
Acabó.
El Señor de los Anillos se estrenó cuando yo tenía nueve nueve años. No vi La Comunidad del Anillo hasta más tarde. Del estreno recuerdo un auténtico fenómeno, colas enormes esperando en las taquillas y un arrollador éxito de taquilla. La nota discordante fue el fracaso en la Gala de los Oscar.
Poco a poco fui viendo Las Dos Torres y El Retorno del Rey, teniendo opiniones encontradas: recuerdo compañeros de clase echándome en cara no haber visto aún El Retorno del Rey, el éxito en los Oscar, la consideración de la trilogía como un clásico instantáneo.
Pero yo llevaba años sin ver las películas enteras, basando mis opiniones en los visionados de hace cinco o seis años. Necesitaba volver a la Tierra Media y crearme una opinión más formada. Ahora, por fin, la tengo.
Una primera parte excelente, auténtico cine de aventuras de calidad y que ha aguantado genial el paso del tiempo; una segunda parte decepcionante, lenta, insuficiente y aburrida en su primera mitad y buena y entretenida en el final; y una tercera parte que cierra de forma satisfactoria la trilogía con un comienzo prometedor y un final prácticamente magistral, emocionante, emotivo y espectacular.
Ahora sí que tengo ganas de leer los libros, y de hecho ya están en mi lista de pendientes para este año. Pero, con o sin libros, lo cierto es que El Señor de los Anillos es un triunfo cinematográfico de esta década.
Pensémoslo: rodada a finales de la década de los noventa (concretamente entre 1999 y 2000), la trilogía se ha convertido en la más influyente e importante de esta década. Ha supuesto un nuevo camino en los efectos especiales que a día de hoy, y aunque esta década acaba, sigue vigente e insuperable. Es la trilogía vigente en el campo de la épica y espectacularidad del cine actual. Y es el baluarte máximo del cine comercial y de acción de estos años: un cine entretenido, que busca calidad junto a entretenimiento espectacular.
Solo hace falta ver escenas como los Rohirim combatiendo a los olifantes para darse cuenta de que ahí está la esencia de la saga: esta trilogía es lo que las superproducciones bíblicas y pelpum a los años 50. Es la muestra del nuevo cine del siglo XXI. Es el referente del cine fantástico actual. Es una de las pocas película de tres horas que ha triunfado en taquilla. Es la reina de la corona de las superproducciones épicas modernas. Es la triunfante en el aspecto de la realización técnica, a nivel de vestuario, maquillaje y dirección artística. Su BSO es de las pocas importantes de estos años. Y su triunfo en la taquilla y la crítica ha sido aplastante.
Pero no solo hay que ver a El Señor de los Anillos como una simple película comercial. Detrás de ella hay mucho trabajo, y buenas intenciones. Con resultado que pueda o no pueda gustar, pero lo cierto es que la valentía con la que se afrontó y realizó el proyecto es digna de felicitación. Y, qué demonios, tiene calidad: ojalá la mitad de los supuestos grandes taquillazos del año tuviesen la mitad de calidad e importancia que la obra magna de Peter Jackson, un director al que este proyecto le vino grande pero que ha salido de él triunfante.
Todo siglo y generación tiene una obra que las identifica. A comienzos de este siglo surgió la primera y, a día de hoy, la más grande. Para bien o para mal. Este hecho es indiscutible. Y en un futuro se mirará atrás y se verá a esta trilogía como un clásico imperecedero, por muy desfasado que esté.
Me alegro de haber re-visionado las películas; he vuelto a descubrir, y con mayor certeza y una opinión más formada y firme, una trilogía no solo recomendable, sino en conjunto de muy buena calidad. En lo técnico, en el entretenimiento, en su influencia, en su complejidad, en su importancia, en su éxito, en su valentía, en su desarrollo, en su increíble e importante influencia en el cine posterior... El Señor de los Anillos es la gran obra épica y fantástica de esta década que acaba pronto. Que así sea.
Y acabo este Especial con una canción prácticamente magistral: Into the West. Una despedida a un Especial que espero haya sido agradable e interesante para vosotros, lectores. Con la voz de Annie Lennox en la canción perfecta para el desenlace de la saga, y con la imagen de los Puertos Grises. Marcho yo también al Oeste. No diré "no lloréis", pues no todas las lágrimas son amargas.
En fin, he vuelto de la Tierra Media. Ya estoy en casa.
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Lay down
your sweet and weary head
Night is falling,
you have come to journey's end.
Sleep now,
and dream of the ones who came before.
They are calling
from across the distant shore.
Why do you weep?
What are these tears upon your face?
Soon you will see
all of your fears will pass away,
safe in my arms
you're only sleeping.
What can you see
on the horizon?
Why do the white gulls call?
Across the sea
a pale moon rises
The ships have come to carry you home.
Dawn will turn
to silver glass
A light on the water
All souls pass.
Hope fades
into the world of night
through shadows falling
out of memory and time.
Don't say,
"We have come now to the end."
White shores are calling
you and I will meet again.
And you'll be here in my arms
Just sleeping.
What can can you see
on the horizon?
Why do the white gulls call?
Across the sea
a pale moon rises
The ships have come to carry you home.
And all will turn
to silver glass
A light on the water
Grey ships pass
Into the west.


14 jul 2009 | 01:01 AM
beyonce
hola.
me parece estupendo tu final. tienes muxo futuro si te haces comercial y te adaptas a los gustos del publico, qe se q eres un poco mistico..jaja!
14 jul 2009 | 11:54 PM
reven-entertainment
jejeje... pues nada, no me queda más remedio que hacerme comercial... xDDD
¡un abrazo, a ver si pronto nos vemos! :D
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