Estudio en un colegio concertado de Extremadura. No tengo nada en contra de los públicos, tengo amigos estudiando en ellos y no pongo egas a que sea el Estado el que garantice una educación gratuita y con ventajas a la población.

Pero apoyo la huelga que han realizado este mediodía los centros concertados, entre ellos el mío. Hoy he tenido media clase. Y sí, estudio en un colegio religioso.

¿Y saben qué? Que eso no ha influido en la huelga: ha sido una huelga de los concertados EN GENERAL, no de los centros religosos en concreto.

Claro está, ahí tenemos a Canal Extremadura y su información partidista, centrando únicamente la infromación hacia la idea de que los centros religiosos se han manifestado porque carecen de ventajas.

¡Falsos hipócritas! ¡Vergüenza os debería dar, joder!

El problema es el siguiente: la escuela pública en Extremadura cuenta con material excelente (ordenadores, pizarras portátiles, etc), programas de intercambio, viajes, ayuda para discapacitados, planes de estudios de otras lenguas, etc. Pero tiene problemas de demanda de alumnos: muchas clases son de escaso alumnado. Para el Gobierno no resulta provechoso, pero siguen invirtiendo en la educación pública. Hasta ahí normal, y se aplaude.

La escuela concertada tiene una altísima demanda. Demanda que no se puede cubrir en muchos casos. En mi centro, cada año hay cientos de quejas por alumnos no admitidos por falta de plazas que se cubren en los sorteos anuales. Se agotan enseguida. Y a partir de los 12 años hay tres niveles por curso. Eso garantiza más de 30 alumnos por nivel: unos 100 alumnos por curso desde 6º de Primaria.

Ahora, la Junta establece que uno de los niveles por curso sea suprimido.

Ello conlleva a que el colegio concertado pasa de 100 plazas por curso a 60-70.

Eso conlleva a que la oferta sea menor, y a que haya más alumnos que no puedan ser aceptados. El sobrante debe ir a otro colegio. Los concertados no podrán ofrecerles plaza, solo los públicos necesitados de alumnado.

Eso conlleva a que haya profesores que vean cómo su trabajo peligra, pues pierden sus horas al desaparecer el nivel. No sé qué será de ellos.

Eso conlleva a que la oferta del colegio sea muy reducida, con material escaso porque carece del apoyo público. He aquí el problema.

Pero claro, ahí está la Junta aclarand que "habrá plazas y puestos de trabajo suficientes en los centros públicos".

Ahí está la cosa: dar beneficios a la pública restándole a la concertada, indiscriminadamente, perjudicando a padres, alumnos y profesores. De ahí las quejas. Únase a ello el que todo el material que disfrutan las públicas no lo catan siquiera las concertadas. A que los viajes e intercambios han de ser del bolsillo del alumno. A que los planes de estudio son rechazados. A que los programas de integración del discapacitado no se plican si no es en centro público. A que las infraestructuras carecen de apoyos.

No se trata de chupar indiscriminadamente del bote del Estado, sino de exigir que las diferencias sean menores. Porque la demanda al concertado es alta, y a la Junta no se le ocurre sino quitársela por medios hasta rastreros, eliminando plazas sin sentido, sin tener en cuenta los daños futuros (porque se notarían de aquí a unos años).

Pero claro, llega Canal Extremadura y afirma que "los centros religiosos se quejan porque no reciben ayudas". Y se reabre el debate sobre si la Iglesia se quiere aprovechar del Estado. Debeta que ahora esá ridículamente fuera de lugar. Viva el rigor periodístico. No se trata de que la Iglesia quiera sectarizar a los alumnos, como he llegado a leer. Se trata de denunciar una situación injusta para el COLEGIO CONCERTADO EN GENERAL.

¿Tenía sentido meter a la Iglesia donde no tiene que ver? No, todo es polemizar por polemizar.

Pero no me sorprende viniendo de la TV pública. Contra esa sí que tengo rencor. Y bueno, contra la privada, también. Y contra los periódicos. Ah, demonios: odio la comunicación en este país. Por eso prefiero leer noticias de dos periódicos distintos: enseguida te das cuenta de dónde mienten.