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Mike Oldfield: Introducción

¿Hablamos de Mike Oldfield?

No es fácil, creedme. Uno no sabe si afrontar este Especial como una simple crítica o como un repaso de su vida. Y más si tenemos en cuenta de que es mi músico favorito, y sin duda el más importante de mi vida.

Una infancia tormentosa y traumática; una madre alcohólica, que dio a luz a un niño con síndrome de Down que murió al año y que derivó hacia una depresión enorme que incluso provocó que el sacerdote de la zona fuese a exorcizarla; un padre, médico y veterano de la Segunda Guerra Mundial, que les abandona; inadaptación en el colegio, que abandona de adolescente; escarceos con las drogas y problemas con la bebida; un carácter introvertido, débil, huidizo, triste, depresivo; decenas de ideas musicales que bullían en su cabeza desde los 16 años; influencias anteriores tales como el movimiento hippie, el folk, el rock, Kevin Ayers & The Whole World (donde fue el bajista); ingenio sin límites y un gran deseo de explorar y probar nuevos sonidos e instrumentos; pasión por tocar la guitarra, su medio de escape.

Esta fue la vida de Mike Oldfield: un complejo entramado de situaciones y personas que formaron al músico de hoy en día. Sin este deprimente y complicado contexto no se explicaría la obra del genio de Reading.

Mike Oldfield constituye otro más de los muchos casos de infancia traumatizada = niño brillante. No es el primero ni el último caso: estamos en los setenta, donde las drogas son el pan de cada día de muchos músicos, el movimiento hippie dejaba la psicodelia y ya despuntaba el desengaño violento del punk y aún había mucho por descubrir en la música. Mike Oldfield, con semejante currículum, es una muestra más de cómo problemas en la infancia y adolescencia derivan en genialidad:e n ese sentido, no es nada nuevo. ¿Cuántos artistas que llegaron a ser mitos esconden detrás de su ingenio, su inspiración y sus obras traumas como padres alcóholicos, problemas en el colegio, escarceos con las drogas, malas compañías, buenas amistades de diverso tipo, turbulentas aventuras, excentricidades varias y otras peculiares características? Dejadme asegurar, bajo poco riesgo a equivocarme, que todos.

Y ahñi tenemos a Mike, que en el espacio de cinco años nos ofreció los que ya se han considerado, y yo ratifico, como sus mejores álbumes: Tubular Bells, Hergest Ridge, Ommadawn e Incantations.

¿Por qué encumbrar estas cuatro primeras obras de Mike? Porque, al igual que con muchos otros genios de la música, tanta frustración derivó en cuatro monumentales trabajos que voy a analizar, donde demuestra una inspiración y unas ganas inauditas en un chaval de 17-20 años escasos.

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Mike Oldfield nace en Reading, Inglaterra, el 15 de mayo de 1953. Desde muy pequeño se interesa por tocar la guitarra, y es este instrumento el que será su vía de escape en medio de la turbulenta situación familiar y personal que le toca vivir. A los 14 años deja el colgeio y se une con su hermana Sally para formar el dúo folk-hippie The Sallyangie, que publica un único álbum de bellas canciones, Children of the Sun. Más tarde forma junto a su otro hermano, Terry, el grupo Barefeet, de corta vida. Posteriormente, se une a Kevin Ayer y su banda The Whole World en calidad de bajista. Es allí donde conoce a David Bedford, a quien le uniría una gran amistad (aunque, como se ha comprobado en ocasiones, muchas de las amistades de Mike se han roto debido a su carácter huraño). Poco a poco, en su inquieta cabeza de niño progidigio comienzan a bullir las ideas para un arriesgado proyecto, una sinfonía rock.

Poco a poco fue grabando sus ideas en lo que es ya un objeto de coleccionista, las demos de Tubular Bells de 1971. Desgraciadamente, este proyecto puramente instrumental de manos de un chaval desconocido no gustó en las discográficas. Y es entonces cuando aparece Richard Brason, hoy uno de los hombres más ricos del mundo y nombrado Sir, pero entonces un vendedor de discos por correo. Branson escuchó la primitiva maqueta y le gustó. De hecho, financió la grabación de lo que sería la Primera Parte. Mike, junto con Tom Newman yy Simon Heyworth, pudo cumplir su sueño y vio realizada su obra en 1973. Como ninguna discográfica quiso comprar el LP, llamado Tubular Bells, Branson fundó su propia discográfica, Virgin Records, y sacó a la venta el disco.

El resto, como se dice, es historia: nace un imperio discográfico y económico, una melodía celebérrima y una leyenda musical.

Continuará...

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