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La Coctelera

Categoría: Cine

Mis escenas de cine: LA MUERTE TENÍA UN PRECIO

Aviso de que esta es la escena final de la película, así que hay SPOILERS MÁXIMOS.

Los pelos de punta. Ver esta escena aún me emociona. Fue la que más disfruté en cuanto vi la película por primera vez.

Inigualable Eastwood, impresionante Van Cleef, escalofriante Volonté, maestrísimo Leone, genial Morricone. Todos ellos forman un duelo épico bajo un Sol abrasador que parece quemarnos a nosotros mismos. Un duelo con todo el sabor clásico del buen western. Un duelo que marca huella, antológico.

Y unos momentos finales que son lo más brutal que he visto en mucho tiempo. Para quitarse el sombrero. Lástima que el vídeo esté en inglés, pero quien haya visto la película sabe a qué me refiero, y casi con toda seguridad que lo comparte.

Sí, disfrutar de estos clásicos este verano ha merecido la pena.

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ROCKY

El triunfo de un sueño

Stallone era un joven actor que no encontraba su oportunidad: ¿quién iba a confiar en un chico con ojos caídos, boca torcida y que hablaba raro? Y hete aquí que Sly guardaba celosamente un guión muy especial: un guión de marcado carácter autobiográfico en el que puso toda su confianza.

Por fin, en 1976 su ansiada película llegó a las pantallas. Había nacido Rocky Balboa, había creado un mito y había entrado en el pódium de los grandes triunfando en el público y la crítica.

Y se vende como lo que no es: no es una película de boxeo, es una película sobre un boxeador. Este es un drama tremendamente eficiente, una película dura y sincera como pocas, cargada de un realismo que se agradece.

Ciertamente no me pondré en el lugar de los que la alaban sin remedio, ni tengo interés en sus secuelas (salvo en Rocky Balboa, que me parece muy interesante), pero debo admitir que Rocky me ha sorprendido muy gratamente.

Esta es una película del público, porque sabe conectar estupendamente con él.

En mi caso, me ha encantado el personaje de Rocky, un boxeador demasiado buenazo y algo bobalicón, que lo único que busca es una oportunidad. Es el personaje más humano de toda la cinta, el único que nos conmueve porque sufre, se debilita y se esfuerza por seguir aunque caiga. Stallone no es un excelente actor, pero su imperturbable expresión la compensa con un derroche de carisma. La propia humanidad del personaje, su emnorme realismo y el carisma que le aporta Stallone lo convierten en alguien de quien uno se encariña. Rocky sufre, pero el público está con él.

Me ha gustado su realción con Adrianne, la única que le comprende y que le quiere. Me ha gustado cómo ella pasa de ser la muchacha tímidade la tienda de animales a una mujer segura que quiere a Rocky, porque están hechos el uno para el otro. Confieso que, en el principio, deseaba que Adrianne dejase de ser tan reservada y saliese con Rocky; de hecho, por poco no me levantaba a gritárselo.

Me ha gustado cómo el resto de personajes son unos simples aprovechados: desde Mickey, a manos de un inigualable Burgess Meredith (olvidad su papel de Pingüino en la serie de Batman de los 60), que acaba por dar lástima en la genial escena de su visita al apartamento de Rocky, hasta Polly, personaje al que acabé odiando, un infeliz que humilla brutalmente a su hermana (el momento en el que Adrianne y Rocky le ponen las cosas en su sitio también es imagable).

Me ha encantado toda la primera hora, y en especial el comienzo: simplemente la vida de Rocky, un fracasado al que no se le ha dado la oportunidad, un solitario en medio de un mundo triste.

Me ha gustado el sincero y profundo guión, lleno de estupendos momentos y frases, en el que Stallone muestra todo su talento.

Pero...

No me ha gustado Apollo Creed, un rival que sale poco, plano y simple; no me basta con que salga vestido de Tío Sam para saber que es un egocéntrico, tengo que verlo. Como personaje, muy simple.

No me ha gustado que pierda calidad en la última hora, aunque siempre se recupera cuando vuelve con la historia de Rocky y no con el boxeo. El entrenamiento, mítico, pero la preparación es corta, y desearía que hubiese más metraje.

El combate final, destacable, aunque me hubiese encantado ver completo ese tercer asalto que Apollo no creía que Rocky fuese a superar.

El desenlace, demasiado rápido: un minutillo de pausa y sería perfecto. Pero el plano final y los últimos diálogos, geniales: ¿para qué vencer, si lo importante es que Rocky por fin ha demostrado lo que valía y tiene a alguien que le quiere por cómo es y no por lo que puede conseguir?

Rocky me ha gustado como drama, como una película de personajes y diálogos. A la hora de afrontar el boxeo me ha gustado menos, le veo menos profundidad y ganas.

Una película muy setentera (en dirección, banda sonora y aspecto) que verdaderamente me ha sorprendido. Lo mejor de ella está en que no es lo que parece. No es una película de un boxeador que se esfuerce en ganar un combate, sino de un hombre que intenta demostrar que es capaz de más.

Y lo consigue.

 

TOTAL:

 

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Mis escenas de cine: MARY POPPINS

Solo con ver esas preciosas imágenes de Londres y escuchar esa música que me ha acompañado toda la vida entro de lleno en el mismo viaje mágico que cuando era pequeño. Vuelvo a ser feliz.

Obra maestra sin ninguna duda. La película de mi infancia, la que recuerdo con más cariño e ilusión y de la que no me avergüenzo de decir que es de mis cinco películas favoritas.

Y, cuando la película acaba, vuelvo a sentir la misma pena, y espero a que Mary Poppins, la niñera que todos queríamos tener, vuelva. Solo por una vez, aunque sea... Un sueño imposible, pero me he pasado dos horas y media soñando, siendo feliz. El niño que llevo dentro y que acaba de salir al exterior de nuevo me lo pide. No se lo voy a negar.

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DISTRITO 9

Sorprendente valentía

Distrito 9 (los traductores de este país son incomprensibles: ¿y ahora por qué puñetas no se traduce el título?) es, lo aviso desde ya, la propuesta más interesante, original y satisfactoria que he encontrado en este año (sí, la igualo a Déjame Entrar y a Los Mundos de Coraline).

Aún queda esperanza para el cine, damas y caballeros.

Pero no, no es un películón. Y no le hace ninguna falta. Esta película tiene todas las virtudes que una cinta comercial necesita.

Tiene coraje, originalidad e inteligencia.  Y lo más importante: calidad.

Aparte de una buena historia, mucha mala leche, efectos especiales sorprendentes, un tramo final de acción pura, cierta crítica social, actuaciones decentes y un ritmo endiablado.

Es decir, Blomkamp le ha puesto un buen par a la hora de hacer esta película: realizador novato, poca promoción, ambientada en Sudáfrica en plan apartheid, criticando a multinacionales y ofreciendo unas dosis de brutalidad y violencia enormes, como hacía siglos que no veía en una película decente de acción. Pero afronta todo ello dándonos un resultado final que justifica y ensalza toda esa valentía. Un film tan arriesgado como Distrito 9 la necesitaba, y vaya si se agradece. Seamos sinceros: ver crítica social en un film de ciencia-ficción / acción con detalles de documental y que sin tapujos pone a parir nuestra humanidad y el papel de las multinacionales es algo tan poco usual que uno se encuentra con una agradable sorpresa al ver esta película. Y si encima la aderezas con una nada gratuita, desagradable e inofensiva violencia cinematográfica (que, después de todo, es la única con la que se puede disfrutar) que realmente echabas de menos, pues entonces mejor. Distrito 9 te hace sufrir, te golpea una y otra vez con un conjunto de escenas y sucesos que consigue justificar el espectáculo de tiros, golpes, sangre, vísceras y cierta escatología sexual.

Acompañado de un planteamiento tremendamente original que responde a esa valentía anterior. Toma el tópico de los alienígenas y le da una vuelta completa; lo que veis en el primer trailer es lo que hay: alienígenas refugiados en Sudáfrica. Y aquí Blomkamp toma las riendas y nos cambia totalmente el mundo: sin salir de Sudáfrica, y con pocos elementos y explicaciones, nos queda claro que el mundo tal y como lo conocemos pega un giro en el momento en el que esa gigantesca nave nodriza aparece sobre Johanessburgo. Y crea un mundo nuevo: la vida de los aliens, sus relaciones con los humanos, la prohibición de tener crías, la explotación que sufren por parte de la MNU, el tráfico de armas, su relación con una sociedad tremendamente supersticiosa, la prostitución entre especies, la creación de nuevas armas alienígenas devastadoras, las revueltas, los grupos pro-derechos alienígenas... Todo queda perfectamente explicado y tiene su sentido, explicación y lugar en el momento dado. No veréis que un arma aparezca de la nada, sino que nos la habrán presentado antes, aunque sea de refilón; igualmente, tampoco veréis que el comportamiento de los aliens sea ilógico, porque previamente nos los han presentado con toda claridad. Esto se llama buen guión: todo tiene sentido antes o después. Y siempre desde esa originalidad que nos ofrece nuevas sorpresas a cada momento; una buena prueba es la enorme multitud de cámaras y diferentes formatos con los que está narrada y rodada la historia. Un lío, sí, pero necesario y curioso.

