En fin... no hay sorpresa alguna

Ante todo, no es mala. Otra vez voy a contracorriente, y mientras todo el mundo la pone a parir, creo que seré de los pocos que la defiendan: sin muchas alabanzas, pero el Sr. Scott ha tenido muchas oportunidades de pifiarla, y no lo ha hecho. Por suerte; una vez que comienzan los créditos sabes que estás ante una nueva revisión de un mito, tal vez actualmente olvidado. Ya era hora de que el cine se acercase de nuevo al legendario forajido de los bosques, al ladrón que robaba a los ricos para dárselo a los pobres. Lo que me concierne aquí es criticar si esta nueva aproximación es correcta o no.

De entrada, no sé por qué esta película trata sobre Robin Hood. Aquí no hay héroe de los bosques, no forajido. Como película de orígenes no termina de ofrecer un origen claro para el personaje (de hecho, su desenlace es tan insípido que parece solo una formalidad para justificar el título). Aquí Robin no roba a los ricos y lo reparte entre los pobres. De hecho, podría pasar como una película medieval más sobre la vida de Juan Sin Tierra y una supuesta invasión francesa, con nobles ansiosos de libertad de por medio; es decir, poco de la leyenda original. Suerte que el personaje de Robin Hood no me fascina en demasía, porque si no ya estaría poniendo a parir a esta cinta.

Y suerte que no iba con altas expectativas, porque de otro modo mi opinión hubiese sido aún más negativa. No: Robin Hood da lo que promete, con una calidad aceptable, y nada más. Es todo lo que podía esperar de una cinta de Ridley Scott: y cuidado, que digo de Ridley Scott, no "de una nueva adaptación del personaje".

Al fin y al cabo, la película viene de quien viene, lo que nos justifica el impresionante derroche en el aspecto visual y artístico: es una aproximación a la Edad Media tremendamente fiel, siempre que dejemos de lado el marco histórico en algunos momentos. Esta turbulenta etapa se muestra como tal, con sus niveles de violencia habitual, la aceptación de muertes inesperadas, la dureza de algunas escenas, el cobro de tributos, la dirección artística... En ese aspecto, ningún reproche. Como es habitual en el Sr. Scott.

En general, Robin Hood es una amena película de batallas épicas y acción violenta. En medio de un mundo feroz, eso sí, y con bastantes intrigas políticas inteligentemente preparadas. Claro que hay cosas que no cuadran, pero no tengo que lamentarme por situaciones bochornosas salidas de la estupidez del guionista (bueno, lo cierto es que la Marian guerrera acompañada de niños montados en ponis roza el ridículo peligrosamente): como suele pasar en las producciones históricas, en el momento en que intentan hacerlas actuales, o meten discursos torpemente épicos, o inyectan moralina barata, el resultado falla; y esta película adolece de ello, pero por suerte, de nuevo, no tengo que lamentarme de que sea de manera muy sangrante.

Ah, que no se me olvida, menciono al más que correcto reparto: un Russel Crowe convincente, una Cate Blanchett que como es habitual derrocha carácter, y un Mark Strong que no necesita esfuerzos para que el espectador le odie (sin duda, el mejor intérprete para villanos del momento).

Lo que sí me ha fastidiado en muchas ocasiones es la terrible Banda Sonora, que no encajaba en ningún momento y rompía la solemnidad de ciertas escenas de maneraimperdonable: ¿tan difícil era un score tan sobrio pero estupendo y adecuado como el de El Reino de los Cielos? No, aquí se va a una música exagerada y rimbombante, totalmente inadecuada.

Y todo para acentuar el hecho más triste de la película: que a Ridley Scott le han faltado las ganas. Este proyecto, su Nottingham original, ha acabado llegando a los cines de manera totalmente diferente a como la concibió en un principio. El proyecto inicial de Scott ha sufrido una Odisea tan traumática que el director británico ha plasmado su desgana en lo que finalmente ha salido, una versión mucho más convencional de la inicialmente planeada. Conociendo a Scott, tan perfeccionista en sus películas y nunca satisfecho con los montajes en los que no ha tenido el control total (¿recuerdan Blade Runner?), el simple hecho de no haber podido hacer realidad "su" visión de la leyenda le ha debido de tocar muy hondo. Y eso se nota en que a la película le falta emoción, garra: se luce ligeramente desganada, sobre todo en escenas de acción (lo siento, pero Gladiator dejó el listón muy alto). Scott casi pone el piloto automático; no creo que me equivoco si afirmo que su implicación pasional en esta película no ha sido completa. Es lo que tiene estar tan "quemado".

Esta película ha sido tocada por la suerte, por lo que veo. Suerte para que sus errores no pesen demasiado, y para que en conjunto se mantenga erguida por sí sola; con cierta dificultad (ahí está su falta de personalidad, su autocomplaciencia, su poca trascendencia), pero con dignidad. Y suerte, sobre todo, para que yo, como un espectador cualquiera, no haya sido de entrada ni muy exigente ni "fan" del Robin Hood auténtico. A los que no comparten mi punto de vista, ya os preparo: afilad los cuchillos.

 

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