(Continúa del post anterior)

Platinum y QE2 son los discos de transición entre el Mike Oldfield de los años 70, profundamente marcado por sus problemas psicológicos y que encontraba en la música su vía de escape, y el de los 80, que descubre la música pop y cede a las presiones de Virgin. El cambio es verdaderamente espectacular: no solo en lo estético y en la actitud (Mike se convierte más que nunca en una estrella mediática, apareciendo en numerosos medios y ocupando las listas de éxitos), sino en la música: nos despedimos ya definitivamente del Mike de los grandes Opus de los 70, y casi del Mike instrumental, y damos la bienvenida a una música que termina de alejarse totalmente de esos ya lejanos primeros trabajos (Tubular Bells, Hergest Ridge, Ommadawn, Incantations); una música que lleva ese camino rompedor y transgresor iniciado por Platinum y QE2 hasta el límite. Mike se atreve incluso con espectaculares giras en directo.
Soy de la opinión de que en esta época el genio de Oldfield ya no es el mismo, que el artista británico dejó sus últimos rastros de maestría con Incantations y que no los recupera hasta Amarok, en 1990. Eso no quita que en los 80 dejase buenos trabajos: se trata de una maestría diferente, no por ello peor. Personalmente, considero a esta una etapa muy interesante y necesaria. En ella Mike evoluciona y experimenta con nuevos estilos en los que triunfa en algunas ocasiones y fracasa en otras. La década fue como es, y soy fan de los 80, no lo puedo negar. Oldfield, simplemente, se dejó llevar. ¿Sacrificó su identidad al dejarse vender, al dedicarse a estilos a los que no pertenecía? Tal vez ese ha sido el gran problema de Oldfield, pero no corresponde a este Especial discutirlo. La música de Mike de los 80, pese a sus defectos, nos deja momentos magníficos que se han convertido en sagrados para todos sus fans, en auténticos iconos a la altura misma de aquel milagroso debut de 1973: algunos de ellos son magistrales.

Five Miles Out, en 1982, despunta una tradición que se mantendría durante toda la década: la cara A del vinilo está ocupada por completo por el tema instrumental Taurus II; la cara B, por dos temas pop y dos instrumentales. Taurus II es, para mi gusto, uno de los grandes instrumentales de Oldfield: quitando que sea totalmente opuesto al estilo de sus instrumentales de los 70 ya que, como he dicho antes, eso no le resta méritos. Casi 25 minutos magistrales. Multitud de melodías, de fuerza, de originalidad. Temas sueltos que van desde lo más misterioso a lo más fuerte. Ya desde el chocante comienzo nos introduce en una música que bebe por completo del rock progresivo: poderosas percusiones, electrizantes solos de guitarra, coros divertidos, ritmo incesante... y fuerza, mucha fuerza. Escuchar Taurus II es dejarse llevar, no deja ni un segundo de respiro, es emocionante. La cara B comienza con Family Man, primer tema totalmente pop de Mike: no renuncia al estilo del disco de estupendas percusiones y fuerza en las guitarras y voces, siendo una buena canción. Orabidoo son palabras mayores: otro tema instrumental, esta vez de 13 minutos, que comienza con una dulcísima melodía que da paso a una sección de Vocoder algo larga, para terminar en una sección de guitarra que siempre me pone los pelos de punta, y concluir con el bellísimo tema Ireland's Eye. Mount Teidi, homenaje a nuestro volcán, es otro tema instrumental, de preciosa melodía pero fuerza contenida, y que en directo es espectacular. Five Miles Out concluye el disco, con la canción más original y desgarradora que ha compuesto Oldfield, reflejo de aquel accidente de avión que por poco se llevó su vida y la de su banda y que inspiró todo el disco: una canción de fuerza ascendente, voces desconcertantes y brutales momentos difíciles de asimilar. Un disco genial.