Y jamás, jamás os tomará el pelo. Si queréis buscarle falta de lógica o sacarle detalles, bienvenidos. Pero que sepáis de antemano que da lo que promete, y como he dicho antes, nunca se saca soluciones de la manga, sino que las obtiene de un guión que, si bien peca de demasiado adrenalínico, hay que reconocer que tiene excelentes ideas que sabe llevar a buen puerto con enorme acierto. Esta no es una película que se dedique a dejar al espectador con la boca abierta con imágenes espectaculares y la regla de que "todo vale". Este es de los pocos blockbusters de los últimos años que tiene calidad y un buen trasfondo por detrás de las imágenes espectaculares y la acción final. Y, encima, no es una superproducción.

Eso le honra muchísimo. Con apenas 30 millones Blomkamp crea una película tremendamente entretenida, con una buena historia en la que abundan los detalles y las explicaciones que dan forma a un mundo nuevo y en la que no falta la crítica social y las emociones, apoyada en efectos especiales que quizá canten a veces, pero que en otras consiguen un nivel de realismo impresionante, y en un tramo final con acción truculenta, realista, trepidante y genial.

Es que menuda maratón de hostias en el final. He de reconocer que si el drama social planteado en la primera mitad se desarrollase más ahora estaría hablando de una obra maestra, porque tiene potencial como para hacer un relato tan profundo como Blade Runner, y no exagero. Por desgracia, Blomkamp renuncia a ello en favor de la acción. Pero menuda acción. Un tramo final de peleas continuas, con un ritmo endiablado, constantes giros de trama y sorpresas siempre justificados, violencia nada gratuita, efectos especiales al servicio de la historia, una enorme mala leche, emoción continua y todos los cabos sueltos que se unen en un desenlace abierto a una secuela. Y que NO ABURRE. Eso es lo fundamental. Además, tiene los elementos suficientes como para que uno flipe (¡esa armadura, por Dios XD!). ¿Pegas? Que Blomkamp es un culo inquieto: sabe dar ritmo y qué escenas rodar, pero cuando se pone tembleque, marea al personal. Si a ello se suma que el guión va a toda leche (como ya he dicho antes) y que el montaje tampoco deja ningún respiro, pues estamos apañados. Contención, por favor.

Una vez termina la espectacularidad, ¿qué nos queda? Una grata sorpresa. Para un cinéfilo ocasional, una buena inversión. Para un amante de la acción, un tramo final con una calidad que no hemos visto en mucho tiempo. Para un cinéfilo, el recomendable debut de un director de spots y cortos ocasionales experto en efectos especiales. Para todos, una enrtetenidísima película que es buena por definición: buena música, buena historia, buen guión, buenos efectos especiales, buenas actuaciones, buena crítica social. Distrito 9 es lo que muchos esperábamos: una buena película. Y viniendo de un género como es la ciencia ficción, que últimamente necesitaba representantes dignos, bienvenido sea. No me muero por ver el Distrito 10 (¿futura secuela?), pero Blompkamp y Jackson me han sorprendido gratamente con esta entretenidísima y sorprendente historia.

Sí, la humanidad da asco. Y el cine de este verano también lo ha hecho, más que en otros años (solo dos excepciones remarcables, y ya dije cuáles eran). Pero siempre nos queda la esperanza, que nos recompensa. En este caso, la recompensa y la sorpresa han merecido la pena.

TOTAL:

PD: El protagonista, Wikus Van de Merwe. WIKUS- VAN DE MERWE. El alien, Christopher. Venga ya...

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"¿¿Travesuras de una bruja??"

No compréis la Edición Especial en DVD de La Bruja Novata.

Primero, los extras son muy pobres; para Mary Poppins se curraron un excelente DVD que hacía justicia a una de mis películas favoritas y el clásico indiscutible de mi infancia, la película que más me ha marcado de mi vida. Y La Bruja Novata también ha sido de mis favoritas, y esperé durante años una Edición Especial en condiciones.

Segundo, porque sigue sin ser esa ansiada Edición Extendida de dos horas y media, la cual espero como agua de mayo.

Y tercero, porque los rastreros e inútiles de Disney España han cometido el error más garrafal que han cometdo en toda su puñetera vida: el doblaje incluído es el latinoamericano de 1980.

Es decir, que el doblaje propio de España, el doblaje hecho aquí y que servía para todos los países hispanohablantes no aparece en esta ¿Edición Especial? rematadamente cutre. En su lugar nos han dado el doblaje creado para Hispanoamérica.

No quiero meterme con ese doblaje, que no he escuchado (aunque, personalmete, le tengo una tirria especial a esos doblajes desde niño, y aguanto los doblajes antiguos de Disney por costumbre), pero esto es una chapuza: si hay un doblaje propio para el país, ¡úsalo, maldita sea!

Y que le tengo cariño especial a ese doblaje en castellano, coña, que son muchos años escuchándolo en una cinta VHS ya gastada con el tiempo y el uso y que tendré que volver a usar.

