Gracias.

Porque cuando a principios de mes hicimos una exhibición de esgrima en el colegio para alumnos de 3º y 4º de ESO, exhibición a la que nadie estaba obligado a asistir, os comportasteis como personas sumamente educadas.

Gracias por vuestras risas, por vuestras bromas sin gracia, por vuestros comentarios hirientes, por vuestras faltas de respeto, por vuestras burlas, por vuestra total falta de interés.

Gracias por haberos tirado toda la exhibición riéndoos, con comentarios como "¡mátalo, mátalo, mátalo!", por haberos comportado de una forma tan "madura".

Gracias, ¿eh?, gracias por esa muestra de madurez, de interés, de educación.

Porque nadie os obligó a estar ahí.

Pero ahí estuvisteis, dando una muestra de responsabilidad y madurez envidiable.

Qué vergüenza para los pequeños: ellos han asistido a otra exhibición hoy.

Eran de 5º y 6º de Primaria, 10-12 años. Y ellos han prestado atención, se han interesado, les ha gustado. ¡Qué desfachatez!

Vale, pueden perdonarse sus bromas, sus risas, que no se estaban callados. Pero se entiende; son niños.

¿Y vosotros?

Os han definido (bueno, nos han definido) como la "Generación Perdida".

Hay muy buena gente entre nosotros y vosotros, gente seria y responsable, deseosa de ser como es y de crecer, de madurar.

Pero por desgracia es una minoría. Ahí estáis vosotros, dando un ejemplo pésimo de lo que nos espera.

Me uno a las pocas esperanzas.

¡Es que cómo se les ocurre a unos niños de 11 años portarse mejor que vosotros, y hacer tonterías de acuerdo a su edad! ¡Cómo se les ocurre prestar interés! ¡Es que no hay derecho a eso!

Qué malo es que un niño de 11 años anime a dos esgrimistas a matarse entre sí, ¿verdad? Claro, es más normal que lo haga uno de 15.

En fin...