La última película que he visto. La última, y de las pocas, que me han hecho llorar. La última que he añadido a mi lista de indispensables.

Y no, no he vuelto a ver esta escena, esta maravillosa pero dolorosa escena, probablemente una de las más conmovedoras que recuerdo del cine romántico, porque volvería a pasarme lo mismo. (SPOILERS, aviso)

Es un género que no cuenta contodas mis simpatías, lo reconozco. Pero, a veces, suele sorprenderme con buenas películas. A veces, son maravillosas. Porque puede haber emoción en simples gestos, no solo en palabras, y Los puentes de Madison nos lo demuestra una y otra vez.

Y qué grande es Clint Eastwood.

-------------------------

Y sí, este blog está cada día más descuidado. Pero no logro encontrar el tiempo que me gustaría tener para escribir. En breve, en cuanto pueda, vuelvo a la actividad normal. ¡Un saludo!