O es un error o es la tomadura de pelo más rastrera que he sufrido con un DVD Disney, en forma de la Edición Especial que más deseaba de una película de mi infancia (junto con El Rey León).

Así que ya sabéis: NO LA COMPRÉIS. Pasad el mensaje por Internet. Y si hay reclamaciones, hacédmelo saber, porque pienso quejarme de esto. Y no, no soy el único. Esta noticia ha dejado atónitos a coleccionistas, fans del doblaje y cinéfilos de Disney. Es todo un error incomprensible.

Con lo que me gusta La Bruja Novata. Joder, menuda decepción.

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La Trilogía del Dólar

Para muchos cinéfilos La Trilogía del Dólar es una obra maestra del cine, con la que Sergio Leone nos dejó secuencias, personajes y situaciones ya legendarias. Así que, como mi lista de pendientes cada vez es más larga y muchos clásicos aún me esperan, me hice con ellas y las he visto en estos días. Creo que el resultado no ha podido ser más satisfactorio.

Me he aficionado al western, ese género que injustificadamente dejé olvidado. Y ahora esta grandísima trilogía de Sergio Leone no solo me ha abierto los ojos a este género, sino que ha hecho que me arrepienta de no haberlo descubierto antes.

Las tres son, como mínimo, muy buenas películas, pero están salpicadas por auténticos momentos de genialidad en la dirección, en la música y en las actuaciones. E, incluso, llegan a ser películas excelentes; sus errores, porque los tienen, incluso se olvidan.

Son tres películas: Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo. Las tres, clásicos del western (la última ya es clásico del cine). Las tres, entretenimiento puro de principio a fin. Las tres, magníficamente realizadas. Las tres, una nueva visión del Oeste más sucia, polvorienta, deprimente, árida y calurosa que nunca; más allá de la visión estadounidense del género como aventuras entre indios, vaqueros y el Séptimo de Caballería, Leone nos ofrece una visión completamente diferente, mucho más desoladora sin llegar a ser angustiosa, y que, sorprendentemente, no escatima en brutalidad. No mejor ni peor que otras (más que nada porque mi experiencia en este género es muy reducida y no puedo comparar), sino diferente.

En todas ellas, su excelente visión de los planos y la realización brilla con fuerza propia junto a las excelentes composiciones musicales de Ennio Morricone (mundialmente conocidas) y al carisma de un actor que por entonces era prácticamente desconocido y al que ahora admiro aún más, Clint Eastwood. Ellos tres son la piedra angular de la Trilogía, y sin alguno de ellos estaríamos hablando de obras totalmente diferentes, y tal vez incluso menores.

Por un puñado de dólares es la primera, y me alegro de que así sea, porque si hubiese sido la última la calidad de la trilogía en general se hubiese desinflado. No porque la película sea mala, que en absoluto lo es, sino porque en comparación con las otras sale perdiendo.

Aun así, tiene elementos de una calidad asombrosa. Como es normal en esta trilogía, el tema central es un tópico. En esta ocasión se centra en el tipo duro que llega a un pueblo dispuesto a salvarlo de la injusticia... siempre en beneficio propio, claro está. Es la típica historia del justiciero. No faltarán aquí diálgos tipo "Huye pronto o morirás", "Si no te marchas te matarán", pero Leone los trata con una elegancia y les dota de una calidad que para nada resultan manidos. No se escatima en brutalidad (nada más empezar asistimos a cómo pegan a un niño ante la mirada impasible de Joe), y esto es un aspecto muy positivo: Leone exagera las muertes y las peleas, pero estas a su vez están realizadas de una forma extremadamente realista. La película dura hora y media, y no necesita más: un genial Clint Eastwood da vida a la primera aparición de su clásico personaje de tipo duro callado, frío, cínico y de puntería prodigiosa. Y lo disfrutas; en cuanto suelta una frase, pone su mirada y echa mano a la pistola sabes que la va a armar.

Por un puñado de dólares no tiene una historia demasiado compleja, y todo se desarrolla de manera sencilla y altamente eficaz, ofreciendo aventuras de principio a fin. Claro que nuestro héroe, o anti-héroe, sufrirá de vez en cuando, pero aun así sabes que va a salir del aprieto. El guión no se daja nada al azar... o casi nada: temas como el secuestro del hijo del jefe de una de las bandas rivales, o la plana historia de la madre y el hijo, o el regreso final de Joe al pueblo, solo sirven de meras excusas para que el desarrollo de la historia siga un curso normal. Eso sí, la belleza y la fuerza de momentos como aquel en el que la casa de uno de los bandos es asediada, o el regreso de Joe entre el humo mientras resiste todos los disparos, no tienen precio.

