Iluminando lo que se creía perdido

La polémica hace mucho bien. Y si no, que se lo digan a El Código DaVinci, una película tan aburrida y mediocre que recibió una atención desorbitada provocada por toda la polémica anterior, que irónicamente pretendió desviar la atención general hacia la película. Esa polémica al final tuvo éxito en un apartado: El Código DaVinci fue tan mala que todas las advertencias de que "era una película que no se debía ver" acertaron, porque ciertamente algo tan soso e insustancial no se podía ver.

De modo que, para mí, esta secuela a priori me parecía innecesaria. ¿Qué esperaba? Otra película aburrida y deleznable. Nada podría salvar los platos rotos de la decepción anterior.

Me equivoqué, ya que ángeles y Demonios, sin ser una maravilla, supera con creces a su antecesora.

¿Qué ofrece? Una introapresurada y sin respiro; una cinta trepidante llena de acción, tensión, búsquedas imposibles, pistas históricas, mapas, arte, tesoros ocultos, conspiraciones científicas, intrigas religiosas, romances apenas esbozados, asesinos implacables, traidores por doquier, suspense en la ciudad Papal, conflictos políticos, experimentos científicos que juegan a ser Dios, secretos no revelados, lucha entre la ciencia y la religión, revelaciones históricas, personajes del Renacimiento convertidos en traidores, polémica totalmente gratuita y una excursión por Roma completa.

Todo ello junto a un eficaz Ron Howard que saca el máximo partido a un producto tan palomitero, un Tom Hanks más despierto pero no por ello bueno, un Ewan McGregor al que le sienta como un guante tanto el hábito como el papel del Camarlengo, una ambientación que reconstruye fielmente emplazamientos de la Ciudad Eterna con tanto detalle que los amantes de la misma (como yo) lo pasarán en grande y un Hans Zimmer que vuelve a sus derroteros habituales en la banda sonora.

Ah, y un tramo final decepcionante, del que no puedo salvar absolutamente nada:

SPOILERS

Primero, que se flipan demasiado con que Patrick se salve de la explosión. Y segundo, que convierten al único clérigo "bueno" de toda la película en un traidor sin escrúpulos, en un cambio tan grotesco, irreal e inexplicable que no entiendo. Y aquçi la culpa es de Dan Brown. ¿Por qué demonios hacer que el villano sea el único sacerdte humilde y bueno después de ponerlo en contraste con una curia retrógrada y anciana (hecho a conciencia, no creáis), por qué ostrar una faceta intolerante en un personaje a priori tan abierto, y por qué meter el dedo en la llaga diciendo que un traidor va a ser santificado para mantener una mentira viva?

Cosas como esa, hechas únicamente para crear polemica por encima de la propia coherencia de la historia, sobran. ¿Tan difícil era convertirlo en un mártir y matarlo en una emotiva escena, para que finalmente el Cónclave se rwalizase con la perspectiva de que es necesario un cambio en la Curia Romana?

En fin... dos horas y diez minutos de entretenimiento fácil, asegurado ara todo aquel que desconecte y que disfrute de intrigas y misterios ocultos con alma del best-seller más sencillo. Ah, y también recomendada para aquellos amantes de Roma que quieran ver una cara oculta bastante sorprendente y entretenida, amén de totalmente fantástica. Creo que yo puedo meterme en ese grupo. La polémica me da igual y la calidad que se pide es mínima: solo interesa la diversión que Howard y compañía fácilmente nos dan.

 

TOTAL: