El triunfo del Caballero Oscuro

SPOILERS

A día de hoy puedo afrimar que he vivido el año en el que el cine de superhéroes se convirtió en algo más. He vivido desde el principio la moda superheroica en el cine, que está a punto de cumplir la friolera de ¡diez años! Y nunca, en estos diez años, he visto una película de este género tan profunda y tan dramática como The Dark Knight. Ya ha habido varios intentos antes, pero como alguien me recuerde películas como Daredevil o Spiderman 3 va apañado. No, jamás una película de superhéroes había llegado a emocionarme y a atraparme como solo lo hacen las obras maestras. Solo lo ha conseguido The Dark Knight y, en gran medida, Batman Begins. Dos excelentes películas gemelas.

Y no ha sido porque sea fan de Batman, o por la brutal y exagerada campaña de márketing, o por la muerte de Heath Ledger. Lo dije una vez y hoy lo repito: si esos fuesen mis motivos sería un imbécil.

Esta película conjuga todo lo que una película de superhéroes, debía ser. ¿De qué le sirve a Spiderman 3 tener unos efectos especiales impresionantes si luego la historia era una mierda? ¿De qué le sirve a Los Cuatro Fantásticos una campaña de márketing espectacular si luego toda la película es insufrible? ¿De qué le sirve a Daredevil ser oscura y sangrienta si luego es floja hasta decir basta? ¿De qué le sirve a La Liga de los Hombres Extraordinarios tener a Sean Connery si luego la película es un truño que desprecia la obra original? ¿De qué le sirve a Hulk tener a un director de prestigio y aparentar ser comercial si luego es un coñazo?

Ya en Batman Begins Nolan no solo demostró su pericia a la hora de realizar superproducciones, sino que también dio una vuelta de tuerca al género y lo revitalizó. Ese nuevo camino abierto, que no se volvió a retomar (bien por menosprecio o por medio) lo toma de nuevo Nolan, el hombre que lo abrió y el único que, hasta ahora, lo ha entendido. Y con The Dark Knight se ha superado. Conseguir que una película de un género tan menospreciado como el de superhéroes, que bebe de la fantasía, sea alabada por la crítica y arrase con todos los festivales de premios tiene un mérito indudable. Lograr que críticos y espectadores se pongan de acuerdo es otro. Y demostrar que una película de aspecto comercial puede llegar a ser excelente, también. No exagero si digo que esta película se ha convertido en un fenómeno.

Sé que ya publiqué hace tiempo una colosal crítica en cinco partes, que luego realicé otra tras verla por segunda vez y que publiqué un artículo en el que reflexionaba sobre los efectos que tendría sobre el cine de acción posterior. Pero dentro de este Especial tengo que hacer, si me lo permitís, una opinión final, más de reflexión que de crítica. Con esta película acabo el Ciclo.

Los hermanos Nolan consiguieron crear uno de los mejores guiones del año pasado y del propio género. Toman una premisa muy sencilla: ¿qué pasa cuando un héroe se enfrenta ante una némesis que no busca un objetivo, cuando una fuerza irresistible choca contra un objeto inamovible? (frase que el mismo Joker pronuncia en la cinta). Esa premisa la llevan hasta extremos inimaginados dentro del género: tocan todos los dramas y conflictos existentes a través de una narración incansable y muy compleja, sin pausa pero con un ritmo realmente endiablado y envidiable, llevando nuestras emociones al límite de forma continua. Mezclando tramas policiales con elementos más propios del cine de acción, el guión desgrana toda la la moralidad de nuestros héroes, nuestras leyendas. Este complejísimo guión gana en cada análisis y visionado: no solo desarrolla inteligentes y cuidados dilemas morales, sino que se atreve a fragmentarlos e intercalarlos unos con otros, tomando cada uno una posición relativamente importante dentro del conjunto. Vuelvo a repetir lo mismo: la cantidad de tramas y detalles es enorme, y por desgracia demasiado. Pero, milagrosamente, saben abarcar todo ese grueso de detalles para combinarlos unos con otros y crear un guión en el que nada sobra, absolutamente nada. Claro que podemos quitar la situación de Coleman Reese, o simplificar la parte de Lau, o eliminar a Gamble, pero entonces eliminamos las bases para toda la película siguiente. Se autosatura con tanta complejidad, pero logra sacar homogeneidad y sentido de ello. Todo tiene su lógica y su lugar.