Pero ahí está Leone y su magnífico don para crear los planos con absoluta maestría, dotándolos de un ritmo endiablado y con una precisión y una composición magníficas. Ayuda también un montaje estupendo. Morricone firma la primera Banda Sonora de esta trilogía: el resultado es francamente genial, pero habría de mejorar aún más en las siguientes.

Escenas memorables, unas cuantas: la llegada de Joe al pueblo, Joe matando a tres secuaces de una de las bandas, el asalto a los soldados que vigilaban el dinero, la entrada furtiva de Joe al almacén, el reencuentro de la madre y el hijo, el duelo final de principio a fin... Excelentes escenas, me reafirmo.

Por un puñado de dólares inició esta trilogía con una calidad envidiable, que no haría sino mejorar; las siguientes partes no solo mejorarían los muchos puntos buenos de ésta, sino que eliminarían los flojos...

Porque La muerte tenía un precio (cuya verdadera traducción sería Por unos pocos dólares más) es un auténtico peliculón, y mi película favorita de las tres. Tiene otra vez al mítico personaje de Eastwood, esta vez con mejor puntería y mucha más mala leche que en la anterior: no hay más que ver su brutal presentación en la partida de póker (la impagable frase "¿Qué nos jugábamos?" "El pellejo", y el momento en el que utiliza su a primera vista inservible mano derecha para demostrar su impagable puntería). Pero la novedad con su silencioso personaje estaba ya agotada, de modo que aquí aparece un nuevo jugador: el Coronel Mortimer. Y por momentos El Manco y él se colocan al mismo nivel por el trono para el mejor personaje: no solo la actuación de Lee Van Cleef es excelente, sino que su personaje también es genial (su presentación también es prodigiosa; sin apenas palabras, él solo para un tren, va en busca de un forajido que le dispara, prepara su arma lentamente mientras los disparos se le acercan más y más, y de un único disparo le mata).

Se trata, más que nunca, de personajes duros, chulos, llenos de un orgullo innato. Saben que son los mejores y más duros de pelar de todo el Oeste, y nos lo demostrarán en una sucesión de escenas con las que uno goza ante tanta demostración de fuerza: os remito al duelo entre El Manco y el Coronel. Uno, un joven impaciente y fuerte; otro, un maestro inmejorable. No hay más que decir.

Este doble protagonismo se justifica por la trama: lo clásico, un bandido fugado por el que se ofrece una enorme recompensa, y esta vez serán dos los que vayan en su busca. Y menudo bandido... El Indio es uno de los villanos más cabronazos que he visto: ¡si nada más empezar mata a un bebé y a su madre, para luego rematar al padre! Se forma así una trilogía en la que los dos héroes se enfrentan a un ladrón que planea un gran golpe. Y a partir de ahí es una sucesión de aventuras donde no fala nada: peleas entre ambos héroes, robos espectaculares, tiroteos de infarto, infiltraciones, traiciones, grandes bandas de ladrones, mujeres que engañan a sus maridos, pueblos sometidos por el crimen, peleas en bares, mucho humor, odiosos villanos, jugosas recompensas, venganzas personales, cajas fuertes inexpugnables, y hasta el típico ancianco que lo sabe todo.

Todo ello para darnos dos horas de insuperable y excelente aventura, junto al excelente buen hacer de Leone (que aquí vuelve a lucirse con una maravilla de secuencias y planos bellísimos, perfectamente compuestos) y a un Morricone en estado de gracia: el tema principal es ya un clásico, y alcanza momentos de gloria en escenas como el duelo final: no puedo dejar de mencionar esa escena, es sencillamente gloriosa y emocionante hasta el extremo. Dos combatientes, una venganza antigua, la música de un reloj, una muerte anunciada, un héroe derrotado, se reanuda la música del reloj, el villano no tiene escapatoria, se recupera la esperanza y Morricone da lo mejor de sí. Maravilloso.

¿Fallos? El que repita el mismo esquema de la anterior (pausa y fundido a la mitad de la película, los personajes se meten en un aprieto que desemboca en una paliza, duelo final), y el que bandidos de importancia secundaria adquieran una importancia mayor justi en el final de forma injustificada, porque El Indio conciba un plan que no llega a encajar demasiado bien.

Una película excelente, casi una obra maestra, que se disfruta de principio a fin y que se queda en la cabeza de uno durante mucho tiempo. Con escenas como las presentaciones de los tres personajes (todo el comienzo de la película, en general), el duelo Manco-Coronel, el robo, los dos cazarrecompensas eliminando criminales sin parar en el pueblo, el último duelo y la escena final, imposible hacer una mala película. Encima, acaba con uno de los momentos más brutales que recuerdo: "Nada, viejo; que no me salía la cuenta". Bravo.

