No se olvida fácilmente

Desde aquí os digo que esta crítica será corta, será sencilla y de ningún modo expresará una opinión mínimamente formada y válida. Más que nada porque me veo incapaz de afrontar convencionalmente esta crítica de una película que no es nada convencional.

Pasamos del Nolan que experimentaba en su intresante pero finalmente fallida Following a un Nolan que se desata y deja huella. Tiene a su disposición actores experimentados, tiene 5 millones de dólares y, lo mejor de todo, un guión perfecto.

Así lo digo, y me quedo tan ancho: perfecto.

Porque lo tiene todo: engancha al espectador, mantiene la tensión y el interés, guarda sorpresas en todo momento. Y tiene un estilo de narración cojonudo. Y, para gusto del consumidor, es una ralladura de coco tremenda.

No me gustaría destriparle la sorpresa a los lectores que no la hayan visto. Y por eso aviso: aquí viene un SPOILER.

Narrar al revés. Pues claro. Cómo no se me había ocurrido. Así no solo te aseguras que el público estará atento a la película para unir los fragmentos que van a contracorriente, sino que tienes que currártelo para que las sorpresas no parezcan forzadas, puestas con pinzas aprovechando la novedad de la narración. Nolan lo consigue: si ponemos la historia de forma lineal vemos que conserva buenas sorpresas, pero tal y como está nos las ofrece mucho mejores. Y las acentúa el truco de mantener la intriga de "cómo ha llegado la historia hasta este punto", de hacer pensar al espectador y mantenerle intrigado: el suspense no decae en ningún momento.

Memento funcionaría bien de forma lineal, como un eficaz thriller. Pero de la forma en como está narrado, al revés junto a una trama lineal intercalada, es más intrigante, más emocionante, más enrevesado y está mejor rematado. Nolan no se aprovecha vanamente de que su guión es novedoso, no realiza trampas argumentales. Todo está en su sitio, los detalles comienzan a encajar a medida que avanza la película. Y aviso: a la hora de metraje la saturación es enorme y hasta cansina. Memento no te da la sensación de que se ha escrito de manera convencional para luego montarlo de forma caótica y sin sentido: al contrario, el modo en el que las sorpresas van y vienen, en el que los acontecimientos se desarrollan y tienen lugar, en el que los detalles se van juntando y el espectador va participando en desentrañar el misterio de la historia nos muestran que Nolan sabía lo que hacía y cómo lo contaba.

La vi hace casi 24 horas, y aún le sigo dando vueltas. Esto me anima a verla por segunda vez y descubrir la grandeza de este enrevesado y sorprendente puzzle, que aunque desde el comienzo sepamos cómo acaba no sabemos al final el "por qué". Y en ese "por qué" Nola encuentra el punto en el que su guión no solo merece los honores por su originalidad en su formato, sino en porque, además, lo aprovecha al máximo: no es fácil manejar una historia así y que quede sólida, convincentee interesante. Esa nominación al Oscar la veo justa porque Memento logra ser original en su forma, y en el fondo estar bien desarrollada, planteada y manejada. No desprende falsedad o puntos vacíos, y el número de detalles es tan amplio que creo que ese segundo visionado será un tercero, y un cuarto, y un quinto...

Coña, que me quedo corto y me parece que me enredo y no lo he expresado claramente. Memento me ha enganchado. Y brilla también en una dirección que recuerda a Following, pero más limpia: crea una atmósfera intrigante y cuidada. una dirección limpia y clara, aunque no destaque. Fabuloso el comienzo y la forma en que se desarrolla la dirección a través del blanco y negro, fotografías y flashbacks. La música desasosegante de David Julyan crea una atmósfera tremendamente efectiva. Y ayudan también las convincentes actuaciones, en especial la de Guy Pearce en un papel complejo y que requiere valentía.

¿La nota? V aa ser innecesaria, aviso. No significará nada, no será orientativa. Tengo que volver a verla, sí, pero espero que sirva el que en este primer visionado Memento me ha dejado no solo satisfecho, sino con ganas de más. Que una película haga pensar no solo durante la proyección, sino después, es un logro. Que encima sea una película sincera y tremendamente bien hecha es una maravilla. Nolan apunta muy alto en esta primera gran película. Y menos mal que ha sabido mantenerse.

TOTAL: