(Continúa del post anterior)

Con Incantations se cierra el ciclo de los grandes Opus, de las colosales obras instrumentales. Mike no volvería a realizar una obra de estas características hasta nada más y nada menos que 12 años después, en 1990, con Amarok.; pero ésa es otra historia, y será contada en otra ocasión.

Nos adentramos en la década de los 80. Richard Branson, recordemos, había patrocinado el primer disco de Mike, Tubular Bells, y a partir de él creó su imperio Virgin, comenzando con su discográfica Virgin Records; Branson, para quien no lo sepa, es un empresario nato, uno de los hombres más ricos del planeta y conocido por sus extravagancias, sus caprichos y sus experimentos comerciales: discográficas, videojuegos, líneas aéreas, megatiendas, escuderías de Fórmula 1, refrescos de Cola... ¡y hasta vuelos aeroespaciales!Vamos, que es un hombre hecho a sí mismo, un auténtico magnate con visión, imaginación, perspectiva y avaricia. Como todo buen empresario filántropo.

En ese afán lucrativo de Branson se explica este cambio de rumbo en la trayectoria y el estilo musical de Mike.

Si Tubular Bells fue un éxito, es normal que Branson presionase a Mike para crear sus dos siguientes álbumes Hergest Ridge y Ommadawn. Sin embargo, con Incantations sufre una decepción (a raíz de las palabras del propio Mike): un álbum tan complicado y poco comercial, sobre todo en el pleno auge del punk británico (poco después Virgin Records contrató a los Sex Pistols) no cuadra. Y Branson consigue presionar a Mike: interesan estilos más llevaderos, temas más cortos de los que poder sacar singles, abandonar las suites instrumentales. Interesa el pop. Platinum y QE2, las dos obras siguientes de Mike, abren nuevas fórmulas, exploran nuevos caminos hasta que Mike se asienta en el pop ochentero. Son los dos discos de transición.

1979. Mike emprende su primera gira: sería multitudinaria, plena de recursos y colaboradores, un auténtico espectáculo de 13 conciertos; Exposed. Ya recuperado psicológicamente y preparado para tal tarea, Mike se mete de lleno en una colosal gira que, pese a ser excelentemente recibida por los fans y la prensa, supone un fracaso económico: el enorme gasto en el espectáculo (50 músicos, orquesta, 25 técnicos de sonido, etc) no es cubierto por la venta de entradas. Por eso mismo, se acelera la venta del LP con la grabación de la gira y del siguiente álbum de Mike: Platinum.

Platinum refleja este cambio de mentalidad y estilo, se encarga de sentar las bases para lo que sería toda la etapa posterior. Aunque la cara A del vinilo contenía una suite instrumental, de entrada comienzan los cambios: hay que olvidarse de la frescura de Tubular Bells, la atmósfera pastoral de Hergest Ridge, el misticismo de Ommadawn y el minimalismo hipnótico de Incantations; en Platinum importa el ritmo, la energía. Para un servidor, se trata del álbum más divertido de Mike. El Mike Oldfield hijo del folk y la experimentación gira hacia estilos nuevos y más fácilmente asumibles. Comienzan los ecos del pop comercial y ligero.

La propia suite de Platinum está dividida en cuatro partes; para mí, una suite electrizante y divertidísima, que me encanta escuchar de vez en cuando, donde Mike se divierte como nunca antes, desde la arrolladora Airborn, la sorprendente Platinum, la amena Charleston, y finalizando en un North Star maravilloso. La cara B incluye, ¡sorpresa!, una extraña mezcla de temas instrumentales y pop: de la atmósfera misteriosa de Woodhenge a el empalagoseo de Into Wonderland (maunque en un principio Platinum contenía itra canción, la bizarra Sally), continuando con el sarcasmo de Punkaddiddle (uno de los temas más pegadizos de Oldfield) y finalizando con la belleza de I Got Rhythm (una canción alejada del sonido Oldfield).

Precedido por una bellísima portada, Platinum es toda una sorpresa en la carrera de Mike: en un principio mal comprendido, el tiempo le ha dejado en mejor posición. Es innegable que el salto cualitativo tras los Opus a Platinum es importante a la baja, pero ello no le quita virtudes. Mike Oldfield experimenta con géneros más llevaderos, rítmicos y enérgicos, pero dejando en este cambio de mentalidad su propia marca.

QE2, lanzado al mercado un esscaso año después, continúa por una temática parecida, pero mucho más calmada, alejada en ocasiones de la vitalidad de Platinum. Siempre lo he considerado un "disco de retazos", de temas sueltos con poca conexión entre ellos. Un disco llevadero, con buenos temas, pero poco memorable, que no pasa del notable, donde se juntan temas excelentes junto a otros menos destacables, con gran presencia de las percusiones y el vocoder (y donde los fade out molestan sobremanera).

Taurus I comienza la trilogía instrumental que continuaría Mike en álbumes posteriores: su gran problema es que ampliamente superado por su segunda parte en Five Miles Out (1982), lo que no quita que sea un buen tema instrumental, aunque ligeramente insustancial. Sheba nos ofrece un pegadizo tema de letra indescifrable, donde el vocoder y las percusiones hace acto de presencia y copan toda la atención. Conflict es un tema extraño, potente pero confuso, donde tienen cabida estupendas guitarras, guiños a la música clásica, percusiones omnipresentes y melodías excelentes. Arrival es una versión de un tema de ABBA bastante bonita, con preciosos coros y guitarras. Wonderful Land, versión de un tema de The Shadows, destaca por su belleza depositada en las guitarras. Mirage es de los temas menos destacables del disco, aunque contiene una destacable aportación de guitarra. Con QE2 aparece la magia: una genialidad absoluta, plena de creatividad, originalidad, sorpresas y fuerza, en un tema que me recuerda irremediablemente a enormes transatlánticos rompiendo las olas. Celt es un tema arrollador, donde las percusiones y los coros cobran una fuerza absoluta, una potencia brutal, uno de los temas más optimistas de Oldfield. Molly es uno de los menos destacables, aunque es bonito.

Culmina así esta corta pero importante etapa. A partir de aquí, y durante una década entera, Mike se vuelca en el pop, mientras que sus temas instrumentales quedan relegados cada vez más al olvido. Poco a poco este hará mella en su creatividad, cada vez menor. Pero eso es una historia por contar...

(Continuará)