Y llegamos a film final, el más reconocido de todos. ¿A quién no le suena el nombre? El bueno, el feo y el malo es ya un clásico del cine en general. Hasta en su banda sonora: si digo ahora "tiruriruriiiiii" creo que la mayoría sabreis a qué conocidísima melodía me refiero.

En mi opinión, El bueno, el feo y el malo está un punto por debajo de La muerte tenía un precio, pero por encima de Por un puñado de dólares. Uno no termina de verla con la misma satisfacción que con La muerte tenía un precio, pero sí con la sensación de haber visto una película muy buena.

Ya agotados el tema del justiciero y de los cazarrecompensas, toca el turno de un último tópico más: la búsqueda de un tesoro en monedas de oro. Con esta premisa tan sencilla, Leone se "desmelena" y lo da todo: más personajes, más acción, escenas más espectaculares y más duración; todo en la mejor definición de "continuación de una película".

¿Más significa mejor? Mejor, en este caso, no. Pero tampoco peor. Y tampoco significa que estemos ante una mala película, recalco esto. Gracias a Dios, Leone abandona el esquema de las dos películas anteriores y realiza uno nuevo: toda la película será una sucesión de contratiempos y problemas que se les presentarán a los personajes en su búsqueda, en una sucesión del "más difícil todavía". Leone nos presenta a tres personajes totalmente diferentes: El Rubio, Clint Eastwood, "el bueno", otra vez en su conocido papel pero esta vez, por desgracia, más vulnerable y con peor puntería que antes, o por lo menos yo lo he visto más blando que en las anteriores; Tuco, Eli Wallach, "el feo", sin duda el mejor personaje de los tres, soberbio y arogante, un mal tipo del que acabas encariñándote; y Sentencia, Lee Van Cleef, "el malo", un villano a mi gusto desaprovechado, que a pesar de uns introducción que lo muestra como un ser sin sentimientos luego aparece en contadísimas ocasiones y no supone una auténtica amenaza.

Se presenta el primer problema de la cinta, la poca presencia de un villano en favor de la desmesurada atención hacia El Rubio y Tuco, dos personas que se odian  muerte pero que se ven obligados a colaborar. Junto con su desmesurada duración, que da importancia a temas menores como la Guerra Civil Norteamericana (y sin ella la película no tendría sentido, pero Leone le presta una atención desorbitada en mi opinión), estos son los dos fallos más contundentes de la película.

Porque todo lo demás es memorable. No tan emocionante como en La muerte tenía un precio (lo siento, me he enamorado de esa película), pero Leone vuelve a da una lección maestra de cómo hacer cine: miad la escena de la batalla, o la escena del desierto, o la primera aparición de Sentencia, o la presentación de Tuco, o la magnífica escena de la tortura con la música, o el momento de "cuando se dispara no se habla", o el duelo en el pueblo. Todas siguen siendo un prodigio técnico, aunque en esta ocasión con un toque de espectacularidad que resulta hasta impresionante. Morricone vuelve a firmar una excelente partitura, que llega a sus cotas más altas en el magnífico duelo final: con pocas palabras, los tres personajes preparados, haciendo gala de un montaje de imágenes perfecto, la música va "in crescendo", casi se masca la tensión, planos cada vez más rápidos... y uno de ellos dispara el primero.

¿Me emociona esta película? No. Pero sé reconocer un trabajo bien hecho que, encima, entretenga con calidad. El bueno, el feo y el malo no solo entretiene como pocas (a pesar de su larga duración), sino que goza de una calidad inaudita. En cuanto El Rubio se pone el poncho al final de la película sabes que por fin ha llegado lo que estabas esperando. Un consejo: no dejeis de prestar atención a la escena final, con El Rubio, Tuco y la conocida soga. Angustia y tensión como pocas veces he visto.

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Bravísimo, como se suele decir. Que una película, o en este caso una trilogía, me deje con ganas de revisionarla otra vez tiene, para mí, su mérito. En la Trilogía del Dólar vais a encontrar acción y aventuras sin fin, exageradas pero entretenidísimas, un "más difícil todavía" continuo, personajes imagables, una realización insuprable, una banda sonora exquisita, una ambientación que te atrapa y te traslada a polvorientos y sucios parajes inhóspitos del Oeste, una brutalidad pocas veces vista salpicada de escenas violentas exageradas con toques de realismo, todos los elementos que forman una visión del Oeste impagable, el carisma de Clint Eastwood, momentos brutales que se quedan grabados a fuego en la memoria... Y mucho más. Una trilogía para disfrutar una y otra vez. Por un puñado de dólares, La Muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo. Para muchos, lo mejor que ha dado el clásico género del western que yo acabo de descubrir con tres peliculones, con lo más grande. Cine del bueno, de enorme calidad.

Seguro que si la vuelvo a ver sus errores los pasaré por alto.