Crises es uno de sus mayores éxitos, y con el que afianza su música pop. En la cara A, el instrumental Crises; en la cara B, 4 temas pop y uno instrumental. Crises, el instrumental, presenta 21 minutos en los que Mike juega con sintetizadores, teclados y atmósferas misteriosas, sin olvidar de nuevo geniales percusiones y guitarras. Aunque en general no me parece de sus mejores instrumentales largos, no le puedo negar su calidad. Momentos como el "Crises, you can't get away", o el "The watcher and the tower" son estupendos, y dan muestra de que a Oldfield aún le quedaba talento. Ligeramente inferior al Taurus II, por comparar, pero lleno de buena música, buenos momentos, melodías preciosas, sonidos enigmáticos... A continuación, el gran éxito del 83, Moonlight Shadow, archiconocido tema de Oldfield junto a la introducción de Tubular Bells: una canción convencional, pero agradable, entretenida, y un auténtico clásico. Después, In High Places, para mí la mejor canción del disco, un tema original, casi melancólico, "juguetón", misterioso, "espacial", donde la voz de Jon Anderson cobra especial importancia. Foreign Affair nunca me ha gustado, la verdad. Taurus III, otro tema instrumental de influencia casi flamenca, curioso. Por último, Shadow on the Wall, el tema más "bruto" del disco, otro clásico, y que lo cierra dignamente.

Nunca he entendido tantísima devoción por Discovery, álbum de 1984. Otra vez un instrumental, esta vez en la cara B, y siete canciones en la A. La fórmula comienza a agotarse, pero aún quedan resquicios de talento. Por desgracia, no creo que estemos ante el discazo que proclaman muchos. Comienza con la inmejorable To France: para ser un tema pop al uso, Mike lo convierte en una canción diferente, atractiva, que casi te hace viajar a la Francia del siglo XVII; le tengo un especial cariño a este tema, pues fue el primero que escuché de Mike y el que me animó a descubrir su música. Poisson Arrows es otra estupenda canción, que destaca por su fuerza y sus impresionantes percusiones. Cristal Glazzing no deja de ser terriblemente convencional. Tricks of the Light sube el listón, pero le pesa el ser muy repetitiva. Discovery es otro de los temas a destacar, aunque solo sea por su solo de guitarra. Talk about your life es una estafa, que copia literalmente la melodía de To France sin conseguir ni por asomo su calidad. Saved by the Bell es bonita, pero su letra es incomprensible. Llegamos a The Lake, tema instrumental de poco más de 12 minutos, para mí muy sobrevalorado: aunque tiene buenos momentos, no me llega, y en conjunto hasta me aburre un poco. No alcanza la calidad de otros instrumentales de los 80. Ese es el problema de todo el disco: por separado funciona mejor que en conjunto: se hace repetitivo, y, a la larga, pesado.

The Killing Fields es la banda sonora de la película homónima (titulada en España como Los Gritos del Silencio). Segundo trabajo de Oldfield en 1984, primera y última BSO que ha compuesto, nominada al Globo de Oro. Un trabajo siniestro, desagradable, cargado de tensión, pero sin duda perfectamente acorde con la película. Poco más que comentar: de hecho, aún no he visto la cinta.

Tras tres años de trabajo ininterrumpido, Mike se toma un largo descanso, y regresa en 1987 con Islands. Éste es un trabajo hijo de su tiempo, finales de los 80. Y a mí me encantan la música ochentera, las cajas de ritmos, los sintetizadores, las canciones pegadizas... por eso mismo me disgusta el hecho de que uno de los álbumes más ochenteros de Oldfield sea de los más aburridos. Islands es un disco aburrido, muy soso e insustancial, blando: demasiado "buen rollo", letras agradables, new age, fraternidad y unión, detalles de música tribal y casi ausencia de guitarras. Un disco que repite el esquema de los álbumes anteriores sin éxito. En The wind chimes hay bonitas melodías, sí, y aún se auguran destellos de creatividad, pero acaba siendo un instrumental plano y artificial, que por momentos me recuerda a la música de autores de la Nueva Era. Islands es un tema puramente comercial, gran éxito en su época, pero que nunca ha llegado a conectar conmigo. Flying Start es agradable, pero no pasa de ahí. North Point es quizá lo mejor del disco, una canción melancólica y con cierto atisbo de emoción. Magic Touch tampoco me llama la atención, me parece una canción muy típica, solo de guitarra de rigor incluido (aunque estupendo solo). The time has come continúa la línea "buenrollista" del disco, pero al menos no molesta. When the night's on fire es otra versión de Islands que no aporta nada. En general, un álbum flojo.

