En Cáceres se han instalado, hace relativamente poco, semáforos nuevos de bajo consumo (y luces tan potentes que va a ser muy bonito ver tanto rojo y verde en Navidad). La novedad radica en que 62 de los semáforos para peatones han sido modificados: alternan la clásica figurita del semáforo por otra que viste falda. ¿El objetivo? Llevar la igualdad de la mujer a lo más cotidiano, como son las señales de tráfico.

¿Queréis saber mi opinión? Estáis leyendo mi blog, así que supngo que sí.

Me parece muy bien que se luche por la igualdad de la mujer. Aún a día de hoy se dan casos de violencia machista, de discriminación de la mujer en la sociedad, de actitudes y expresiones en contra de las mujeres. Todo eso, en mi opinión, es una brutalidad, y si en algunos casos abogamos por la igualdad de todos los hombres las mujeres también tienen que entrar en el mismo saco. Los movimientos en favor de la mujer me parecen uno de los grandes avances de la Humanidad durante el siglo XX.

¿Y esta medida de nuestro Ayuntamiento? Pues bueno, me hizo mucha gracia cuando la descubrí hace pocos días: en un principio pensé que habia visto mal, pero era real. Ya se dan pie a bromas como "no, si ahora los tíos no podemos cruzar la calle" (juntadlo con que las luces del muñeco-hombre y del muñeco-mujer son intermitentes y tenemos más coñas al gusto de cada uno).

Pero, objetivamente, me parece ridículo. ¿Por qué?

Porque hora, hecha esa diferenciación, el muñeco de toda la vida ha obtenido la categoría de muñeco masculino. ¿O no se han dado cuenta de que era una representación esquemática, del propio cuerpo humano? Si tuviese un sombrero sí que lo vería como un hombre... ¡pero estamos hablando de un dibujo esquemático! ¡De un muñeco de palo que es en sí la representación de la figura humana, tanto del hombre como de la mujer!

Podían verse como muñecos masculinos, sí, pero creo que eso los deviaba de su auténtica condición: muñecos sin sexo ni género.

Al querer verlo y considerarlo como un muñeco masculino le han dado esa categorización cuando se pretendía hacer lo contrario.

Vaya, eso sí que me hace gracia...