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AVATAR: Teaser Trailer

Es el regreso de James Cameron al cine tras el colosal feómeno Titanic. En esa ocasión, este crítico opina que la historia de amor era insufrible (tal vez si la veo ahora me guste más), pero que el hundimiento era una maravilla técnica y de realización.

Doce años después, Cameron regresa con una gigantesca superproducción de ciencia-ficción: Avatar.

Llevamos años hablando de esta película: concretamente publiqué un pequeño artículo en mi antiguo blog en Enero de 2007, aunque ya oí hablar de ella un año antes.

Cameron prometía no ofrecer una buena película, sino una revolución completa y total de los efectos especiales y del 3D. A día de hoy sigo sin enterarme de qué planea Cameron, a pesar de que he leído muchísimos artículos sobre ello: será que lo de tecnologías tan altas no va conmigo... El caso es que se puede resumir en: Cameron se ha creado una tecnología 3D totalmente nueva - los efectos especiales se realizaban instantáneamente durante el rodaje - la post-producción está siendo infernalmente complicada para un resultado final que muchos consideran acojonante - mucha pantalla verde y muchos efectos especiales como Dios manda.

Y ahora, a cuatro meses del estreno (18 de diciembre), sale por fin el teaser trailer, precedido por un hype en Internet brutal.

Impresiones mías:

-Comenzar enseñando esa maravilla de paisajes es genial. Mirad esos paisajes, rebobinad y volvedlos a mirar. Son CGI puro. Y del mejor que he visto en toda mi vida. Y eso nada más empezar.

-Poco diálogo, música acorde, y buen desarrollo. Como trailer, está genial.

-Los aliens, unos bichejos muy, muy feos. Eso sí, el CGI aún canta; pero no solo porque aún tenga que mejorar (que seguro mejora para la película), sino porque sabemos que esos bichos son imposibles. Y es vergonzoso que estos bichos azules se vean mejor hechos y más realistas que el Dr. Manhattan en Watchmen.

-Para terminar, orgía de efectos especiales impresionante en lo técnico, pero parece un videojuego. Escenarios preciosos, repletos de un colorido brutal. El nivel de detalle es brutal, pero sigue viéndose irreal. Seguro que mejorará para el estreno.

Y mañana se proyetan en todo el mundo quince minutos ya finalizados en algunos cines 3D. Espero que los afortunados que etngan la oportunidad de verlos los disfruten. Yo me muero de envidia.

¿Película de la década? ¿Revolución? ¿Mucho ruido y pocas nueces? ¿Fracaso absoluto? En cuatro meses saldremos de dudas. Por lo que a mí respecta, Cameron me tiene fichado para el día del estreno.

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ENEMIGOS PÚBLICOS

Haciendo un mito real

SPOILERS

Ha sido una de las películas insispensables del 2009. Y su atractivo reparto prometía maravillas: Depp (un actor a la espera de su verdadera oportunidad de demostrar ese grandísimo talento que le sobra), Christian Bale (uno de los mejores actores de su generación), Marion Cotillard (actriz de moda gracias a su Oscar por La Vida en Rosa) y Michael Mann (famoso director de acción y responsable de películas míticas como Heat).

Los nombres, claro está, no aseguran nada. Solo por ellos Enemigos Públicos debería ser una obra maestra.

Seré claro: no lo es.

Aun así, y sin ser yo demasiado fan del género (más que nada porque me falta el 90% de la producción del mismo por ver, pero disfruto mucho con él), he de decir que Enemigos Públicos sí es una buena película: no abundará en elementos grandiosos, pero es que esa grandeza (relativa en este caso) hay que buscarla en elementos más sutiles.

Si ha habido un detalle que me ha llamado poderosamente la atención de Enemigos Públicos es que, en lo estético, no se parece a nada de lo que he visto antes. En gran medida ello se debe a la decisión de Michael Mann de rodar la película íntegrmente con cámaras de Alta Definición, decisión que me chocó en su momento y que le cuestioné en la Entrevista Digital que publiqué hace algo más de un mes. El Sr. Mann me respondió lo siguiente:

Precisamente lo rodé en digital para que no tengas la sensación de que no estás viendo una película histórica o de un tipo de género porque viendo la película así tendría la sensación de ser un observador y mi ambición aquí es meter al espectador dentro de la película, como si estuviera ocurriendo en ese momento. Por eso el digital.

He de admitir que lo ha conseguido, porque Enemigos Públicos es la experiencia más resalista que he visto en mucho tiempo, dentro de lo que cabe en el cine de acción y gángsters.