En The Dark Knight no encontramos héroes ni villanos, simplemente personas débiles, que se consideran capaces de cambiar el mundo, de modificar el estatus social y salir triunfantes en el intento. No hay blanco ni negro, por momentos la delgada línea entre bien y mal se diluye, y quienes se consideraban héroes se transforman en villanos. Ninguno de los personajes es capaz de asimilar que su combate contra el crimen o la justicia nunca tendrá fin, que sus esfuerzos son en vano y que con cada victoria perderán algo a cambio, que no hay victoria sin sacrificio. Ya en Batman Begins presentaron esta premisa, que ahora llevan un paso más allás: en la anterior, establecen por qué Batman actúa de esa manera y la legitimidad de sus acciones, y en ésta nos muestran las consecuencias de ello y cómo continuar cuando a lo que te enfrentas te glopea con la misma fuerza con la que lo combates, en cómo seguir adelante si la misma justicia a la que sirves puede corromperse, y salpicarte a ti también. Los héroes no pueden hacer frente al mundo tal y como es, porque corren el riesgo de vivir demasiado para desviarse en el camino; los símbolos, los que están por encima del bien y del mal, son los únicos capaces si pueden sobrellevar el enorme sacrifio que ello conlleva. Así de sencillo, en teoría.

Todo ello gracias a un personaje único: Joker. Heath Ledger está magnífico como Joker, aunque abuse de tics, y sigo defendiendo que para comprobar el alcance de su magistral actuación hay que verla en V.O.S. Pero sin el personaje en sí no sería nada: Joker es caos y anarquía puros. Nunca sabes qué va a hacer, y puedes tener por seguro que será algo que sacudirá por completo la moralidad de las personas. A lo largo de toda la película muestra una inteligencia y un control caótico, pero con un sentido propio: se trata de convertir el mundo en un reflejo de sí mismo, en una muestra del desorden, de la destrucción sin sentido. Se trata de eso mismo, de no tener sentido. Claro que planea cuidadosamente sus planes, pero los saca de la manga por así decirlo. Tomad cómo acaba con la mafia quemando una montaña de dinero, cómo acaba con Harvey Dent quemándole la cara y matando a Rachel, cómo trata sin éxito de demostrar la crueldad del mundo en la escena de los ferris (magnífica escena y punto de debate interesante). Lo unico que quiere es demoler los cimientos que forman a las personas y a la sociedad, sumirlos en el miedo y sacar a la luz lo peor de uno mismo. Es un villano colosal desde el momento en que no sabes cómo va a reaccionar, y un personaje único desde el momento en el que deseas volver a verlo para ver qué va a hacer, y un ser tremendamente cruel desde que se propone destruir por completo las convicciones de cada uno. Batman, como héroe, sabe resistirlo y enfrentarse a ello, pero paga un precio muy alto. Su tarea no era tan fácil ni divertida como parecía en Batman Begins, esta vez no hay final feliz, y el sacrifio ha de ser alto.

Y el cine de superhéroes se convierte en un drama, y alcanza la madurez y complejidad que merecía. Christopher Nolan ha alcanzado la consagración definitiva: no solo como gran director y excelente realizador taquillero (madre mía cómo ha mejorado en la planificación, ejecución y realización de las escenas de acción), sino como director con una visión única para cada género. The Dark Knight falla en que Nolan, en su intento de superar a una película tan redonda como Batman Begins, va con la idea fija de que el siguiente paso es crear una obra maestra (y en la vergonzosa escena del juicio en la que presentan a Harvey Dent). The Dark Knight es una película magistral, pero Nolan ha demostrado que trabaja mejor haciendo lo que él quiere, con proyectos más personales que no le aten de manos, no con ese cierto aire pretencioso. El Truco Final en ese sentido mejor que The Dark Knight, pero The Dark Knight ha alcanzado una importancia mucho mayor.

No solo es una gran película de acción donde todo tiene sentido, sino que en sí es increíble como una película de superhéroes puede tener tanta carga moral y tanta complejidad. Si queréis verla como simple película de acción, os perderéis lo mejor de la película. The Dark Knight es trepidante de principio a fin (hay emoción y sorpresas a cada minuto, palabra jurada), tremendamente emocionante (me siguen manteniendo clavado a la butaca la muerte de Rachel, la paliza a Joker o la escena final), colosal desde el momento en el que dijo "vamos a ir a más". Y claro que llega a más: no solo en las tomas pioneras en IMAX, o en el aumento de explosiones, o en la creación del mejor villano del cine de esta década, sino en el momento en el que una película de superhéroes alcanzó el triunfo y nos demostró que podían llegar al Olimpo. Nadie dijo que fuese fácil, pero Nolan ya ha consagrado su visión de hacer este cine para que la tomen los valientes o los temerarios. Sinceramente, si la retoma por tercera vez no le va a quedar nada nuevo por contar. Ni falta que le hace: lo único que hace falta son mas películas como ésta. Películas con las que el cine de superhéroes alcanza lo que le correspondía: la espectacularidad fuera de miles de fuegos artificiales exagerados. La épica.

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