Creo que es el tema cinéfilo del verano. Están corriendo tinta y sangre por ello (confieso que he llegado a tener discusiones en torno al tema), pero no llegamos a ninguna conclusión clara. Cada uno queremos creer en algo distinto.

SPOILERS: SE REVELA EL FINAL DE LA PELÍCULA Y DETALLES DE IMPORTANCIA

Volví a ver Origen, y no descarto un tercer visionado. Es sencillamente espectacular, perfectamente realizada en todos los aspectos. Lo cierto es que la impresión inicial que me llevé en el cine la primera vez que la vi, cercana más a una experiencia que a un simple visionado, no se repitió ni se repetirá jamás (sigh). Pero habiendo dejado reposar esa primera impresión durante dos semanas largas este segundo visionado me ha servido de mucho (y aprovecho para decir que está funcionando genial en taquilla: aún conserva sus tres sesiones y la sala estaba decentemente llena, con un público joven y principalmente adulto). Y la disfruto y me involucro en ella como hace mucho que me pasaba con una película.

Cierto es que la Banda Sonora llega a ser abrumadora, y en ocasiones excesiva, aunque pega a la perfección con las imágenes. Y el ritmo en el tramo final se resiente, y se nota: Nolan riza el rizo cuando introduce el tercer nivel de sueño y el conjunto se mantiene a flote gracias al montaje en paralelo con los dos anteriores, que Nolan maneja con maestría y un dominio total sobre la tensión, que por méritos propios (aunque tiene acción trepidante, ya comienza a ser repetitivo), y en cuanto introduce el Limbo en la ecuación el resultado se complica en exceso y pierde parte del interés. Por fortuna el desenlace recupera lo perdido, aunque aprovecho para decir que Nolan es experto en finales precipitados y abruptos, lo cual es un problema: pasaba con Memento, con Insomnia, con El Truco Final, con El Caballero Oscuro y ahora con Origen.

Sin embargo, en ese desenlace cobra vital importancia el plano final del que ya hablé en mi crítica. Este sábado, en el cine, la gente volvió a susurrar y a lanzar resoplidos de resignación ante la imagen de la peonza girando. Uno a mi lado comentó: "No, mira, ahora se caerá". Y se tambaleaba... pero Nolan cortó el plano dejándonos con la incertidumbre. Al no saber si la peonza cae la duda se mantiene, aunque el que se tambalee nos hace saber que acabará cayendo... ¿o no?

Después de todo, Nolan ha conseguido su objetivo: que discutamos sobre el final. Se tambalee o no la peonza, caiga o no caiga, sea todo sueño o realidad, nos hace debatir sobre la película que acabamos de ver. Y cada visionado enriquecerá nuestra visión sobre la historia, dándonos nuevas perspectivas o teorías.

En mi caso, destaco tres en general. Tres desenlaces completamente distintos entre sí, pero que condicionan toda nuestra percepción de la película; aquí reside otro rasgo de la maestría de Nolan, el hecho de que mantiene su juego y la posible sorpresa final hasta el mismo final, y que tomando cualquier opción veremos la película de otra manera:

1- Todo es real

Lo más lógico, la verdad. La peonza se tambalea en el plano final, cae y Cobb ha regresado a su mundo real, ha conseguido ver a sus hijos y por fin es libre tanto de sus cargos como de su propia culpabilidad. Todo lo demás no es más que cortinas de humo para despistarnos y hacernos creer desenlaces distintos pero imposibles: las constantes referencias y pistas que nos indican que Cobb vive en un sueño, el mismo plano final, el vestuario de los niños (siempre parecido pero nunca idéntico), los rostros de los pequeños no se ven hasta el final...

Tomando este desenlace como válido, Origen queda como lo que es: una película de acción y atracos de corte psicológico. Así se vuelve una película más convencional en cuanto al fondo (que no la forma, porque no me cansaré de decir que el acabado de la película en lo narrativo y en lo técnico es espectacular), una colosal película de robos al estilo Ocean's Eleven con detalles surrealistas y final feliz, en la que el protagonista encuentra redención en el propio desarrollo del mismo plan. No hay sorpresa final, no hay secretos, no es más que una excelente película de desarrollo lineal y sencilla pese a todo.

Y, para ser sinceros, Origen no necesita que nos comamos la cabeza para ser mejor. Se puede disfrutar completamente desde este punto de vista, como una película cerrada y con todos los cabos bien atados.

2- Todo es un sueño

Ahora la cosa se complica. La primera vez que vi la película el plano final me dejó claro que todo se trataba de un sueño, pero no era capaz de comprender cómo. Esa opción ha perdido fuerza tras el segundo visionado. Pero aún quedan detalles que la respaldan.

Me escama muchísimo que Cobb vea a sus hijos, tanto en el mundo real como en el sueño, en la misma posición y siempre de espaldas, y siempre negándose a ver sus rostros aún cuando puede. Me escama el hecho de que Mal aparezca siempre cual proyección de Cobb aunque sea en sueños ajenos. Me escama el hecho de que el tótem de Cobb sea el de Mal; se comenta que el verdadero tótem de Cobb es su alianza, que lleva puesta siempre en el sueño como símbolo de su propia culpabilidad, pero no me he fijado en ese detalle. Me escama el que Cobb sea siempre perseguido, tal y como le señala Mal. Me escama que Saito aparezca siempre junto a Cobb. Me escama que el profesor aparezca por sorpresa en el aeropuerto al final. Y sobre todo me escama el hecho de que el Limbo en el que aparece Saito, el de Cobb, tenga el mismo aspecto que el que diseñó Arthur al comienzo de la película.

