epsilones? ¿Por qué la estúpida "vida feliz" de los Alfas sí me parece feliz?
Justo a la mitad de la novela, cuando aún no ha tomado un camino a seguir, se nos presenta al salvaje John. La descrpción de Malpaís es muy interesante, y pudo haber sido una trama a desarrollar, aunque tardíamente. Pero Huxley falla. Ya no estoy hablando de que se su visión del futuro no sea interesante, sino que rome con una regla básica de la redacción: ¿por qué cambia de personaje tan bruscamente? Durante toda la primera parte se nos presenta a Bernard como una voz crítica a la sociedad perfecta, y pudo haber sido ese camino a segur, un medio a través del cual mostrar los horrores del mundo perfecto. Incluso John podría haber colaborado mucho mejor, como reflejo de un mundo salvaje, heredero de la anterior sociedad.
Pero no es así: el personaje de Bernard, tan interesante en un comienzo, es olvidado por Huxley. La acción pasa a manos de John. La narración falla estrepitosamente. Huxley quiero hacernos ver a través de él la realidad de ese mundo, pero nunca logra una crítica creíble o certera, nunca compartimos la visión de horror de John. Como dije antes, el "mundo feliz" parece realmente un mundo feliz.
Así, sin contar nada destacable, con una narración a trompicones, llegamos a una discusión final sobre los triunfos del nuevo mundo entre John y Mustafá Mond (desaprovechado personaje, por cierto), que produce cierto interés y me hace recordar los maravillosos diálogos de El nombre de la rosa. Pero el desenlace no encaja con el resto, parece incluso patético.
De modo que Un mundo feliz acaba. Y no veo en ningún momento que sea una crítica a ningún aspecto del mismo. Por lo menos, no me lo parece o no me ha llegado. Y se pudo haber conseguido, se pudo lograr que nos horrorizádemos ante él: un mundo sin libertad, sin creatividad, sin individualidad, en el que somos creados en masa... Todo un cúmulo de elementos que dan para una descrpción mucho más aterradora del futuro que la que Huxley no es capaz de darnos. Y no es solo que el libro no me haya llegado o que me parezca que no me ha contado nada interesante, que me produzca indiferencia: ¿tiene sentido que hasta en su narracion tenga errores básicos? ¿Dónde quedan los personajes principales aquí, si en seguida cambian?De este modo nunca siento empatía por ellos.
Bueno, es que no siento empatía por este libro, en general.
Por lo menos ahí queda el personaje de Lenina, que por momentos sí que representa una sociedad deshumanizada. Pero solo por momentos.
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Leyendo ahora: 2001. Una Odisea Espacial, de Arthur C. Clarke


31 may 2009 | 08:33 AM
angelillo
Bueno, Reven... Tu crítica es un poco feroz, aunque la comparto en parte. Reconozco que la estructura del libro, literariamente, falla a partir de la mitad. No es nada convincente, y el argumento del libro que parece que gira en torno a Bernard, se disuelve entre el resto de los protagonistas, sin demasiado tino.
Sobre la crítica que hace el libro a la sociedad... Evidentemente, no es una sociedad totalitaria. Pero es que la esclavitud no se da solo cuando existe un estado omnipotente: de hecho, en ese sentido, Huxley da más en el clavo que Orwell. El sistema capitalista ha comprado nuestra libertad a cambio de placer, no de forma tan radical como aparece en el libro, pero sí en buena medida: rehuímos a ser nosotros mismos por adquirir cosas materiales, luchamos por un poquito de soma el fin de semana mientras somos esclavos el resto del tiempo. Otra cosa es que sencillamente, pensemos que eso está bien, o que no es para tanto. Yo creo que vivimos de hecho en un "mundo feliz", y que la gente está más o menos contenta con él.
De todos modos, me parece muy acertada la crítica que has formulado, Reven (una vez más, qué envidia, con 17 años). Ya haré un post sobre esto en mi blog.
31 may 2009 | 12:37 PM
reven-entertainment
No era mi intención hacer una crítica destructiva... pero ya sabes lo que pasa: una vez empiezas a señalar los puntos negativos no paras, y encima te regodeas con ello. ¿Has visto Ratatouille? Pues el discurso final de Anton Ego, el crítico más feroz de París, resume perfectamente esto.
Comprendo lo que dices, y en ese sentido puede que sí me esperase una sociedad totalitaria en Un mundo feliz. Pero lo que de verdad me esperaba, lo mínimo que quería del libro era que, al menos, pusiese al lector en contra de ese mundo. Y, a mi gusto, no lo consigue.
¡Muchas gracias por comentar! :D
2 jun 2009 | 09:39 PM
Warren Keffer
Pues parece que no hemos leído el mismo libro.
Un mundo feliz es una lectura durísima que te pega ochocienta hostias en la cara durante el proceso. Las libertades, las falsas libertades, la fachada que nos formamos del mundo y la que nos forman, las clases sociales forzadas por los líderes para obtener un falso mundo de felicidad, lo adelantado a su época respecto a temas como la clonación y otros aspectos tecnológicos, la perfección con la que se describen sus personajes...
En contra puedo decir que a pesar de su corta longitud se hace largo, pues el final va perdiendo fuelle y rumbo y se centra de repente en cosas que no son tan interesantes, pero considero que es una lectura casi oblitagoria.
En otro nivel juega Farenheit 451. Es una obra maestra perfecta, porque es más asequible (se lee con muchísima rapidez y agrado) pero igual de complejo, inteligente y crítico.
Tengo pendientes 1984 y otros de temática similar que prometen mucho, pero últimamente se me acumula la lectura.
2 jun 2009 | 10:39 PM
reven-entertainment
Pues a mí me decepcionó, pero tal vez pudo ser porque tenía como experiencia previa 1984: si Un mundo feliz te pareció una dura crítica, 1984 te golpea una y otra vez, sin descanso, hasta un final brutal (en todos los sentidos). Que un libro me haga pensar que todos mis ideales han sido destrozados es algo que nunca me había pasado (por fortuna, luego se me pasó esa sensación) :D
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