Jesús...

Hace dos años dije que Sean Connery me hubiese pegado una bofetada por soltar esta "blasfemia" en su papel de Henry Jones.

Ahora creo que simplemente asentiría, dándome la razón.

Transformers fue para mí de lo mejor que nos ofreció el 2007. Pongámonos en situación: era un verano que prometía auténticos peliculones, blockbusters de una espectacularidad y calidad asombrosas. Y el repertorio era bueno: Harry Potter y la Orden del Fénix, Shrek Tercero, Spiderman 3, Piratas del Caribe - En el Fin del Mundo, Los Simpson, Ocean's 13...

Y todos sabéis el resultado: la decepción más grande de los últimos años. Ni uno de ellos llegó a ser mínimamente espectacular, divertido, entretenido o, simplemente, bueno (tan solo Ocean's 13 fue, verdaderamente, una buena película). Claro que algunos presentaban calidad, como la correcta película de Los Simpson, pero algunos eran tan rematadamente malos que convirtieron el que era el verano más prometedor de los últimos años en una decepción mayúscula, en un coñazo enorme.

Transformers fue, en ese sentido, una sorprendete alegría. Y, ante todo, espectacular. Hace dos años era lo más espectacular que había visto nunca en un cine, me sentí como un enano y disfruté como hacía mucho que no lo había hecho. Olvidé su endeble guión y su efectivismo barato, y me centré únicamente en su espectacular y trepidante acción. Michael Bay y sus robots me habían dado la experiencia más alucinante de mi vida cinematográfica hasta entonces.

Ahora no sé si será por la edad, aunque hace exactamente un año The Dark Knight me hizo botar en el asiento y divertirme enormemente, y hace una semana Coraline me ha hecho disfrutar del todo, o porque simplemente ya no me impresiona tanto lo que ya he visto antes, pero Transformers. La venganza de los caídos me ha decepcionado del modo que en mis peores augurios esperaba.

Esta secuela vuelve a ser la mejor prueba de la era del blockbuster digital, como su antecesora, y sigue dándonos entretenimiento descerebrado y espectacular como nunca: los efectos especiales son los mejores que haya podido imaginar, los modelos CGI son colosales en todos los sentidos, su interacción con la realidad es impresionante y están perfectamente realizados. Y en un principio la película funciona estupendamente: la acción entretiene enormemente (mirad si no la espectacular escena del bosque), la comedia divierte (me partía con los dos perros, la Universidad o la madre colocada), Shia LaBeouf sigue siendo el mismo agilipollao de la primera parte, Megan Fox sigue siendo la misma chica florero aunque algo más animada que en la primera parte, se ve una historia con base y me lo estoy pasando en grande. En la sala nadie se lo toma en serio, todo es informal al máximo y puedo reírme en voz alta y hacer comentarios sin miedo. Sí... la película promete. Claro que ya no veré nada nuevo, que las circunstancias no son las mismas, que he visto películas mas entretenidas o con más cerebro y que en la espectacularidad ya no me sorprende. Pero me estoy divirtiendo.

Claro: no podía durar.

Y empiezan a pesar los minutos. Se hace larga, a veces incluso eterna. Los chistes siguen haciendo gracia, pero ya no funcionan. Se estira demasiado, sacando a nuevos personajes y situaciones a la cual más forzado y sacado de la manga. La película deriva entonces a un completo "a ver cuántos más robots podemos sacar, de qué manera destruirán más, cómo se cargarán la Tierra de forma más espectacular o cómo de grande va a ser el enemigo". Y lo malo es que nada de eso tiene sentido ni coherencia: no sé por qué aparecen de la nada 13 Decepticons que no tienen siquiera su momento, o por qué el Devastator es tan enorme e inútil y se lo cargan con una pequeña maravilla de arma QUE NO VUELVE A USARSE, o por qué esa intención de destruir el Sol en una sub-trama paupérrimamente creada, o por qué demonios la batalla final es monótona.

No hay interés. Sobra una hora de película en la que no cuentan nada que interese. Ya sé que no debería pedir sentido en una película que no lo necesita, pero esto ya es demasiado. Esto ya es pasarse: se trata de buscar el triple en todo (explosiones, enemigos, acción, disparos, patriotismo...), pero cuanto más grande y pomposo sea el conjunto cae más rápido. A Transformers 2 le basta con que pase una hora de película para llegar a una trama de búsqueda en el desierto que nadie aguanta, donde los Decepticons surgen en el mundo real sin hacer nada y sin sensación de aténtica amenaza, la muerte de personajes no entristece porque sabes perfectamente que volerán (y su ausencia hace daño al ritmo) y la presentación de nuevos e inútiles personajes no sirve de nada (véase JetFire).

No... nada importa ya, solo que al menos el espectáculo entretenga, aunque ya nada sorprenda ni me satisfaga, pero lo mínimo es que me de la sensación de que he invertido bien. Lo malo es que se me escapan un par de bostezos. Es suficiente como para saber que han fallado.

Todo para llegar a un clímax final excesivamente largo e insustancial, en el que abundan explosiones que pasan unas a otras sin que me de tiempo a digerirlas, donde veo lo que ocurre con indiferencia y sin interés, donde se buscan excusas para ofrecer siempre lo más espectacular en una absurda escalada que no funciona y donde el supuesto gran villano, The Fallen, es una piltrafa que no dura ni un asalto.

Y ya está, donde Transformers triunfó hace dos años, en ofrecer una espectacularidad tan entretenida y con un ritmo intachable que anulaba tu cerebro en el cine, La venganza de los caídos falla al querer abarcar una película mucho más grande pero excesivamente larga, que cansa y transcurre sin más.

Michael Bay seguirá siendo un artesano único en el cine de acción y creará con idea de cómo ofrecer acción limpia y perfectamente preprada y adornada con fuegos de artificio, pero ahora le ha salido el tiro por la culata.

Y suerte que ahí está John Turturro, porque si no esa gran parte de la película que no se sostiene sería un plomazo insorportable. Y los robots, que por lo menos dan algo ameno aunque vacío. Se llama entretenimiento para masas, y era algo que ambas películas ofrecen. Lo malo es que la primera de verdad gustaba, pero esta segunda repite la fórmula descaradamente y a lo grande y ya hasta parece una tomadura de pelo.

 

TOTAL:

 

PD: Ah, y tiene momentos muy frikis. Esa chica Transformer no servirá de nada y su presencia no se justfica, pero qué WTF más grande cuando enseña su lengua robótica que acaba en la punta con una lengua de verdad... xDD