Así, poco a poco, Mike se ha ido vendiendo cada vez más a la comercialidad musical de la década de los 80. En general, sus trabajos mantienen una calidad mínimamente aceptable, pese a los altibajos antes señalados. Pero Islands reflejó que la fórmula se estaba agotando. Aun así, en 1989 aterriza Earth Moving: un álbum completamente pop, diez canciones puramente comerciales. Pese a que es un trabajo odiado por muchos, he de reconocer que me gusta bastante. Sí, este no es el Oldfield de los 70, ni siquiera se acerca a la calidad de los discos de comienzos de los 80. Pero si Islands fracasaba conmigo al no darme el pop ochentero que me gusta, Earth Moving lo consigue. Es un disco sin pretensiones, que se escucha sin problemas, que no molesta. Incluso si olvidamos que es de Mike mejora: no es difícil, poco rastro de él encontramos entre estas canciones: la preciosa Holy, la tópica Hostage, la sensible Far Country, la excesivamente repetitiva y pegadiza Innocent, la convencional Runaway Son, la también tópica See the light, la ochentera Earth Moving, la bonita Blue Night, la poderosa Nothing But, y la muy convincente y alegre Bridge to Paradise. No es un excelente álbum pop: eso era el campo de otros artistas como Michael Jackson, Madonna y otros muchos que hicieron de los 80 su década; y no necesita serlo. Un disco que no tendrá el carisma de otras canciones firmadas por Mike en esta década, pero que no por ello es menos entretenido.
Pese a ello, en 1989 parece que Mike Oldfield está acabando. Sin embargo, tras ocho años y seis discos en los que la calidad fue descendiendo gradualmente, aún le quedaba algo que decir. El Mike Oldfield intransigente, el que buscaba expresarse por medio de la música, llevaba algo más de una década dormido, y aún tenía fuerzas y ganas para levantarse por segunda y, hasta ahora, última vez.
(Continuará)


5 ago 2010 | 10:36 AM
Warren Keffer
Buen artículo con el que básicamente estoy de acuerdo.
A mí me apena que tirara por esta vía comercial, creo que fue bastante forzado por Virgin: si hubiera tenido libertad total... ¿qué cantidad de obras maestras nos habría dado?
Platinum y Five Miles Out discazos. Island y crisis muy amenos y bien producidos. Discovery y Moving Earth simplones pero agradables de escuchar.
No has mencionado Heavens Opens. Quitando el tema principal es horroroso.
Como fans de las BSO, no trago The Killing Fields. Es fea y mediocre.
5 ago 2010 | 07:00 PM
reven-entertainment
¡Buenas, Warren!
Estoy haciendo este Especial por etapas: Heaven's Open lo he dejado para el siguiente artículo, que irá desde 1990 hasta 1992. Amarok, Heaven's Open y Tubular Bells II son una trilogía en la que Mike hace un disco completamente a su gusto, finiquita su contrato con un álbum que en sí es una parodia (aunque a mí me gusta) y termina realizando la segunda parte de su trabajo legendario. Heaven's Open lo dejo para la próxima vez: de todos modos, aunque intente imitar a los discos pop de los 80 de Mike, no puedo encuadrarlo entre ellos, ni por cronología ni por estilo; ¡si es que todo el disco es una burla hacia Virgin, un modo rápido de terminar el contrato! XD
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