Otro año que acaba. La misma rutina otro año más. Por supuesto, cada año es distinto al anterior y al siguiente: un año puede significar el cambio de todo tu mundo, la llegada de nuevas experiencias que transformen (y trastoquen) tu vida y tus convincciones. En un año tu vida puede cambiar por completo.
Hace un año no podía ni imaginar todo lo que me ha pasado este año. Hay miedo a que llegue el próximo 31 de diciembre de 2011, miedo a lo que pueda llegar. Pero hay que pasarlo, aunque no se tengan ganas.
Fuera de reflexiones sesudas, este año el blog ha estado muy abandonado. Será la apatía, que no me la quito de encima. Ha sido un año muy movido y aún no he terminado de reaccionar; también he de confesar que el no hacer nada en Internet es muy tentador (y mi poca actividad en los foros que solía frecuentar lo dice todo; no es culpa vuestra, compañeros, es que no me encuentro con ganas), y que necesitaba descansar de algunas cosas. Creo que poco a poco voy despertando, pero no prometo nada.
En fin, lectores. Comienza un nuevo año. Que venga como tenga que venir, que lo espero.
Espero de todo corazón que todo os vaya lo mejor posible, y que sigamos leyéndonos dentro de un año, el próximo 31 de diciembre.
Echemos un repaso a los 365 días que nos preceden, hagamos balance de los sucesos más importantes y cómo nos han afectado, confeccionemos una lista con los propósitos que nunca cumpliremos (XD), brindemos y tomemos las uvas, deseemos lo mejor para nuestra familia y amigos siendo realistas y sabiendo que una vida perfecta y sin problemas es una utopía y disfrutemos de la noche y de los 365 días que vendrán sin sobresaltos, celebrando el día a día; celebrando cada día que seguimos aquí.
Y que nos traiga buen cine, aunque lo dudo. Y que lo podamos ver. Y que descubramos mucha más música. Y que tengamos tiempo para hacerlo. Y que conozcamos nuevos escritores. Y que los leamos sin prisas, disfrutando de la lectura.
Y que sigamos llevando nuestra vida, pasando el día a día, aprendiendo, descubriendo el mundo y sus gentes, nuevas realidades sobre las que tenemos que perder los prejuicios. Y que tengamos el valor para poder enfrentarnos a nuestros problemas y plantar cara a todo aquello que intente destrozarnos la vida de manera gratuita, que perdamos el miedo. Y que encontremos siempre un motivo para sonreír, no mostrar una sonrisa solo porque no merezca la pena llorar: llorar está bien, lo que nunca debemos hacer, aunque sea por orgullo propio, es mostrar flaqueza ante los problemas, pero nunca debemos ser hipócritas y reír falsamente. Y que encontremos gente maravillosa, gente a la que querer, y mantengamos a la que ya tenemos. Y que nunca nos dejemos dominar, que no merece la pena dejar que decidan por nosotros y anulen nuestro beneficio de la duda; que sepamos aprender del mundo y pensemos por nosotros mismos. Y que seamos realistas y no vivamos en las nubes, que sepamos conformarnos con algunas cosas sobre las que no podemos hacer nada, pero que ello no nos haga perder la ilusión, la bendita ilusión de vivir, seguir adelante y ser felices con las pequeñas y maravillosas cosas que el mundo suele darnos de vez en cuando y que hacen que todo valga la pena.
Por desear cosas utópicas... que acabe la intolerancia, que se abran las mentes cerradas y que el mundo de hoy en día se dé cuenta de una maldita vez que no todo está sujeto a normas y a verdades absolutas que puedan aplicarse indiscriminadamente a quien sea: el mundo es increíblemente variado y plural, e intentar dominar a todos con la hipocresía y la intransigencia es un disparate. Ojalá se potencien el diálogo, el entendimiento y el acuerdo en este año que comienza.
Por el año que acaba, en sus malos y buenos momentos; por la década que llega a su fin; por vosotros, por nosotros.
FELIZ AÑO NUEVO


Escribe un comentario