Le falta su "muchedaz": me han puesto a caldo la comparación

Era de esperar que este momento llegase, la verdad.

Los que me conocen, y los lectores de este blog, saben que soy fan confeso de Burton. Que no incondicional (Nolan, te alabo XD), pero sí es de mis directores favoritos, y sigo fielmente todas y cada una de sus películas. Desde las de Batman (que apelan a mi espíritu batmaníaco), hasta Eduardo Manostijeras o Big Fish (que apelan a mi espíritu sensible), o Sweeney Todd (que apelan a mi espíritu sádico y musical). Burton es un director que siempre h cumplido, pese a que me faltan todavía por ver Pee-Wee, Ed Wood, Bitelchús y El Planeta de los Simios.

Esta vez, por primera vez, puedo hablar del ligero regusto de la decepción.

Y duele decirlo, después de esperar tanto tiempo esta película, un proyecto que, a priori, parecía hecho a la medida de Burton: un excelente reparto, Danny Elfman, financiación completa de Disney y posibilidad de dar vida al retorcido y alocado mundo de Alicia. Tal vez era mucho pedir. Alicia en el País de las Maravillas no es una mala película: simplemente, no termina de convencerme.

Comenzando por lo positivo, he de decir que la triada vuelve a funcionar: dentro de un reparto espectacular y eficiente (creo que soy el único al que le parece que el carácter repelente y cursi de la Reina Blanca es interpretado estupendamente por Anne Hathaway) destacan tanto Johnny Depp (sí, otra vez en un papel excéntrico, pero como debe ser, y además se lo pasa en grande) como una genial Bonham Carter (sin duda, lo mejor de toda la película, tanto por su personaje como por su alocada actuación).

Estos buenos resultados del "equipo Burton" se completan con el refrescante score de Danny Elfman: por fin el compositor inseparable a Burton ofrece una obra destacable, después de años anodinos (considero que su último buen trabjo con Burton fue Charlie y la fábrica de chocolate, y el último grande Big Fish, así como sus incursiones en otros scores como Hellboy 2 fueron decepcionantes). Elfman vuelve con sus trabajos fantasiosos, exagerados, donde coros y cuerdas adquieren importancia.

Y aquellos que consideren a Burton como un director impagable por su imaginación, que sepan que están de enhorabuena: el despliegue artístico de Alicia es impresionante. El colorido, los escenarios, los diseños, los efectos especiales... Todo convenientemente recargado y aderezado con un poderío visual al nivel de lo que cabía esperar de Burton. A día de hoy el director no me ha defraudado en ese aspecto. Aquí se le nota libertad ilimitada, libertad que también he encontrado, sorprendentemente, en algunos detalles cruentos o morbosos que creía que el conservadurismo de Disney iba a impedir: ojos sacados de sus cuencas, Alicia saltando sobre cabezas, la Reina Roja pidiendo que le sirvan de cena los renacuajos hijos de una rana que acaba de condenar a muerte, cabezas cortadas... No es que sea una película gore o cruel, pero sí que tiene ciertos detalles inusuales dentro de una cinta salida de la casa del ratón.

A partir de ahí pasamos de "Burton funcionando" a "Burton quiero-y-no-puedo"

Porque podrá tener toda la paleta de colores, ciento y un personajes y el ya aburrido 3D, pero si el guión falla, entonces el conjunto cae. Y, oh, vaya que si falla.

Falla en el momento en el que quiere otorgar sentido a un mundo que no lo tiene (y que conste que no me he leído el libro, pero vamos, es de cajón); en el momento en el que Burton se vende a la venta de muñequitos; en el momento en el que la falta de emoción es tan grave que la música intenta elevarla de manera bochornosa (y sí, acabo de decir que el score me parece muy recomendable, pero si el guión no se sostiene por sí mismo, ni la mejor música podrá hacerlo en su lugar); en el momento en el que la película se convierte en una sucesión de personajes para hacer relleno; en el momento en el que los diálogos y muchas acciones carecen de sentido; en el momento en el que se pierde el interés; en el momento en el que se ve que la película va destinada a la acción y a desembocar en una batalla sosa final; en el momento en el que Burton se contagia de este anodinamiento y su labor tras la cámara no refleja su profesionalidad. En el momento en el que, en definitiva, Alicia en el País de las Maravillas cobra sentido y descubre que, para su desgracia, tomando ese camino no tiene nada que contar.

Porque esta película me transmite la sensación de oportunidad perdida. Tim Burton parecía el más indicado para tomar las riendas del libro de Carroll, porque dentro de su loca cabeza podría dar una visión única sobre un mundo desquiciado con personajes locos sin rumbo. Pero se suaviza de mala manera, y acabamos teniendo solo personajes raros en un mundo extraño; y, lo que es peor, con objetivos que cumplir e incluso explicaciones a su locura. De entrada son personajes con potencial, pero que se quedan en la intención: el desconcierto de Alicia, las dudas del lirón, el romance Reina Roja-Sota de Corazones, el desenfreno de este último, la lealtad dudosa del Gato de Chesire, el Conejo Blanco... Todo apunta maneras, pero ahí se estanca. Una comparsa poco aprovechada.

Burton se infantiliza. Esto no debería ser un problema (ahí está la infravalorada Charlie, una genial película INFANTIL, que parece que los adultos no lo entienden). Pero Alicia tiene dentro de sí potencial para una película más anormal, más "revoltosa", más diferente. O eso nos prometían. Esperanzas vanas: el caos no vende. Y en Disney, mucho menos.

No hay caos ni desorden en este submundo. Está más cuerdo de lo que me esperaba. Y le falta garra, emoción... su "muchedaz". Si la película llega a causarme indiferencia y hasta cierto aburrimiento, mucho me temo que Burton ha fallado. Y aquí es donde más me duele. Por lo menos Johnny Depp no es el centro de atención, como se temía, pero lo cierto es que como personaje secundario tampoco funciona: han convertido al Sombrerero Loco en una mera comparsa, en un amigo, en un mentor con los pies en el suelo, al que le gusta decir alguna que otra vez palabras raras y un acertijo y que gusta del break-dance, pero en el fondo no hace nada destacable ni importante. Al menos no molesta e incluso salva del anodinamiento.

Unamos a eso el mejorable doblaje (Masikowa de por sí no termina de llegarme, pero su infame doblaje destroza el conjunto), un 3D borroso e insuficiente y la deleznable, DELEZNABLE danza final, para más INRI.

Y cuando termina la proyección, sé que no he visto una película deleznable. Pero sí una oportunidad perdida, una decepción. No muy fuerte, porque era lo que me esperaba en mis expectativas más negativas. Lo malo es que se han cumplido. A esta peícula le falta arrojo, valentía, ganas, ritmo (ritmo, por Dios, cuánto eché de menos el ritmo), menos convencionalismos, algo de desenfreno. No es que la historia de rebelión contra la tiranía me parezca mal, dicho sea de paso: estamos en una película, se busca coherencia, y esa trama es la más lógica si quieres que Alicia tenga sentido. Pero ni por esas.

En la sala oía risas de niños, montones de niños. Y cuando llego a casa me encuentro anuncios continuos en Disney Channel. Y un videojuego. No es esto lo que esperaba de Alicia en el País de las Maravillas.

 

TOTAL:

 

PD: No os preocupeis, que la puntuación de Luna Nueva ha ido bajando con el tiempo. Pero me duele igualmente que Burton no me satisfaga, que no recuerde esta película con una sonrisa, que no tenga interés en hablar de ella. Siempre nos quedará la Liebre de Marzo, lo único que aporta verdadera locura.