Alcanzando la madurez

Sí, ya tengo hechas dos críticas a Batman Begins, una en el antiguo blog y otra en este, pero dejadme criticarla otra vez más. Esta vez no como una película de Batman, por lo que tendré que dejar de lado momentáneamente mi espíritu batmaníaco, sino como una película más de Christopher Nolan: después de todo, para eso es este Ciclo.

Recapitulemos: una curiosa Following, una sorprendente Memento, una convencional Insomnia. La Warner llevaba años queriendo relanzar su franquicia de Batman, hundida tras el fiasco de Batman & Robin. Tras rechazar a multitud de directores y proyectos, dan luz verde a Christopher Nolan para que se haga cargo de una nueva revisión cinematográfica del Caballero Oscuro. Confían en que la habilidad de Nolan para explorar psicológicamente a sus personajes y vista en sus anteriores películas sirva para dar un enfoque nuevo al superhéroe: después de todo, estamos hablando de una franquicia multimillonaria que tenía que resucitar como fuese.

Tuvo que ser difícil para él: empezó con 6000 dólares con Following, 9 millones en Memento y 46 millones en Insomnia. Ahora la Warner le depositaba total confianza y le daba 145 millones. Nolan se enfrenta no solo a su primera superproducción, sino también a un mito de una magnitud popular enorme como es Batman. No podía defraudar. No lo hizo.

Apartándonos de Batman Begins como película de Batman y centrándonos como película de superhéroes, el análisis sigue siendo igual de satisfactorio. Nolan se caracteriza por su originalidad a la hora de presentar sus películas: hasta en Insomnio, remake de guión ajeno, logra que la personalidad de sus personajes sea única. En Batman Begins Nolan coge un género tan manido y poco tendiente a arriesgar como es el cine de superhéroes y le da un enfoque nuevo, sorprendente y genial.

Batman Begins juega con la mitología de 70 años de un personaje popular y la narra desde un punto de vista realista, totalmente nuevo. Se aleja de los típicos convencionalismos del cine de superhéroes desde el momento, desde que muestra un origen y unas causas para el personaje. Durante la primera hora, Nolan y Goyer muestran el origen de Batman, una hora que sentará las bases no sólo para el resto de la película, sino para toda la saga que continuaría con The Dark Knight (pero de ella hablaré en otro momento). Esta es una primera hora más que interesante, en cuanto que es un auténtico lujo ver el mimo con el que ambos guionistas nos enseñan cómo se origina un superhéroe en todos sus aspectos, buscando siempre un por qué a cada pregunta, a cada detalle. Cierto es que el fragmento del entrenamiento en el Tíbet cae por culpa de su propia pretenciosidad y misticismo: llega un momento en el que odias a Ducard hablando del coraje de los ninjas, la importancia de aspirar los miedos y algo parecido a alcanzar el yo interior. Pero, sorprendentemente, luego toda esa parafernalia algo exagerada esconde cierto sentido, un significado especial: el propio personaje de Batman/Bruce Wayne se ve beneficiado por esta parte del entrenamiento porque introduce conceptos morales y psicológicos que construyen la propia personalidad del superhéroe. En este entrenamiento se nos habla de la justicia en lugar de venganza, del dolor por la pérdida de seres queridos que cambian tu vida, de la pérdida de la personalidad propia, de la necesidad de equilibrio, de la importancia e inmortalidad de los símbolos... Se trata del viaje de un personaje humano que trata de ser superior a sus posibilidades, vencer a un enemigo que nunca desaparecerá: Nolan y Goyer se lucen aportando estos aspectos a una película a priori simplemente de acción, introduciendo nuevas formas de afrontar el cine de superhéroes. Tanto la parte del entrenamiento como la de la preparación son ya un hito en el cine de este tipo: su frescura y originalidad dan a Batman Begins un aspecto diferente y prometedor.

La segunda mitad sigue más o menos por el mismo camino. Aquí es donde Nolan se ve envuelto en una cinta de acción, en la que la moralidad en teoría no importa a favor del entretenimiento. Por suerte, ignora esa regla. Batman Begins se convierte en un fascinante relato policial, en el que no faltan policías corruptos, mafiosos, secretos, traiciones, enemigos a la sombra... Poco a poco los pequeños detalles de la anterior parte van cobrando una importancia inimaginable en un principio a medida que avanza la película. Esto es lo que se llama un buen guión: no te conformas con dar lo que el público quiere, sino que poco a poco vas dejando pequeñas pistas, pequeños elementos que acaban dando sentido total a la historia y atan todos los cabos sueltos. Incluso Nolan y Goyer se permiten meter algunos dilemas interesantes: si Batman pretende seguir a la justicia, ¿qué derecho tiene a saltársela por un bien mayor? ¿No querrá en el fondo reestructurar a la justicia para que acepte las acciones de un justiciero enmascarado, el único capaz de hacer lo que ella no puede? Batman Begins ya comienza a plantear la legalidad, el por qué a los superhéroes, tipos con complejos que necesitan esconderse tras máscaras por un bien mayor. Rachel y Ducard hablan de que "la justicia es equilibrio", pero ella se refería a imparcialidad, y él a la venganza. Batman está en el punto medio, saltándose las normas y haciendo lo que le viene en gana (e incluso disfrutando con ello) pero sirviendo a una justicia personal, en la que el crimen debe de ser castigado sin rodeos. Esto se llama dar un nuevo enfoque más humano y real a los héroes de acción, se trata de darles personalidad.

Se trata de darle la vuelta al género y ofrecerle una nueva ruta: la ruta de la profesionalidad. Batman Begins se alejó tanto de los convencionalismos que su éxito fue dispar. La forma en la que se arriesgó se alabó u odió. Pero ese nuevo camino estaba allí, listo para tomarlo. Christopher Nolan supo darle un enfoque nuevo, más acorde con su estilo personal: luego en las secuencias de acción no se desenvolverá muy bien y nos da tanto confusión como un resultado solvente. Especialmente los últimos minutos dejan de lado todo lo atractivo de antes (un entrenamiento que da que pensar, una preparación detallada, un desarrollo de la acción repleta de elementos del cine negro) por un final más palomitero, pero a ver cuántas películas de superhéroes saben dar un espectáculo con la calidad, la madurez, la seriedad, el buen gusto y la elegancia que esos últimos quince minutos de Batman Begins. Bueno, lo cierto es que no por nada estamos ante una de las películas más serias, elaboradas y maduras del género. ¡Si es que hasta tiene frases que son un lujo! Encima, con un reparto sorprendente (salvo Katie Holmes) y una ambientación cojonuda (deudora de Blade Runner en el escenario de los Narrows). ¿Qué mas pedir?

Como dice hasta el título, no solo comienza una nueva franquicia de Batman, sino que comienza una nueva etapa para Christopher Nolan. Una etapa en la que las películas más personales quedan atrás, la crítica ya le tiene en el punto de mira y las superproducciones serán en pan suyo de cada día. Aún podrá rodar una película más sencilla como es El Truco Final. Pero ya nada volverá a ser como antes. ¿Final feliz? Aún queda mucho por ver. Batman por ahora disfruta de su trabajo (no hay más que verle como un niño pequeño en el Tumbler), pero pronto se dará cuenta de que ha entrado en una lucha en la que derramará muchas lágrimas. Hasta entonces, nos queda una estupenda película con la que Nolan demuestra que puede hacer sus propias historias hasta en una superproducción a la par que da un soplo de aire fresco al género. Otra cosa es que también satisfizo a los fans del personaje. Como yo. Es que joder. Qué buena es Batman Begins.

 

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