Ante esto, dos posibilidades. O bien Cobb está soñando o bien es un sueño compartido. En ambos casos, la película tendría un final agridulce, muy agridulce (otra vez me viene a la cabeza mi comparación con Blade Runner y su desesperanzador final), y se deja abierta a la imaginación del espectador.

Me gustó la idea del sueño compartido. De hecho, si finalmente creyese que todo se trata de un sueño, tomaría esta opción: todos los personajes de la película, conectados a la misma máquina durante horas, soñando sin fin con recuerdos antiguos, pues solo les queda soñar. Aquí cada uno viviría en un mundo de sueños con elementos que añadirían todos. Lo que sería el mundo real es un misterio: tal vez esta sea la opción más metafórica, pues toda la película no dejaría de ser un sueño tanto para sus personajes como para nosotros durante dos horas y veinte.

Siendo todo un sueño de Cobb zanjaríamos de golpe todas las cuestiones en torno al hecho de que el destino de todos los personajes gira en torno a él. Pero a la vez abre otras cuestiones. Nunca he creído demasiado en lo de los tótem: en un sueño, si quiero creer que estoy en la realidad y me imagino que cae, caerá. Cobb ignora el resultado de la peonza al final, ¿verdad? Hay hasta quien piensa que cuando Cobb se despierta en el avión esa es la auténtica realidad, y todo lo anterior no es más que un sueño autoinducido por Cobb para superar su culpabilidad. Muy rebuscado en mi opinión, e imposible, pero el punto de partida es interesante, como vamos a comprobar a continuación...

3- Todo es un Origen a Cobb

Ante todo, tomo esta opción de este enlace.

No solo aceptamos que toda la película es un sueño de Cobb, sino que el propio Origen se le realiza a Cobb. El equipo aprovecharía el viaje de avión para introducirse en la mente de Cobb y realizar un complejo plan para liberarle de su sentido de culpabilidad ante la muerte de Mal.

Al final del viaje, hay quien interpreta el juego de miradas entre los miembros del equipo no como un modo silencioso de celebrar el Origen a Fisher, sino como éxito tras haber conseguido que Cobb se liberase de sus demonios. Cobb se despierta y ya está desenchufado de la máquina y no hay rastro de la acción, como Saito al principio de la cinta en el tren, cuando debería ser Fisher el último en despertar como supuesta víctima del Origen. Saito mantiene su mente en perfecto estado, y realiza una llamada tal vez no a Inmigración, sino al profesor, anunciándole el éxito del plan. Ninguno se dirige la palabra al aterrizar, pero todos están pendientes de Cobb, incluso Ariadne: la guía que le ha hecho salir de la oscuridad, pero que tiene que comprobar en última instancia que Cobb ha acabado por creerse que ha sido perseguido durante años por la policía, una de las ideas que le han introducido durante el viaje. El profesor tiene el último primer plano de la película: ¿y si es él el que ha organizado todo para conseguir que el padre vuelva con sus hijos libre de culpa? Cobb ignora el resultado de la peonza, quizá como residuo del sueño, pero no necesita saber el resultado.

La peonza, finalmente, nos indica que todo ha sido un sueño, pero ese tambaleo puede significar que al final Cobb ha regresado a la realidad. Saito se encuentra en el limbo imaginado por Arthur porque en el fondo lo ha creado Cobb. Todos los personajes tienen más bien una función determinada como guías de Cobb, animándole a buscar las respuestas él solo: Ariadne la redención, Arthur la idea de que el Origen es posible (un Sr. Charles en toda regla, le están revelando la auténtica realidad), Fisher un simple señuelo para ocultar el verdadero Origen, el profesor una proyección que le anima a volver a la realidad y abandonar la culpa, Saito como guardián que también le impide darse cuenta de que todo se trata de un sueño, y el resto del grupo como comparsa de un elaborado plan a través de varias capas de sueño, cada una con una idea determinada que introducir.

Por supuesto, creo que es la teoría más rebuscada de todas, se sustenta únicamente en nuestra propia imaginación a la hora de encontrar pruebas donde seguramente no las hay, y deja preguntas sin respuesta. Complicarse por gusto, de manera innecesaria... Pero me gusta.

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Después de todo, meterse de lleno en el juego de Nolan es el objetivo de la película. Si no queremos hacerlo, tomamos la opción primera y nada más. Si lo hacemos, caemos en una espiral de puras teorías con bases endebled, basadas en la pura especulación y en pruebas que buscaremos a conciencia o que inventaremos. Pero habremos entrado en el juego.

Nolan tendrá su propia explicación sobre el final. La acabará revelando. Pero hasta entonces Origen no tendrá final, el desenlace estará abierto a nuestra imaginación. ¿Un error? Para nada. Solo la oportunidad de que el espectador forme parte de una película como pocas consiguen; que sea capaz de continuar la historia por su cuenta.