Tediosa, insuficiente y, finalmente, satisfactoria continuación del viaje

 

NOTA: Esta crítica se realiza sobre la versión extendida de la película.

Menudo bajón.

Al criticar hace dos días La Comunidad del Anillo deseaba que las siguientes partes me sorprendiesen tanto como aquella, una película que seguía manteniéndose novedosa y era una de las mejores películas de aventuras de la década.

La última vez que vi Las Dos Torres fue hace seis o siete años; mucho tiempo. Entonces me pareció aburrida, y la batalla en el Abismo de Helm me dio pesadillas toda la noche.

Es curioso, pero mi opinión años después no ha variado demasiado. Las Dos Torres es una película mucho peor que su antecesora, y todo porque simplemente es aburrida. ¿Mala? No, por suerte acaba mejorando a medida que avanza, pero el bajón cualitativo es enorme.

Que conste que no me he leído el libro, pero ello no tiene porqué modificar mi opinión sobre un guión cinematográfico terriblemente tedioso y mal construido. Porque eso es lo que es: si en la primera alababa cómo las historias paralelas se intercalaban con éxito, no sé qué demonios les pasó a los guionistas que en esta fracasan precisamente en eso.

De entrada, comienza mal, con una presentación a manos de Frodo, Sam y Gollum realmente aburrida y absurda (¿y esa pena repentina de Frodo por Gollum?), en el que el verdadero foco de atención es Gollum y no un Frodo pánfilo y un Sam desaprovechado. Después, un rimbombante y falsamente amenazador discurso de Saruman. Y ya ha pasado media hora.

Por suerte poco después llega el turno de Aragorn, Legolas y Gimli en busca de Merry y Pippin, y por lo menos esto es algo más interesante: hay buen ritmo, la búsqueda es algo amena y la aparición de Rohan se convierte en un pilar del guión aún por desarrollar. De modo que el guión nos presenta tres tramas diferentes: Frodo, Sam y Gollum camino de Mordor; Merry y Pippin secuestrados por los orcos y luego con los Ents; y Aragorn, Gimli y Légolas en busca de los hobbits, para luego reencontrarse con Gandalf y posteriormente apoyar a Rohan en la Guerra.

El problema es que de las tres historias dos de ellas no son ni un mínimo interesantes. No solo por una desesperante falta de momentos emocionantes que reducen más de la mitad de la película a una sucesión de aburridas conversaciones y momentos de exagerada espectacularidad, sino porque el propio montaje de las tres historias no está ni de lejos bien elaborado.

Porque el tiempo destinado a cada una no está equilibrado con el resto, no se corta en clímax verdaderamente elaborados y la duración de cada uno de ellas es exagerado. Lo único que tenemos son fragmentos de las tres historias más o menos largos que se intercalan unos con otros casi al azar, sin formar un conjunto que mantenga el interés. Por poner ejemplos, la trama de Rohan es la más interesante, pero sus partes duran demasiado tiempo y se cortan bruscamente para pasar a fragmentos tremendamente cortos del aburrido viaje de los Hobbits con el Anillo, para luego pasar a la desaprovechada trama de los Ents que aparece simplemente aquí y allá.

Es decir, el montaje en paralelo de las tres historias es falto de un auténtico ritmo que no condene al tedio a algunas de ellas, y un interés que las haga mínimamente amenas. ¿De veras sorprende o emociona la insípida historia de Frodo? Porque a mí no. ¿De veras interesa la historia de los Ents, que perfectamente aparecen en pocas ocasiones contadas?

A la hora de escribir un guión de tantas tramas paralelas, hay que procurar que se intercalen unas con otras de manera que formen un conjunto homogéneo, en el que se salte de unas a otras en los momentos justos para mantener el interés, y conseguir que todas ellas sean entretenidas para que el público no pierda el interés. Pero aquí no pasa. Es un puzzle embarullado en el que unas partes duran demasiado, otras demasiado poco, no se respetan unos clímax necesarios, en algunos momentos no se cuenta nada y el espectador pierde el interés, que ni el hilo de la historia, por unos personajes que pueden llevar demasiado tiempo sin aparecer.

