Próximamente tendreis mi crítica a Alicia en el País de las Maravillas, la última película de uno de mis directores favoritos que, sin embargo, no ha llegado a convencerme del todo en su incursión en el mágico submundo.

Perro eso es otra historia. Os dejo con la que ha sido, para mí, la gran sorpresa de la cinta: un Danny Elfman en estado puro, despertándose de su largo letargo en el que se hallaba desde hacía años, y demostrándonos que vuelve a tener inspiración. El toque clásico de Elfman (coros, cuerdas y toques fantásticos) de nuevo, para que los seguidores disfruten y los detractores despotriquen; a mí esta melodía no se me quita de la cabeza, y me parece lo mejor del compositor en mucho tiempo.

Disfrutad con un poquito de fantasía, que nunca viene mal.