No solo porque la técnica usada por Mann haga que la película se vea más directa, real y cercana, como si fueses un espectador más (es lo que tiene grabar con cámara de vídeo), sino que se apuesta en todo momento con dar al guión un enfoque más realista: la acción es corta y dura, sin florituras; las fugas no pecan en la exageración; los robos son directos; las relaciones entre los personajes no están ni sobreactuadas ni edulcoradas. Todo lo que vemos es tal y como debió ser, tal y como debe ser: lejos de las exageraciones de las que peca el género, Enemigos Públicos apuesta por un enfoque mucho más sincero. ¿Por qué demonios adornar los diálogos con frases bellas y redundantes o las muerte con ciento y un planos del cadáver o con ataques demasiado espectaculares? Lo que se ve en Enemigos Públicos es lo que hay, lo que es.

En gran parte ello se apoya en el genial personaje de John Dillinger, interpretado por un genial Johnny Depp. Depp se aleja de histrionismos, de gestosy expresiones que le caracterizan y realiza una actuación natural, muy contenida. No debemos buscar grandes actuaciones en los actores que realicen un número de gestos, gritos o llantos superior a la media: una actuación de calidad también se encuentra en aquellos papeles que derrochen naturalidad, complicidad entre el actor y el personaje. Aquí Depp no se excede en ningún momento, simplemente se deja llevar. Prácticamente se cree lo que interpreta. Se comporta con naturalidad. Otra vez entra en juego la sensación de realidad a lo largo de toda la película: Dillinger no se comportaría como un loco, o lloraría exageradamente. Simplemente disfrutaba de su trabajo: Depp disfruta del suyo, no puedo pedir más. Y yo disfruto del personaje de Dillinger, repleto de buenos momentos (atentos a su entrada a la sala de apuestas, su conversación con Bale, su huída con una pistola falsa y, la madre de todas las escenas, su entrada en la comisaría de policía sin que nadie le reconozca; momento del año este último).

Y así el resto del reparto, desde Marion Cotillard totalmente entregada a un papel dramático, o Christian Bale igual de inflexible y duro que siempre.

Pero en estas dos grandes bazas, el toque realista y el personaje de Dillinger, sobre las que descansa el peso del film, encontramos también los dos grandes fallos. Y siempre en el intento de explotarlas demasiado.

En primer lugar, en ocasiones es demasiado realista: no le pongo pegas siempre y cuando ofrezca algo digno de ver. Pero es que llega un momento en el que la cinta aburre. Directamente y sin rodeos. No ocurre nada de interés por el simple hecho de que se centran en cuestiones inútiles a favor de ese realismo. Por suerte, llega el espectacular tiroteo en el bosque y la cinta retoma su fuerza por el buen camino. Gracias a Dios.

Por otra parte, aquí he de poner una pega a la BSO de Eliot Goldenthal por exagerada: si la película sirve a un realismo total, ¿por qué puñetas aumentar la fuerza de ciertos momentos con una magnificencia sonora que no viene a caso? Ya sabéis: el clásico exceso de cuerdas y coros en el momento más inoportuno. Goldenthal se luce en este caso, ciertamete.

Y, en segundo lugar, si el realismo recaía sobre el personaje de Dillinger, es que el mismo personaje es un lastre en determinados momentos. Centrarse demasiado en él es un fallo realmente grave, pues la película deja de lado a los secundarios: los miembros de la banda, los policías, la situación social de EEUU... Pierden importancia en favor de un Dillinger que, en algunas (y pocas) ocasiones, sobra. Es una lástima que llegue el final de la película y no sintamos empatía por la relación de Dillinger por sus amigos de la banda porque no conocemos como es debido a cada uno de ellos. Unid a eso detalles como que la captura por culpa de un incendio en el hotel de la banda se explica, ¿por qué?, por un cortísimo diálogo y no por ninguna imagen, o que de un minuto a otro Dillinger es Enemigo Público nº 1; esa ascensión criminal no tiene la fuerza suficiente.

Le sobra duración y situaciones que no aportan nada, pero a medida que llega al final mejora, hasta un desenlace a la altura de lo ofrecido al comienzo, un desenlace realmente emocionante. Enemigos Públicos no es la obra maestra que quise ver, pero es una propuesta muy interesante. Siempre y cuando uno no aborrezca el experimento visual de Mann (para mí muy atractivo, algo de aire fresco para el género en sí), esta película ofrece escenas de acción realmente buenas, una interesante historia, un acercamiento más realista a este género, un genial plantel de actores, toda la sinceridad posible en la forma de abordar cada situación, una ambientación muy cuidada y todo el atractivo de un icono del crimen estadounidense. ¿Peliculón? No. ¿Recomendación? líbrate de prejuicios estúpidos y disfruta de ella. Aguanta que baje de ritmo llegado el momento porque lo mejor está por llegar. Disfruta de las trepidantes escenas de acción. Y disponte a disfrutar, o no, de una propuesta sumamente interesante. No soy de dar muchos consejos, pero este es uno: Enemigos Públicos merece la pena. Y no solo como curiosidad.

TOTAL:

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