No solo tenemos que asistir a un guión mal construido, sino a personajes que sueltan en momentos determinados frases grandilocuentes que no consiguen emocionar (y esto es particularmente insufrible), o a regreso de personajes que no aportan nada y que salen en un par de momentos. Sí, me refiero a un Gandalf que vuelve de la nada sin explicaciones para que todo vuelva a ser como antes, él suelte un par de discursos falsamente épicos y acabe resultando un personaje propio de videojuego, que únicamente sube de nivel para obtener nuevos poderes.

Vamos, una primera mitad aburrida y hasta desesperante.

Pero hete aquí que los guionistas sueltan su mayor broma pesada y su gran jugada. Y es que la segunda mitad de la película es casi un prodigio. Malditos sean.

Porque es en esa segunda mitad cuando las tres historias pasan a tener coherencia entre sí, cuando adquieren ritmo, cuando les dedican el tiempo justo para que las anteriores no pierdan interés. Y a medida que se acerca el clímax el ritmo es mejor, la épica está muy lograda, las batallas adquieren auténtica emoción y Las Dos Torres milagrosamente funciona. Tarde, pero funciona.

Así hasta llegar al asalto en Osgiliath, donde aunque Frodo siga estando falto de profundidad, por lo menos su historia es un poco menos aburrida; al convenio de los Ents, donde su lentitud es cómica y desesperante y aparecen con más frecuencia que en toda la mitad anterior, y lo que es más importante, contando algo; y en la estupenda batalla del Abismo de Helm.

Porque además de ser emocionante (esos niños en batalla, esa sensación de derrota), Peter Jackson juega aquí con un sentido de la épica nada exagerado, totalmente adecuado, sin fliparse demasiado (salvo en la rivalidad Legolas y Gimli y en la escena de Legolas bajando sobre el escudo por las escaleras. LEGOLAS. EN. MONOPATÍN) y dándole a la escena un ritmo realmente entretenido, creando una batalla perfecta tanto en su desarrollo, como en sus momentos clave, su acción, su realismo y su sentido de una batalla épica sin ser exagerada, contenida sin perder espectacularidad. La preciosa carga de los Rohirrim de Éomer es un desenlace perfecto a una batalla realmente espectacular y prodigiosa en lo técnico.

Un tirón de orejas deberían llevarse los guionistas y una felicitación por dejar todo el trabajo bien hecho, de calidad e interesante en el final. Esto hace que la película llegue al aprobado alto, pero la deja muy por debajo de lo esperado.

Por lo demás, mención aparte para el genial Gollum. No sólo como personaje, sino como logro del CGI que aún a día de hoy sigue siendo base de todos los personajes realizados por esa técnica. La expresividad de su rostro y acciones, su interacción con el entorno, su patética historia... conforman un personaje muy logrado.

Por lo demás, todo sigue igual: la excelente BSO de Howard Shore (añadiendo un magnífico tema de Rohan), la dirección artística (que deja la magia élfica y la solemnidad de los paisajes para la sobriedad y la decadencia de Rohan), las actuaciones (salvo un Elijah Wood algo pasado de rosca y con un doblaje pésimo; atención al siempre escalofriante Christopher Lee), elementos propiamente hollywoodenses (la creciente historia de amor entre Arwen y Aragorn, peleas vistosas por su espectacularidad y no por su fondo, comedia a veces graciosa y a veces innecesaria), los magníficos efectos especiales y un Peter Jackson en la dirección más contenido.

De modo que la decepción es enorme, pero en el final descubrimos cómo tuvo que ser la película: un paso de una primera parte genial a un clímax que se espera fabuloso. Por desgracia, mis esperanzas sobre El Retorno del Rey han menguado, y solo espero que sea una película más que decente, per no la maravilla que promete ser. Si en la primera el viaje servía para ofrecer una sucesión de magia y espectacularidad, aquí la historia solo sirve para ofrecer aburrimiento, nada que interese. Las Dos Torres es una película desigual, fallida en gran parte pero satisfactoria en su final, aunque ya sea tarde. Por ahora, y sin ser mala, la peor de la trilogía, una continuación que no está a la altura de las expectativas.

Ahora llega el momento de El Retorno del Rey, la más famosa de las tres películas y la supuesta joya de la corona. Esperemos.

 

TOTAL: